¿Conoces la historia de las fuentes de Cibeles y Neptuno, símbolos del Real Madrid y Atlético?

Casillas, Ramos y Modric llegaron ‘desatados’ a Cibeles, donde esperaba la ‘merengada’

Ambas estatuas, unidas por origen e historia, han mantenido una trayectoria paralela hasta que el deporte las convirtió en rivales

Hasta 1991 tanto Real Madrid como Atlético celebraban los triunfos en la Cibeles, pero a partir de ese año los colchoneros se cambiaron a Neptuno

Nada más pitar Kuipers el final del partido, las bocinas de los coches comenzaron a sonar en los alrededores de Cibeles. Miles de madridistas con camisetas, banderas y bufandas comenzaron a poblar la plaza de Cibeles.

«Sí, sí sí, la Décima ya está aquí» o «Cómo no te voy a querer, como no te voy a querer, si fuiste campeón de Europa por décima vez…», fueron los primeros cánticos que se escucharon. La euforia se desbordó por momentos. Niños y mayores. Madres y niñas. El madridismo estaba exultante.

Muchos salieron de sus casas, otros llegaron desde el Santiago Bernabéu , donde disfrutaron del partido en las pantallas gigantes, otros lo vieron entre amigos en bares de la capital.

La alegría era enorme. Risas, emoción, lloros. Todo vale en una noche inolvidable. Doce años después el Madrid vuelve a Cibeles para celebrar otra Copa de Europa, la Décima. «Cuántas veces lo he pronunciado a lo largo de todos estos años», decía un aficionado que fue de los primeros en llegar.

La expedición del Real Madrid aterrizó en Madrid pasadas las cuatro de la mañana en y dos horas después hacía su aparición en la plaza de Cibeles, lo que provocó el júbilo desatado de la entusiasta afición, que llevaba esperando horas sin cesar en sus cánticos.

El momento cumbre de la celebración fue cuando Sergio Ramos, a quien Iker cedió los honores en esta ocasión, engalanó a la diosa. La emoción era inmensa; había ganas de Copa de Europa. Demasiados años sin ganarla. Dos visitas a la diosa esta temporada, nada más y nada menos.

El sentimiento es grande, la alegría es más. Una nueva Copa de Europa se une a las otras nueve en el Museo del Real Madrid.

Se escuchó corear el nombre de Cristiano, el de Casillas o el de Ramos. Los aficionados no querían olvidarse de nadie. Un mar de orejonas de papel, de plástico o de cartón recibió a la verdadera. La fiesta sigue esta noche.

Los del Real Madrid llegaron a Cibeles a las seis de la mañana y según lo visto y oído lo debieron celebrar bien en el avión.

Casillas, Ramos y Modric estaban ‘desatados’.

La fuente de Cibeles (más conocida por el pueblo madrileño sencillamente como La Cibeles) en el Salón del Prado se instaló en 1782 (no funcionó hasta diez años después), junto al Palacio de Buenavista, de cara a la fuente de Neptuno, cuya construcción finalizo en 1786. Ambas fueron diseñadas por el mismo arquitecto: Ventura Rodríguez.

La Cibeles no sólo era un monumento artístico sino que tuvo desde el principio una utilidad para los madrileños. Tenía dos caños que se mantuvieron rústicos hasta 1862. De uno se surtían los aguadores oficiales que solían ser asturianos y gallegos y llevaban el agua hasta las casas y del otro el público de Madrid. En el pilón bebían las caballerías.

El agua procedía de un viaje de aguas que, según la tradición, databa de la Edad Media de la época en que Madrid era musulmán. Tenía fama de poseer buenas propiedades curativas de cualquier mal. Los caños eran incómodos y de difícil acceso y estaban situados en el lugar donde hoy saltan los surtidores.

Precisamente por eso en el año 1862, el Ayuntamiento decidió cambiarlos por dos figuras artísticas y de diseño simbólico para la villa de las que manaba ampliamente el agua: un oso y un grifo (criatura mitológico mitad águila, mitad león) que además fueron colocadas de manera que se facilitara el acercamiento de la gente.

En 1895, con el traslado de la fuente al centro de la plaza, y con motivo de las obras pertinentes, se hicieron nuevas remodelaciones. Se colocó el monumento sobre cuatro peldaños y se le rodeó de una verja para evitar en este caso el acceso.

