MANIPULACIONES, SUBVENCIONES INDISCRIMINADAS Y ATAQUES A ESPAÑA

Las tres razones por las que los españoles odian el cine español

La última cinta de Alejandro Amenábar miente de manera descarada a la hora de retratar al general Millán-Astray

Son especialistas en poner el cazo para que caigan la tan deseada subvención.

Y es que, no nos engañemos, los cineastas patrios tendrían más de un problema para llegar a final de mes si no fuese por la recepción de las ayudas oficiales.

Los espectadores españoles están hasta las narices de que el séptimo arte hecho en España se haya convertido en un chiringuito subvencionado donde las temáticas siempre se inclinan hacia el mismo lado, machacar a la derecha, manipular la Historia a gusto y a capricho del director de turno y, por supuesto, sacar la lengua a paseo para hablar mal del propio país.

Los victimistas de turno se quejan ahora de la campaña de boicot contra la cinta de Alejandro Amenábar, ‘Mientras dure la guerra‘, una visión -que sin ser la peor ni la más exageradamente rojilla- en la que se machaca al general Millán-Astray con una serie de imprecisiones históricas y mentiras de parvulario.

Precisamente, esas manipulaciones que hace el cine español en torno a la Guerra Civil es una de las razones que lleva al público a mostrar su rechazo a las producciones patrias.

Milicianos republicanos en el asalto a una iglesia, en 1936.

Otro de los motivos que ha llevado a los amantes del cine a no invertir su dinero en las salas en las que se exhiben películas españolas es el abuso a la hora de reclamar subvenciones. De hecho, con la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, las ayudas a costa del dinero de todos los españoles se han incrementado.

En 2018 las ayudas a la cinematografía concedidas por el Instituto de la Cinematografia y de Las Artes Audiovisuales (ICAA) fueron de 111.876.600 euros. Supuso un repunte frente a los años anteriores: en 2017 las ayudas fueron de 71.675.000 euros, en 2016 fueron de 70.150.000 euros y en 2015 50.227.068 euros.

Lo peor de todo es que ha habido cintas perfectamente subvencionadas que no las ha visto ni el Tato, pero a cuyos directores les ha importado bien poco porque ellos ya han recibido el dinero de los españoles vía impuestos. Los contribuyentes participan obligatoriamente de las inversiones de estos proyectos audiovisuales ruinosos como el de la película ‘Tabib‘ (2018) que solo obtuvo 5 euros en taquilla pagados por un pardillo o un despistado.

Pero cuándo las cintas tienen éxito, los beneficios recaen sólo en el bolsillo de los directores, productores y actores. Y así, ¿importará a los directores si nadie va a consumir su cine?

Franco con el general Moscardó, tras levantar el asedio republicano al Alcazar de Toledo.

INSULTOS A ESPAÑA

Otra de las razones que llevan a los espectadores a eludir las cintas españolas son los continuos ataques a nuestro país por parte de actores y directores.

Ellos se nutren de la pasta del sufrido ciudadano, pero luego no tienen empacho en darle la del pulpo al país que les da de comer.

Ejemplos hay para aburrir, pero para no cansarles tenemos los clásicos del ‘bizqueante’ Fernando Trueba que en el año 2015, en la recepción del Premio Nacional de Cinematografía dijo que no se había sentido español «ni cinco minutos».

La actriz vasca Miren Gatzañaga aseguró en 2017 en una entrevista en la EITB, la televisión autonómica vasca, que «los españoles están culturalmente atrasados».

Dani Rovira tampoco escapa a los insultos a los españoles y a sus tradiciones como la taurina. Para el actor de ‘Ocho apellidos vascos‘ o ‘Superlópez‘, el hecho de apoyar las corridas de toros denotaba que «España es uno de los pocos países de Europa donde se celebran estas barbaridades y da un poco de vergüencita».

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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