Las suaves pinceladas de Berthe Morisot, en el Museo Thyssen

El Museo Thyssen-Bornemisza inaugura la exposición ‘Berthe Morisot. La pintora impresionista’, primera monográfica en España dedicada a la artista francesa donde se reúne más de treinta obras procedentes del Musée Marmottan Monet de París. Casada con Eugène Manet, hermano de su maestro, Edouard Manet, Berthe Morisot fue la primera pintora en unirse al Impresionismo.

«Berthe Morisot encarna tal vez mejor que nadie lo que fue esencialmente el impresionismo», explica el director del Museo Thyssen, Guillermo Solana, para quien esta artista fue una «rebelde suave» que supo explotar sus habilidades en una sociedad machista y patriarcal hasta llegar a convertirse en una «verdadera profesional del arte».

La presencia de Berthe Morisot destaca desde la Primera Exposición Impresionista de 1874. Fue la primera mujer en pertenecer al grupo, y además una de las más asiduas, según explica Jacques Taddei, director del Musée Marmottan Monet de París.

Sus obras destilan una pintura elegante y luminosa a través de paisajes, escenas cotidianas e íntimos retratos femeninos, y en todos ellos subyace una necesidad de «autoreflexión» sobre su obra y su condición femenina, según precisa el director del Museo Thyssen.

‘El espejo de vestir’, de la Colección Permanente del Museo, es una de las pinturas que Berthe Morisot presentó en la Tercera Exposición Impresionista de 1877 y la obra que se encuentra en el origen de esta exposición, según explicó Paloma Alarcó, jefe de Conservación de Pintura Moderna del Museo Thyssen y comisaria de la muestra.

En este sentido explicó que los lienzos de Morisot plasman siempre su propia personalidad y su «intimidad» y son un «relato de su vida y de sus sentimientos» y recordó las palabras del Paul Valery, para quien los cuadros de la artista francesa son como el «diario de una mujer, expresado en colores y dibujos».

EL ESPEJO DE VESTIR

‘El espejo de vestir’ ejecutado con una delicada factura de suaves pinceladas, muestra a una joven vistiéndose pausadamente frente a un espejo, que adornaba la habitación de la artista y que se conserva en el Museo Marmottan tras ser heredado por su hija Julie Manet y su marido Ernest Rouart.

Preocupada por la moda y también una activa animadora cultural, Berthe Morisot apoyó y se relacionó con artistas e intelectuales como Manet, Renoir, Monet, Pissarro, Degas o Mallarmé. Su amigo el poeta francés Paul Valéry solía decir de ella que «vivía su pintura» y «pintaba su vida».

Conoció a Camille Corot, quien fue uno los grandes pilares de su obra junto a Edouard Manet, para el que Berthe Morisot se convirtió en modelo destacada de varias de sus obras, entre ellas ‘El balcón’ (1868-69),inspirada en ‘Las majas en el balcón’ (c. 1808-12) de Francisco de Goya. A partir de entonces, Morisot y Manet mantuvieron una estrecha relación artística y personal.

Con el paso de los años, su temática, en la que siempre habían predominado los ámbitos domésticos, se centró aún más en escenas protagonizadas por sus propias hermanas y los hijos de éstas. Y cuando en 1874 nació su hija Julie, ésta se convirtió en su nueva protagonista.

Asimismo, en la exposición los lienzos de Morisot se apoyan en otros de pintores relevantes en su vida, como Corot, Boudin, Manet, Degas, Renoir, Monet y Pissarro, en un recorrido temático donde escenas de la vida cotidiana de las mujeres de la época comparten protagonismo con elegantes retratos femeninos, así como con imágenes urbanas, campestres o marítimas.

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