La Colección Masaveu visita Cibeles

'Del Románico a la Ilustración. Imagen y materia' muestra tesoros desconocidos que vienen de Asturias

La Colección Masaveu visita Cibeles
MATHIS GERUNG. El campamento de Holofernes. 1538. Óleo sobre tabla, 103 x 151 cm

El programa “Mecenazgo al servicio del arte” del CentroCentro Cibeles de Cultura, tras ‘El legado de la Casa de Alba’ y ‘La Colección Helga de Alvear’, trae a Madrid la Colección Masaveu, una de las mejores de España, fruto de la vocación coleccionista de tres generaciones de la misma familia de empresarios asturianos. Mil quinientas piezas de enorme valor de las que se han seleccionado 63 en esta embajada de alto nivel. Entre un pequeño ‘Descendimiento’ del siglo XII, de apenas tres centímetros, fechado en 1115-1120, en marfil y de autor anónimo del taller creado por los reyes Fernando I y Sancha, que se creía en paradero desconocido, y ‘La Virgen de los desamparados acogiendo a los pobres’, un óleo sobre lienzo de Vicente López, fechado en 1838 y de 208 x 123 cm, un cuidado despliegue permite una incursión muy sugerente en la pintura y escultura de siete siglos. Una exposición que puede considerarse en sí misma un auténtico museo de la imagen entre el Románico y la Ilustración, un museo que al carecer de espacio propio apenas ha podido contemplarse en las últimas décadas.

La selección está formada fundamentalmente de obras españolas aunque incluye también excepcionales muestras de procedencia italiana y flamenca. Siguiendo una disposición cronológica, ofrece un recorrido por el tiempo a través de piezas de gran valor, tanto por su impacto visual como por su significación histórica, en su mayoría pinturas y esculturas de tema religioso. El argumento para su presentación es la materia en la que están hechas las imágenes, de ahí el subtítulo de la muestra: «Materia e imagen». Son tres las secciones, en las que se divide el espacio expositivo.

DE MADERA Y ORO  

En la primera, ‘De madera y oro’, dedicada a las artes del Románico al Gótico, ambos materiales son los predominantes, con la única excepción de la pieza más antigua, con la que arranca el recorrido: una pequeña plaza de marfil del taller real de San Isidoro de León.  Entre la Edad Media y los albores del Renacimiento la madera servía de soporte preferente a las imágenes. En tablas y tallas los artistas transformaron la leñosa consistencia vegetal en la apariencia de Cristo, la Virgen o los Santos. En un tiempo en el que las representaciones se reservaban para el culto, el oro aportaba esa luz sobrenatural de la divinidad que fascinaba a los fieles.  
   
La mayoría de las piezas medievales de la Colección Masaveu corresponden al periodo gótico. En esta selección predomina la pintura, aunque se han incluido esculturas policromas excelentes como el gran Calvario del siglo XIII o la Virgen sedente del siglo XIV. En cuanto a las tablas, todas ellas proceden de retablos e incluso se presenta un pequeño retablo prácticamente completo. La contundente presencia de la escultura en madera y la envergadura de alguna de las tablas configuran un espacio inaugural solemne con el que empezar el recorrido. 

ENTRE EL GÓTICO Y EL RENACIMIENTO

La segunda sección, ‘Entre el Gótico y el Renacimiento’, refleja la convivencia de las formas y materiales medievales con una nueva estética inspirada en la antigüedad clásica, un período en la frontera de los siglos XV y XVI. Mientras que la madera se mantuvo como soporte preferente de la pintura, hasta bien entrado el Renacimiento, el oro fue cediendo paso paulatinamente, y tiene lugar la definitiva implantación del óleo como técnica pictórica, con ejemplos muy significativos en el Reino de Castilla y la Corona de Aragón. Como contrapunto, facilitando la comparación con el modelo de Renacimiento del norte de Europa, se presenta una exquisita selección de pinturas flamencas y alemanas. Todas las pinturas de este apartado están realizadas sobre tabla, a excepción de Santa María Magdalena, del Greco. Eso significa que, en su mayoría, fueron piezas de altar o formaron parte de un retablo. Las pinturas que cierran la sección reflejan las nuevas prácticas devocionales de la Contrarreforma, con obras de Luis de Morales, Esturnio y El Greco. El arrebatado colorismo cretense, nacido de su devoción por la pintura veneciana, marca un magnífico preámbulo de la evolución de la pintura en el siglo XVII. La sección incluye el impresionante ‘Campamento de Holofernes’ de Mathis Gerung y el fantástico ‘Las tentaciones de San Antonio’ de Hieronimus Bosch.
 
