El artesano Santiago Sánchez Junco, colocará cuatro mosaicos en su pueblo, Salorino (Cáceres)

Un proyecto impulsado por el Ayuntamiento, en el marco Tajo-Internacional II

El artesano Santiago Sánchez Junco, colocará cuatro mosaicos en su pueblo, Salorino (Cáceres)
Mosaicos cerámicos

El papel de la mujer trabajadora, también tendrá un destacado protagonismo, representadas en su mosaico “Las Belloteras”

El reconocido artesano extremeño, colocará en la Ermita de Santa Ana, en Salorino, su pueblo, cuatro mosaicos que reconocerán las labores tradicionales de la localidad.

Con la colocación de estos mosaicos se pretende adecuar las pechinas de la ermita. Los motivos a representar no serán elementos individuales, sino que constituirán escenas, cada una de ellas en mosaicos de 80 cm de diámetro.

El Ayuntamiento no solo pretende reconocer y homenajear los oficios tradicionales que han hecho de Salorino un pueblo peculiar y único, también pretende poner en valor e incrementar su patrimonio histórico artístico, pues los mosaicos enriquecerán la recientemente rehabilitada Ermita de Santa Ana después de más de 100 años en ruinas.

Los oficios representados serán:

1. «El Descorche», ha sido y es una ocupación que da trabajo a un gran número de hombres en la localidad y comarca los meses de junio y julio. La proximidad de Salorino a San Vicente de Alcántara, el mayor centro productivo y de elaboración del corcho de España, junto con la gran cantidad de alcornoques de la zona, ha hecho de estos hombres, durante décadas, apreciados profesionales.

2. «El Pastoreo». Era y es un medio de vida del que dependen muchas familias. Las Reales Cañadas de Azagala y la Burgalesa junto con los cordeles, veredas y coladas, atestiguan la gran relevancia que en esta zona tiene la trashumancia. A Salorino benefició su cercanía con Brozas, famosa entre los ganaderos por sus ovejas, corderos y calidad de sus lanas. Los rebaños trashumantes tradicionales eran de unas 1.200 ovejas o de 300 vacas, precisando para su manejo un equipo mínimo de cinco personas.

3. «Los Segadores». Fueron muchos los jornaleros que tenían este oficio, desempeñándolo en los grandes latifundios de la zona y en otras provincias como Ávila y Salamanca. El clima y la geografía local hacían muy favorable el cultivo de cereales que junto con la existencia de seis molinos harineros, hacían de la agricultura un pilar fundamental en la economía de Salorino.

4. «Las Belloteritas». La recogida de las bellotas era una tarea penosa y dura, pues se empezaban a recoger en noviembre hasta enero, con frio, heladas, lluvia y campos embarrados. Este oficio fue desempeñado mayoritariamente por mujeres, que recogían el fruto vareado por los hombres. La bellota de encina es de mejor calidad que la de alcornoque, aunque los jornales eran especialmente bajos para estas mujeres.

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