La fuente ya no cumplía su cometido porque la mayoría de las casas tenían o empezaban a tener agua corriente, por lo que el añadido del grifo y el oso se quitó, volviendo así al primitivo proyecto de Ventura Rodríguez.

El grifo estaba en buenas condiciones así que se guardó en los almacenes de la villa, junto con otras piezas de monumentos varios donde quedó abandonado y olvidado. Cuando a finales del siglo XX se restauró la casa de Cisneros, alguien se acordó del grifo de Cibeles y fue trasladado al jardincillo de este edificio.

Por su parte, el oso adornaba uno de los paseos de la Casa de Fieras del Retiro. En la actualidad, tanto el oso como el dragón forman parte de las colecciones del Museo de los Orígenes de Madrid, en cuyo patio renacentista pueden contemplarse, junto a los remates de tritones y nereidas de las Cuatro fuentes del Paseo del Prado.

A través de los años, en una nueva remodelación la verja desapareció sin que el Ayuntamiento diera explicación alguna y la gente se olvidó de ella, hasta que a finales del siglo XX, la prensa dio con su paradero por casualidad e informó de ello: se halla en la entrada al recinto de la sede de la banda de cornetas y tambores de la policía municipal que está ubicada cerca del Puente de los Franceses.

Además se añadieron en la trasera dos amorcillos; uno (cuyo autor es Miguel Ángel Trilles) vierte agua de un ánfora, y el otro (su autor es Antonio Parera) sostiene una caracola.

Pero con este cambio no se perdió la traída de aguas del viaje antiguo y para suplir la fuente como tal se construyó una fuentecilla con caño en la esquina de la plaza, del lado de Correos. Esta fuentecilla siguió siendo todo un símbolo para el pueblo de Madrid que allí acudía a llenar cántaros, botijos y botellas, como sus antepasados. La fuentecilla dio lugar a que la música le dedicara una canción: «Agua de la fuentecilla, la mejor que bebe Madrid…»

Durante la Guerra Civil Española, el bando republicano, que aún dominaba Madrid, cubrió la fuente de Cibeles con una montaña de sacos terreros y, sobre estos, una estructura enladrillada de forma piramidal, para protegerla contra las bombas y disparos del bando enemigo (que ya habían causado deterioros en su brazo derecho, nariz y en el morro de uno de los leones), gracias a lo cual se evitaron daños mayores en el monumento.

A mediados del siglo XX el agua de la fuente se hizo más artística con el añadido de surtidores y diversos chorros formando cascadas y agregando la iluminación de colorines que hizo las delicias del pueblo madrileño. En el estanque superior hay dos surtidores verticales que alcanzan los 5 m de altura, acompañados de una serie de chorros inclinados que ellos envían el agua desde la diosa hasta la parte externa.

En los años 19945 y 2002, la escultura fue mutilada, siéndole arrancada en ambas ocasiones una mano; en una de las ocasiones la mano original apareció, pero en la otra no, teniendo que ser sustituida por una nueva de origen moderno.

Algunas crónicas señalan que en caso de que las alarmas de la Cámara del Oro del Banco de España salten por intento de robo, todas las habitaciones de dicha cámara, a 35 metros de profundidad, se inundarían con el agua de La Cibeles, gracias a la canalización de las aguas desde la fuente hasta la citada estancia.4

Aunque desde mediados de los años 70 había sido un lugar de celebración para los aficionados de los dos equipos grandes de la ciudad, el Real Madrid Club de Fútbol y el Atlético de Madrid, a partir de la Copa del Rey de 1991, se convierte en lugar de encuentro para la celebración de los títulos del Real Madrid ya que los aficionados del Atlético se trasladan a la cercana fuente de Neptuno.

La historia de la relación con el Real Madrid se remonta al 18 de junio de 1986, cuando el entonces futbolista del Real Madrid Emilio Butragueño marcó cuatro goles en un partido de la Copa Mundial de Fútbol de 1986 de México entre las selecciones de España y Dinamarca en la eliminatoria de octavos de final. Este acontecimiento hizo que varias decenas de personas de concentraran en la citada fuente al grito de Oa, oa, oa, Butragueño a la Moncloa[cita requerida] (a los pocos días se iban a celebrar las elecciones generales de ese año).