En un último espacio de esta sección se han reunido obras de artistas que trabajan en ese periodo en Valencia, Castilla y Andalucía. El carácter narrativo y simbólico del trípctico de Cristóbal Llorens contrasta con el misticismo de los santos de Luis de Morales y el Greco, los ecos del arte de Miguel Ángel Buonarroti en las contundentes anatomías de los Cuatro Evangelistas  y el auge definitivo de la iconografía de la Inmaculada en la pintura de Esturnio. La versión reducida del Expolio que el Greco pintó para la catedral de Toledo muestra magníficamente su arrebatado colorismo de carácter veneciano.

EL TRIUNFO DEL LIENZO

‘El triunfo del lienzo’ es la tercera y última sección de la muestra, que arranca con obras naturalistas italianas y españolas que son testimonios de diferentes vías por las que se llegó a esta visión tan cercana de la realidad. Orrente, Cavarozzi, Vicente Carducho y José de Ribera abren paso a la personal obra de Francisco de Zurbarán, quien recoge el violento contraste de luces de los seguidores de Caravaggio. El Barroco supone la imposición de la pintura de caballete, utilizando el lienzo como soporte. A través de Zurbarán también se ilustra el cambio sufrido en el segundo tercio del siglo XVII: su Inmaculada está impregnada de la luz y el movimiento que sus contemporáneos llevarían al más exacerbado dinamismo. Y su Santa Catalina de Alejandria es una de las más impresionantes piezas del recorrido. En contrapunto, el polifacético Alonso Cano muestra un sereno clasicismo que traslada también a la escultura. Destacan un grupo de tres pinturas de Murillo y una selecta representación del arte en la corte de los últimos Austrias, para terminar con la prolongación de algunos cánones barrocos en el siglo XVIII y en los albores del XIX, modificados por la estética cortesana y después por la enseñanza académica, reflejados por esculturas en madera, una magnífica vitela de uso devocional y un gran cuadro del altar de Vicente López.

La pintura barroca andaluza se entrelaza con dos ricas tallas levantinas. Especial protagonismo tiene la serie de los Cinco sentidos del taller de Juan de Arellano, en la que se unen alegorías con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. En este apartado se concentran piezas procedentes de las colecciones madrileñas de los Borbones españoles en los siglos XVIII y XIX: la Virgen con el Niño de Murillo perteneció al infante Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza; la pequeña vitela de la Sagrada Familia fue regalada por su autor, Luis Meléndez, al rey Carlos IV. Por último, la citada monumental Virgen de los Desamparados de Vicente López proviene de la Real Posesión de Vista Alegre, residencia de la reina María Cristina de Borbón  en Carabanchel.

ARMONIOSO MONTAJE

El montaje potencia la diferenciación de los tres capítulos mediante el diverso color de los espacios temáticos. Hay una información textual, por medio de paneles de sección y cartelas, que será el principal conductor del hilo argumental. Si bien se trata de una muestra de “obras maestras”, éstas no han sido seleccionadas sólo en función de su importancia sino, para favorecer una visita más variada y representativa de cada periodo.
 
En líneas generales, dada la variedad de tamaños y piezas, el montaje se apoya en el color y la iluminación como recursos fundamentales, antes que una compartimentación excesiva de las salas. El espacio central semicircular, de organización arquitectónica más compleja por la sucesión de grandes pilares, permite en cambio la configuración de ámbitos más íntimos que potencian el carácter de algunas piezas.  
 
El comisario Ángel Aterido se encargó anteriormente de la reciente muestra ‘Juan Fernández el Labrador. Naturalezas muertas’ en el Museo Nacional del Prado, de más modestas dimensiones que este excepcional despliegue en el corazón emblemático de una ciudad que puede presumir de un evento de primera magnitud en el panorama expositivo europeo.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 8
Despliegue: 8
Comisariado: 8
Catálogo: n/v
Documentación a los medios: 8
Programa de mano: 8

CentroCentro Cibeles de Cultura y Ciudadanía
Serie ‘Mecenazgo al servicio del arte’ 
‘Colección Masaveu: Del Románico a la Ilustración Imagen y materia’ 
Del 29 de noviembre de 2013 al 25 de mayo de 2014 
Comisario Ángel Aterido  
Diseño museográfico Fundación María Cristina Masaveu Peterson  
Diseño gráfico  Erretres
Precios: 6€ (consultar reducciones) 
Horario De martes a domingo, de 10 a 20 horas Cerrado lunes y 1 y 6 de enero, 1 de mayo y 24, 25 y 31 de diciembre.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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