Una invalorable selección de ciento ochenta obras

Rutilante embajada artística procedente de San Petersburgo

Rutilante embajada artística procedente de San Petersburgo
Tañedor de laúd, de Caravaggio.

El Museo del Hermitage nos ha enviado al Prado una representación extraordinaria de sus tesoros, la mayor nunca realizada en sus tres siglos de existencia, broche de los intercambios culturales del Año Dual España-Rusia 2011 y respuesta a «El Prado en el Hermitage» que llevó a San Petersburgo otra embajada de lujo.

Llega una selección de ciento ochenta obras en representación de unas colecciones que abarcan desde el siglo V a.C. hasta el XX, en la que además de arqueología, artes decorativas, escultura y dibujo, figura una apabullante relación de pinturas que figuran entre las más cotizadas de la historia del arte.

Dicen que es un intercambio épico, y lo comparan a juntar ‘El Quijote’ y ‘Guerra y paz’. De la exquisita orfebrería aurea de los escitas, -que cruzaban la estepa de China a Hungría cuando en el mundo mandaban los pueblos nómadas-, al ‘Cuadrado negro’ de Malévich, -la pintura más antipintura de todos los tiempos-, un viaje cultural de los que no se hacen todos los días.

Entre las obras maestras de la pintura incluidas, destacan cosas tan notables como el San Sebastián de Tiziano, el Tañedor de Laúd de Caravaggio, Retrato de un estudioso y Caída de Haman de Rembrandt, el San Sebastián de Ribera, y el Almuerzo de Velázquez.

De su colección de dibujos, se exhiben obras de Durero, Rubens, Watteau e Ingres y, entre las esculturas, destacan el boceto en terracota de Bernini para el Éxtasis de Santa Teresa, y una de las obras en mármol de Antonio Canova, la Magdalena penitente.

Lo más llamativo será la selección de sus célebres colecciones de pintura impresionista y post-impresionista, representados en ella Monet, Cézanne, Renoir, Gauguin o Matisse, éste último con dos pinturas, Juego de bolas y Conversación. De Picasso se muestran tres obras, entre ellas Mujer sentada y Bebedora de absenta, y completan la selección dos iconos de la vanguardia abstracta rusa, la Composición VI de Kandinsky y el Cuadrado negro de Malevich.

Pero el Hermitage es más, y se incluye también una selección de sus colecciones arqueológicas, entre las que destacan por su singularidad el Peine con escena de batalla, obra de oro escita del siglo IV a.C., y las obras de joyería siberiana procedentes de las colecciones de Pedro el Grande. La muestra cuenta también con una representación de sus colecciones de artes decorativas, con la espada decorada con plata, rubíes y diamantes, donada al zar en el siglo XVIII por el embajador indio, y el bellísimo Vaso de flores en cristal de roca, oro y diamantes del joyero de la familia imperial, Carl Fabergé (1846-1920).

La exposición tiene nueve secciones. ‘Los zares fundadores del Hermitage’ comienza con los retratos de Pedro el Grande, Catalina la Grande y Nicolás I, de cuyas colecciones proceden la mayoría de los fondos. A continuación, en ‘San Petersburgo y el Hermitage’se introduce al visitante en la ciudad de a través de las vistas del pintor oficial de la corte imperial, Benjamin
Patterson (1748-1815), que muestran el paisaje elegante y ordenado de una urbe erigida en 1703 tomando París y Amsterdam como modelos. A continuación ‘El oro de los nómadas de Eurasia’y ‘El oro de los griegos’ son un muestrario de orfebrería milenaria absolutamente rutilante.

En la selección de pintura, escultura y dibujos está muy bien representada la pintura holandesa y flamenca del siglo XVII (Rubens, Van Dyck, Rembrandt y Hals) y también el barroco italiano y español, cuyas obras se adquirieron a través de diplomáticos y agentes artísticos en Berlín, Londres, París y Ámsterdam. El San Sebastián, de Tiziano, obra tardía de su autor comprada en Viena en 1850, y El tañedor de laúd, de Caravaggio, pintado para el marqués Giustiniani, y adquirido en París en 1808 son dos de sus joyas ya citadas.

La pintura española cuenta con obras de Velázquez, El Greco y Ribera, aunque haya que destacar también el extraordinario bodegón de Antonio Pereda, y la pintura holandesa está representada por dos cuadros de Rembrandt, uno de Hals y un bodegón de Willem Kalf. La adquisición en París en 1772 de la espectacular colección de Pierre Crozat, antiguo ministro de finanzas de Luis XV, sentó las bases para la excelente selección de arte francés del Hermitage: aquí se muestran obras de Champaigne, Poussin, Le Nain y Boucher, junto a dibujos de Lorena y Watteau.