En un principio todo el mundo se encaramaba a la fuente en las celebraciones, pero velando por la conservación del monumento, el Ayuntamiento de Madrid restringió el acceso únicamente a los jugadores, pasando posteriormente a colocar una pasarela alrededor de la fuente para prohibirle también el acceso a los futbolistas. Cuando el Real Madrid ganó la Liga 2002/2003, ningún jugador pudo llegar a tocar a la diosa, lo que provocó el enfado de los capitanes con el alcalde.

En la celebración de la trigésima Liga (2006/2007), el capitán del Madrid (Raúl) pudo llegar a la escultura desde una grúa y le colocó una bufanda del equipo. Para los festejos de la temporada 2007/2008, el Ayuntamiento instaló una pasarela para que Raúl pudiera acceder a la diosa con menos dificultades que el año anterior.

Esto sucedió una vez más en la madrugada del 21 de abril de 2011, luego de que el Real Madrid se convirtiera en campeón de la Copa del Rey el día anterior, el 20 de abril de 2011, tras ganar la final.

En esta ocasión, el capitán Iker Casillas le colocó en el cuello una bandera de España con el nombre del Real Madrid y una bufanda del equipo para terminar besando a la diosa. El 3 de mayo de 2012 se le colocó una bandera y una bufanda madridista por haber ganado la liga de 2011-2012.

LA FUENTE DE NEPTUNO

La fuente consiste en un gran pilón circular en cuyo centro se encuentra la figura de Neptuno, dios de los mares, con una culebra enroscada en la mano derecha y el tridente en la izquierda, erguida sobre un carro formado por una concha tirada por dos caballos marinos con cola de pez (hipocampos). Alrededor del carro se ven focas y delfines que arrojan agua a gran altura. El dios de las aguas aludiría a la Marina que Carlos III reformó para hacerla más competitiva y reforzar el nexo con las colonias.

La fuente, que en un principio estuvo situada en el extremo del Prado de Apolo, mirando a la fuente de Cibeles, fue trasladada al centro de la plaza de Cánovas del Castillo en 1898, lugar en donde sigue actualmente. Forma parte, junto con la Cibeles, y la Fuente de Apolo o de las Cuatro Estaciones de los tres grandes grupos escultóricos diseñados por Ventura Rodríguez para el Salón del Prado.

Neptuno, con apariencia de viejo, barbudo y con largos cabellos, se suele representar en el acto de empuñar el tridente, arrastrado por caballos y delfines sobre el carro. Neptuno, dios del mar, una de las doce divinidades del Olimpo, es hijo de Saturno y Rea, y hermano de Júpiter.

Además tiene la facultad de desencadenar violentas tempestades y también de aplacarlas. Los marineros invocan su protección para asegurarse una navegación tranquila y privada de peligros. La tradición atribuye al Dios numerosos amores de los que nacen frecuentemente divinidades maléficas.

En algunos relatos míticos, por ejemplo, Medusa se une a Neptuno generando el famoso caballo alado Pegaso y el gigante Crisaor. La consorte oficial del dios es Anfitrite, la nereida que en un primer momento huye, pero luego se convierte en su esposa.

Al dios del mar se le suele representar con larga barba y cabellos abundantes, empuñando el tridente, con puntas a veces ganchudas. Su carro es arrastrado por delfines y caballos de mar o hipocampos. A veces se le representa a lomos de un delfín.

Frecuentemente su imagen se asocia a la de Anfitrite en el llamado Triunfo de Neptuno; Anfitrite, junto al dios, cabalga sobre un delfín o se sienta sobre una concha arrastrada por animales marinos, mientras el dios del mar yace en su carro. Generalmente Neptuno y Anfitrite están acompañados de un cortejo de divinidades marinas, los tritones y las nereidas.

Durante la Guerra Civil, la capital fue asolada por una hambruna. A la figura de Neptuno le fue colocado un cartel colgando de su cuello que decía Dadme de comer o quitadme el tenedor.

En 2012, durante una manifestación sindical, las aguas de la fuente fueron teñidas de rojo.

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