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Los cientos de yemeníes reunidos para la ocasión en la ciudad portuaria de Aden, en el país más pobre de Oriente Próximo donde el presidente Abdo Rabu Mansur Hadi bendice las mútiples tropelías que se llevan a cabo en su islámica "cleptocracia", -con la que comulgan devotamente Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos-, se lo pasaron en grande este jueves 7 de febrero de 2019.

No fue como la anterior ejecución pública que tuvo lugar en Abb, donde Yusef al Zawabi fue acribillado por su verdugo por violar y asesinar a la adolescente Alaa al Hamiri, sentencia que se grabó con un dron y cuyas imágenes fueron más tarde difundidas por la televisión nacional, pero por poco.

Así, móviles en mano, los asistentes pudieron llevarse a casa las terribles escenas de la agonía de Wadah Refat y Mohamed Jaled, de 28 y 31 años, que habían sido acusados de violar y asesinar a Mohamed Saad, un niño de doce años a quien raptaron en mayo de 2018, y a quien descuartizaron tras haberle rajado el cuello con la ayuda de la pariente de uno de los reos una mujer de 33 años embarazada que ha sido condenada a muerte, pero que no será llevada al patíbulo hasta que deje de amamantar al bebé que espera.

Con sus ideas de pensamiento Shafi y Zaydi, el público se concentró en un árido descampado, donde las autoridades dieron de beber a los condenados un poco de agua para pasar mejor el mal trago.

Tras convencer a los pedófilos de que se tumbaran boca abajo en una manta, el verdudo les descerrajó por la espalda un tiro con ayuda de su AK-47, atravesándoles el corazón, mientras la enfebrecida multitud, niños incluidos, celebraba el desenlace entre vítores y aplausos.

El vídeo de marras ha sido censurado en los medios tradicionales para no asustar al personal, y tan solo circula en los menos convencionales donde no miran de perfil las atrocidades cometidas en el mundo musulmán.

El método empleado en esta suerte de sentencias es el habitual con el que las fuerzas de seguridad aplican las penas capitales dictadas por las cortes de Yemen, país deshecho por cuatro años de guerra civil en la que Irán y Arabia Saudí litigan por su hegemonía regional.

José María Rodríguez es redactor en Periodista Digital. @JMRMontero