La sala sexta del recorrido, ‘El escenario de la Corte’, refleja el esplendor de la corte rusa. En el siglo XIX, el emperador Nicolás I estableció el corte, los colores, las telas y los motivos de los trajes de gala que las damas debían llevar en las grandes ceremonias, y desde aquella época se mantuvieron sin grandes cambios hasta la desaparición de la monarquía en 1917.

En lo referente al siglo XVIII, están presentes el barroco tardío y el neoclasicismo. No ha venido, por supuesto, la biblioteca completa de Voltaire, adquirida por Catalina la Grande tras su muerte, pero sí un busto del filósofo del que la emperatriz se consideraba dilecta alumna. Catalina encargó directamente a Chardin el cuadro Los atributos de las Artes.

Pasando a ‘Orfebrería de Oriente y Occidente’, hay una selección de las colecciones de joyas y valiosas rarezas de los zares, que juntaron miles de valiosísimos objetos de China, India y Asia Central.

Finalmente llegamos al arte de los siglos XIX y XX: los fondos proceden de la nacionalización, durante la Revolución Rusa de 1917, de las grandes colecciones imperiales, aristocráticas y privadas de Rusia. Obras que se pueden contemplar en esta sala como las pinturas de Friedrich o la escultura de Rodin pasaron directamente desde estas residencias al Hermitage. Otras, como el Conde Nikolái Gúriev de Ingres, engrosaron el Fondo Estatal de Museos antes de nutrir los fondos del Hermitage.

La carencia de obras impresionistas y de las vanguardias europeas se cubrió más adelante, en 1948, tras la disolución del Museo Estatal del Arte Occidental de Moscú, formado principalmente a partir de las colecciones de arte vanguardista de dos moscovitas, Serguéi Schukin e Iván Morózov. En 2002, el Estado ruso compró el Cuadrado negro de Malévich.

«El Prado en el Hermitage» (State Hermitage Museum, San Petersburgo, 25 febrero – 29 mayo 2011) se clausuró como la muestra más visitada en la historia del museo ruso, con más de 630.000 visitantes, cifra que se cree que será sobrepasada por este «El Hermitage en el Prado» (Museo Nacional del Prado, Madrid, 8 de noviembre – 25 marzo 2012). Se completa así el intercambio sin precedentes de ambas colecciones acordado entre los dos grandes museos, herederos de las colecciones reales de sus respectivos países.

Con la presentación de esta embajada rutilante ocupando todas las salas de exposiciones temporales de la zona de ampliación del museo, es casi como si se tratara de un museo dentro de otro. El Hermitage es uno de los más grandes museos del mundo y exhibe millones de objetos, hasta el punto de que se asegura que es imposible verlo entero. De ‘generosidad desbordante’ ha calificado el director del Prado la embajada rusa que nos llega.

La ‘diplomacia cultural’ se ha convertido en una pieza clave de las relaciones internacionales y a Europa poco más le va quedando que presumir de su cultura. La visita del Hermitage al Prado es el broche final de un despliegue artístico ruso en España que durante este año nos ha traído música, teatro, ópera y arte en un gran despliegue cualitativo y cuantitativo. Rusia está muy cerca.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 8
Despliegue: 8
Comisariado: 8

Museo Nacional del Prado
El Hermitage en el Prado
Comisario general: Mijail Piotrovski
Comisarios: Sviatovslav Savvateev y Gabriele Finaldi
8 de noviembre de 2011 – 25 de marzo de 2012

Sede: Edificio Jerónimos, Salas A, B y C
Organizadores: Museo Nacional del Prado, Museo Estatal del Hermitage y Acción Cultural Española
Patrocinio: Fundación BBVA
Página web: www.museodelprado.es

Horario:
-Hasta el 16 de enero, Lunes de 10.00 a 20.00h., Martes a domingo de 9.00 a 2. A partir del 16 de enero y hasta la fecha de clausura, Lunes a sábado de 10.00 a 20.00h. Domingos y festivos de 10.00 a 19.00h.
-Precio entrada: 12 € (reducción y gratuidad según condiciones habituales establecidas)
-Adquisición de las entradas: www.entradasprado.com/tel. 902 10 70 77/taquillas

Para visitar la exposición es imprescindible disponer de pase horario de acceso a la misma, que deberá solicitarse al adquirir la entrada, por lo que el Museo recomienda la compra anticipada de la entrada para poder elegir este pase horario con anterioridad al día de visita.

 

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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