Crónicas Bárbaras

Manuel Molares do Val

El Ché de Oleiros

La democracia es el sistema político menos malo, pero aún así puede llevar al poder a personajes terribles, detestables o simples pícaros, después de que una mayoría electoral los aúpe: Hitler, Chávez o Ángel García Seoane, entre tantos otros populistas.

¿Que quién es este García Seoane al lado de nombres tan sonoros?: el alcalde del pueblo coruñés de Oleiros, de 33.000 habitantes.

Es el paradigma que sociólogos, politólogos y antropólogos podrían estudiar para demostrar que las sociedades democráticas de cualquier tamaño pueden elegir a personajes sumamente sospechosos.

Ángel García Seoane es militante comunista, admirador de Fidel Castro y del Ché Guevara. Y está acusado de notables especulaciones urbanísticas en su único beneficio.

Es, además, un antisemita que utiliza grandes carteles municipales para poner lemas de inspiración nazi contra los judíos.

Ahora, y tras rebautizar varias calles con nombres fidelistas, le erige un monumento al Che Guevara de casi ocho metros de altura al coste de 180.000 euros: un ayuntamiento pobre, anárquico, sucio, mal urbanizado y señalizado –incluso la vía hacia al cercano aeropuerto coruñés–, dedicándose al culto a una dictadura.

Ese país pequeñito de 21 concejales está gobernado por nueve de la minoría del partido del alcalde, Alternativa dos Veciños.

Su oposición, formada por el PP y la coalición gobernante en Galicia, PSE-PSOE y BNG, es mayoritaria, pero incapaz de unirse para derrocar a este dilapidador fanático, pero también sumamente popular-populista.

Gran caso de estudio: un pueblo fascinado por la demagogia y unos partidos tan torpes que dejan gobernar a un delirante derrochador aldeano, acusado de corrupción y constructor de monumentos a pistoleros que nada tienen que ver con Oleiros.

Después podrá seguir con Stalin, Mao o Pol-Pot: posiblemente volverán a votarlo, como los alemanes a Hitler, en este caso, miniaturizado.

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Manuel Molares do Val

Manuel Molares do Val (Vigo/Pontedeume, Galicia), trabajó para la Agencia EFE como corresponsal permanente en México, Bélgica, la República Popular China --el primer peridista español destinado allí--, y EE.UU. Fue enviado especial en todo tipo de acontecimientos en los cinco continentes.

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