El Airbus A330-200 de Air France engullido por el Atlántico envió alertas durante 4 minutos

(PD).- El enigma del vuelo AF 447 sigue pendiente de resolver. Sin embargo, algunos datos comienzan a explicar qué ocurrió en los momentos decisivos, justo antes de que el Airbus A330-200 de Air France se precipitara al Atlántico con 228 ocupantes a bordo.

Los últimos mensajes enviados desde el avión muestran que se vio envuelto en una secuencia de fallos eléctricos y de su sistema básico tras atravesar una zona de fuertes turbulencias.

Entre las 04.10 y las 04.14 de la madrugada del lunes (hora peninsular española, cinco menos en Brasil) se produjeron al menos seis comunicaciones entre la aeronave y los ordenadores de Air France en tierra, según una fuente de la compañía citada por el diario brasileño ‘Jornal da Tarde’.

Las letras y los números contenidos en esos mensajes, traducidos por un empleado de Airbus, muestran que se produjeron fallos en el ordenador principal del avión, así como en la ‘Air Data Inertial Reference Unit’ (ADIRU), la unidad responsable de informar de su altitud y velocidad vertical.

La secuencia de los hechos es la siguiente:

* A las 04.00 horas, el comandante informó de la presencia de un área de fuertes turbulencias por encima del nivel de las nubes, así como de lluvias cargadas de electricidad y fuertes vientos.

* Diez minutos después, a las 04.10, el piloto automático fue desconectado —voluntaria o involuntariamente, por ahora se desconoce— y surgieron los primeros indicios de problemas en el generador eléctrico.

* En los dos minutos siguientes, otros dos mensajes indicaron errores en los sistemas de recogida y visualización de la información del vuelo, y a las 04.13 se volvió a alertar automáticamente de los problemas en el sistema principal (Prim1) y en otro auxiliar (Sec1) encargado del control de los ‘spoilers’ o mecanismos de frenado.

* Por último, a las 04.14 se envió una alerta para informar del aumento de la velocidad vertical del A330-200, lo que según ‘Jornal’ podría indicar la despresurización de la cabina o incluso que el avión ya estaba cayendo al océano en ese momento.

Algunos de los detalles que faltan por conocer deberían permanecer en las cajas negras, cuya localización centra ahora las tareas de búsqueda. Por el momento, los aviones que participan en la misión han encontrado restos a unos 1.000 kilómetros de las costas brasileñas, como asientos de avión flotando en el agua y una pieza «aparentemente metálica» de siete metros de diámetro. También se ha avistado «una capa de queroseno de 20 kilómetros» en el Atlántico, según los portavoces de la Fuerza Aérea brasileña.

De los cinco buques enviados a la zona por la Marina brasileña, uno ya se encuentra en el lugar, aunque aún no ha informado de ningún hallazgo. También participan en la operación tres barcos mercantes, uno de ellos francés y los otros dos holandeses.

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