El presidente de México denunció el "saqueo" que sufrió su país producto de la conquista y busca recuperar algunas obras

Cómo Austria consiguió el Penacho de Moctezuma y qué tiene que ver Carlos I con el tesoro prehispánico que exige López Obrador

"Es obvio que durante la Conquista hubo saqueos, pero en este caso no podemos hablar de un robo"

Cómo Austria consiguió el Penacho de Moctezuma y qué tiene que ver Carlos I con el tesoro prehispánico que exige López Obrador
El Museo de Antropología de Ciudad de México cuenta con una réplica del penacho.

El año 2021 México conmemora 200 años de su independencia, 500 de la conquista por parte de España y 700 de la fundación de Tenochtitlán, capital del imperio mexica.

Por ello, las autoridades mexicanas –en especial el polémico presidente Andrés López Obrador– están haciendo lo imposible para que los ciudadanos de ese país puedan disfrutar, en su propio país, de antiguos códices, máscaras y otras piezas culturales y arqueológicas consideradas clave en su historia.

«Por estos acontecimientos, queremos mostrar a los mexicanos la grandeza cultural de nuestro pueblo que, por los intereses de quienes nos invadieron y colonizaron, fue distorsionada», expresó AMLO, quien denunció el «saqueo» del patrimonio histórico de su nación el pasado martes 12 de octubre de 2020.

Su esposa y coordinadora del proyecto de Memoria Histórica y Cultural de México, Beatriz Gutiérrez Müller, se está reuniendo en estos días con líderes europeos para convencerles de que algunos de esos objetos en sus países regresen -al menos, de manera temporal- a suelo mexicano.

Y una de las obras más codiciadas y reclamadas es el penacho de Moctezuma, que se encuentra desde hace siglos en Austria, según reseña la BBC.

«No podemos hablar de robo»

Su sobrenombre se debe a la teoría más extendida sobre su origen: que el penacho fue un regalo de Moctezuma a Hernán Cortés a la llegada del español a las costas del golfo de México a inicios del siglo XVI.

Esto, según expertos, descarta la idea de que esta pieza concreta -compuesta por plumas de quetzal y otras aves montadas sobre una base de oro y piedras preciosas- fuera víctima de pillaje por parte de las tropas del conquistador español.

«Es obvio que durante la Conquista hubo saqueos, pero en este caso no podemos hablar de un robo porque fue parte de un obsequio con un propósito muy específico», señala Iván Escamilla, profesor del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

«La idea de que esto se tenga que recuperar para hacer, de alguna manera, ‘justicia’… no tiene tanto sentido en este caso», le dice a BBC Mundo el investigador experto en historia colonial.

Aunque Moctezuma le hubiera obsequiado el penacho a Cortés para entablar relaciones, no está comprobado que hubiese sido realmente utilizado por el líder azteca.

Expertos sostienen que es más probable que este tipo de objeto fuera utilizado por sacerdotes en ceremonias en lugar de por emperadores, quienes solían usar diademas de oro con una pieza triangular al frente.

«No hay ninguna indicación escrita o visual que indique que Moctezuma usara ese tocado en concreto. Citarlo como si fuera un bien personal de él, es un error», apunta Escamilla.

Pero la mayor incógnita sobre la historia del penacho es, sin duda, saber cómo y cuándo exactamente llegó hasta Austria.

¿Cómo llegó a Austria y que relación tiene con Carlos I de España?

Una de las principales hipótesis destaca el origen austríaco de la familia Habsburgo a la que pertenecía el rey Carlos I de España y V de Alemania, a quien Cortés le hizo llegar el penacho. Esto podría ser uno de los factores para que la pieza acabara en ese país europeo.

Tras llegar a manos de la Corona española, Escamilla admite que hay «un hueco en la historia del penacho», hasta que a finales del siglo XVI la pieza fue localizada como parte de la colección propiedad del archiduque Fernando II de Habsburgo, quien era pariente de Carlos I.

Carlos I de España y V de Alemania.

Sin embargo, no es hasta el siglo XIX que se identifica y se atribuye su procedencia a México, a donde nunca regresó.

En la actualidad, la opción más cercana y accesible para los mexicanos que quieren conocer el emblemático penacho es gracias a la réplica que se exhibe en el Museo de Antropología de Ciudad de México y que fue creada por el artista en 1940 sin tener acceso al original, solo pudo tener imágenes de archivo.

La petición de López Obrador para llevarlo de nuevo a México

En 1991, el gobierno mexicano reclamó a Austria su devolución. Veinte años más tarde, matizó su oferta y le ofreció intercambiarlo temporalmente por la carroza del emperador Maximiliano de Habsburgo y segundo emperador de México que se exhibe en la capital del país.

Sin embargo, una restauración del penacho a cargo de especialistas mexicanos y austríacos entre 2010 y 2012 concluyó que el frágil estado de la pieza no permitía su traslado de ninguna manera.

Pese al diagnóstico, López Obrador volvió a solicitar el préstamo durante el encuentro de su esposa con el presidente de Austria, Alexander Van der Bellen, aunque el líder mexicano reconoció no estar muy esperanzado con los resultados.

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