La televisión pública se encuentra nuevamente en el epicentro de la batalla cultural. Una expresión usada en RTVE durante un programa dedicado a la salud reproductiva, tal y como explica The Objective en su reportaje RTVE sostiene que hay «otras personas con útero» además de las mujeres, ha levantado críticas de diferentes colectivos feministas, reabriendo el debate acerca del lenguaje inclusivo en los medios.
La frase, emitida en un programa informativo, hacía alusión a la existencia de “otras personas con útero” además de las mujeres, en el contexto de un reportaje sobre salud y derechos reproductivos. Esta formulación ha sido interpretada por algunas asociaciones que se oponen a la agenda trans como un ejemplo de “borrado del sujeto mujer” y una muestra de la sumisión de la televisión pública a lo que consideran “la tiranía de lo políticamente correcto”.
¿Qué se dijo y por qué ha provocado malestar?
Según narra The Objective, la referencia se hizo en un entorno que parecía rutinario: un contenido divulgativo que abordaba cuestiones de embarazo, partos y acceso a servicios de salud. En lugar de referirse exclusivamente a las “mujeres”, el guion incluyó la expresión “otras personas con útero”, en línea con el lenguaje que utilizan ciertos organismos internacionales para hablar de hombres trans y personas no binarias que pueden gestar.
Para muchos colectivos feministas críticos, esta decisión representa un cambio significativo:
- Argumentan que desplaza a las mujeres como sujeto político cuando se debate sobre derechos reproductivos.
- Acusan a la corporación de adoptar sin discusión la terminología propia de la teoría de la identidad de género.
- Consideran que esta fórmula es un ejemplo de lo que denominan “censura woke”: omitir la palabra “mujer” para no incomodar a minorías, en detrimento de la claridad para el público general.
En sus comunicados, algunas organizaciones han llegado a calificar esta expresión de “insensatez lingüística” y de “agresión simbólica” hacia las mujeres, subrayando que el útero es un marcador biológico vinculado a la categoría femenina y que referirse a “personas con útero” despolitiza su experiencia.
El rol de una televisión pública en la era de la identidad
Para comprender la controversia, es fundamental situarla en un contexto más amplio respecto a cómo los medios públicos tratan la identidad de género. En años recientes, cadenas como RTVE, BBC o CBC han empezado a implementar guías internas sobre lenguaje inclusivo, que sugieren el uso de fórmulas más neutras en temas relacionados con la salud, la educación o la violencia de género, especialmente cuando hay personas trans implicadas en las narrativas.
El choque se presenta en varios frentes:
- Misión de servicio público
- – Existe la expectativa de que una cadena pública utilice un lenguaje que sea comprensible para la mayoría de su audiencia.
- – Al mismo tiempo, se le exige que refleje la diversidad social y no discrimine por identidad de género.
- Lenguaje técnico versus lenguaje cotidiano
- – Entre profesionales de la salud y activistas LGTBI se ha popularizado el uso de términos como “personas gestantes” o “personas con útero”.
- – Parte del público percibe estas fórmulas como ajenas, confusas o ideologizadas, especialmente en espacios informativos.
- Debate político y jurídico
- – En varios países europeos, las leyes de autodeterminación de género han provocado divisiones entre feminismo institucional, feminismo crítico y movimientos trans.
- – La televisión pública navega en esta complejidad: cualquier expresión puede interpretarse como un apoyo a uno u otro bloque.
Feminismo, transactivismo y la lucha por el lenguaje
La disputa por el lenguaje relacionado con el útero, el embarazo o la violencia sexual se ha convertido en uno de los frentes de batalla más visibles entre el feminismo clásico y el activismo trans. Lo que para uno se defiende como “reconocimiento de identidades”, para el otro se denuncia como “borrado de las mujeres”.
Los principales puntos de fricción son:
- A quién se nombra
- Colectivos de mujeres insisten en que conceptos como “maternidad”, “embarazo” o “violencia machista” deben centrarse en la mujer, porque de este modo se han reconocido sus derechos y sus estadísticas.
- Quién define el lenguaje
- Activistas trans exigen que los manuales de estilo incluyan la terminología que les represente, mientras que feministas piden involucrarse en la definición del lenguaje para evitar la dilución de las categorías políticas que han sostenido décadas de lucha.
- Cómo se percibe por la audiencia
- Las redes sociales evidencian una clara división:
- – Un sector aplaude que una cadena como RTVE reconozca que no solo las mujeres cis pueden tener útero.
- – Otro argumenta que la fórmula es innecesaria, confusa y que responde más a la presión de minorías activas que a la realidad cotidiana de la mayoría.
En el caso concreto de la mención a “otras personas con útero”, las críticas se han intensificado porque se siente que la corporación está “normalizando” ese lenguaje sin explicar el porqué de su uso, ni quién lo ha determinado, ni cómo se integra en sus manuales internos.
Lo políticamente correcto y el miedo a la censura
Más allá del detalle lingüístico, la situación se interpreta como un indicador de un clima cultural donde los medios temen quedar al margen de la corriente dominante. Quienes han criticado la expresión hablan de una “tiranía” de lo woke, donde ciertas sensibilidades establecen el marco de lo que se puede decir y excluyen cualquier discrepancia del debate público.
En este ámbito, se han identificado varios riesgos:
- Autocensura
- Guionistas y periodistas se sienten presionados a evitar palabras como “mujer” o “madre” por miedo a ser acusados de exclusión, optando por términos clínicos o neutros que pueden deshumanizar el relato.
- Desconexión con la audiencia
- Un lenguaje que parece dictado desde élites políticas, académicas o activistas puede generar desconfianza hacia los medios públicos y fortalecer la idea de que están alejados de las preocupaciones cotidianas de la población.
- Polarización creciente
- Cada expresión controvertida se transforma en munición en la guerra cultural, y la televisión pública pasa de ser un espacio de encuentro a un escenario de choques constantes.
Curiosidades del debate en tono ligero
Para captar el estado del debate, bastan algunos detalles curiosos:
- En varios países europeos se han hecho virales memes y chistes sobre las “personas con útero”, combinando lenguaje médico con situaciones cotidianas para resaltar el contraste entre teoría y práctica.
- En la conversación digital han aflorado fórmulas como “no soy persona gestante, soy madre”, que se han transformado en eslóganes que buscan simplificar una discusión compleja.
- Algunas series y programas de ficción empiezan a jugar con estos términos de manera irónica, presentando personajes que se pierden entre manuales de estilo, correcciones de guion y debates interminables sobre cómo nombrar a las personas.
En esa mezcla de humor, tensión y desconcierto se mueve hoy el lenguaje audiovisual, atrapado entre la necesidad de describir la realidad tal como es y la expectativa de hacerlo según lo que se considera que debe ser.
