Salaya se compromete a acabar con el desprecio y maltrato al Festival de Teatro Clásico

Salaya se ha comprometido también a que el Festival cuente con una oficina de gestión específica dentro del Consorcio Gran Teatro

Salaya se compromete a acabar con el desprecio y maltrato al Festival de Teatro Clásico
Luis Salaya

El candidato socialista a la alcaldía de Cáceres, Luis Salaya, ha iniciado esta semana una ronda de contactos con referentes de la ciudad vinculados al mundo de las artes escénicas (docentes, participantes de grupos escolares y amateurs, responsables y promotores teatrales, etc) en la que se ha constatado la nula relevancia que el teatro tiene, hoy por hoy, en nuestra ciudad.

Por ello, Salaya ha anunciado que «devolverá al Festival de Teatro Clásico al centro de la escena cultural extremeña y española y garantizará un programación verdaderamente clásica, para lo que recuperará la Plaza de San Jorge, cuyo escenario se plantea irrenunciable, y que convivirá con el de la Plaza de Las Veletas»

Esta declaración de intenciones y compromisos son, para Salaya, «un contrato cívico con la cultura en nuestra ciudad que se ampliará en las próximas semanas a otros sectores. La cultura ha sido maltratada y vejada por el gobierno de Elena Nevado, y el Festival de Teatro lo ha sufrido especialmente».

Igualmente el candidato se ha comprometido a hacer todo lo posible por recuperar el Curso de Verano de la Universidad de Extremadura, a potenciar la internacionalización del Festival así como a crear una Oficina de Gestión del Festival de Teatro.

Esta Oficina estaría adscrita al Consorcio y en se incluirá personal de las diferentes administraciones, sin coste alguno añadido, posibilitará una atención permanente y mejorará la eficiencia y eficacia de los objetivos de un evento que, con el gobierno de Elena Nevado, ha visto peligrar su existencia al pervertir claramente su esencia.

Se creará además un Consejo Asesor del Festival de Teatro Clásico, compuesto por personas del mundo del teatro que velarán por el mantenimiento de los valores irrenunciables y que serán representativos de los diferentes sectores teatrales.

«En la programación habrá cabida tanto para montajes profesionales como amateurs, y las instituciones y programas culturales en las semanas en las que dure el Festival estarán al servicio del teatro y no una contraprogramación institucional como sucedió, sin ir más lejos, en la última edición. Se prescindirá, asimismo, de aquellos elementos que rompan con la estética y el valor añadido que supone la ciudad monumental, eliminando propuestas extravagantes y fuera de lugar como la de la instalación de contenedores», ha afirmado Salaya.

Para Salaya, el Festival es «un evento fundamental, que requiere de una completa programación OFF, a través de iniciativas ciudadanas, que impliquen y que conciten el interés y que también llegue a las barriadas y a sus espacios.

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