Las hamacas de las playas españolas se quedan huérfanas de turistas extranjeros

En pleno verano, las playas de Torremolinos -en la Costa del Sol española- están generalmente abarrotadas. Pero este año, las hileras de hamacas se han quedado huérfanas de turistas debido a los efectos de la crisis.

El calor y el sol no son suficientes en la primera línea de playa de esta ciudad costera del sur de España. Los bares, restaurantes y otras tiendas de ‘souvenirs’ llenas de vestidos de flamenco y camisetas del Real Madrid están bajo mínimos. De hecho, algunas han decidido cerrar.

«Es el peor verano que he visto nunca. No hay nadie en la playa», declara con tristeza Pedro Hervas, un hombre de 57 años que regenta un puesto con forma de naranja gigante en el que, desde hace 20, ofrece a los turistas sedientos su zumo de cítricos.

«Si hubiérais venido el año anterior no os habríais podido acercar por la cantidad de gente que había», afirma Hervas.

España, tercer destino turístico mundial y famosa por sus grandes playas abarrotadas de británicos, alemanes y holandeses, está acusando los efectos de la crisis. Además, la caída de la libra esterlina no ha contribuido a mejorar la situación, dado que ha afectado al colectivo británico, que representa un cuarto de los turistas extranjeros que visitan el país.

Durante los seis primeros meses del año, España ha acogido 23,6 millones de turistas procedentes de otros países, un 11,4% menos que el año anterior, según el ministerio de Turismo. La caída ha sido del 16,3% en el caso de los visitantes que vienen de Gran Bretaña.

Pero los datos negativos no quedan ahí. El Gobierno prevé un descenso del turismo del 10% en los meses de verano, a lo que hay que sumar la reducción del gasto y del consumo que se produce entre los que se animan a viajar.

Robert Downey, un antiguo taxista en Glasgow y ahora encargado de un pub que ofrece los famosos ‘fish and chips’, afirma que su actividad ha disminuido entre un 30% y un 40% este año.

«Normalmente, los clientes venían a las nueve y tomaban cuatro o cinco aperitivos. Ahora llegan a las diez y no toman más que dos o tres», explica Downey detrás de la barra de su local.

La situación de Downey no es más que un reflejo de estas cifras. En el primer semestre de 2009, los turistas extranjeros en España han gastado 20,9 millones de euros, un 7,6% menos, según Turismo. Esto representa un grave problema para el Gobierno, ya que el sector supone el 11% del empleo del país.

Por este motivo, el Ejecutivo ha decidido destinar 1.000 millones de euros al sector turístico para ayudarle a afrontar la crisis y modernizar las infraestructuras.

Y es que, según varios analistas, las playas españolas responden cada vez menos a las exigencias de los turistas y éstos se muestran más independientes de los tradicionales ‘tour operadores’.

Las autoridades españolas han lanzado recientemente una campaña de promoción en Gran Bretaña, bautizada con el eslogan ‘A taste of Spain’ (‘Un sabor de España’) para promocionar la cultura y la gastronomía españolas y alejarse de los estereotipos de sol y playa. Sin embargo, el ministerio de Turismo estima que «más del 65% de los turistas que vienen a España» buscan precisamente esos dos elementos.

Trevor Davis, director de una cooperativa de varias agencias de viajes de Gran Bretaña, no cree que los británicos vayan a dejar de visitar España. «Para nada. Nosotros prevemos una vuelta al país cuando la libra comience a remontar».

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