Verso/Reverso de Andrzej Wróblewski

El espectral realismo socialista de un joven artista polaco de mediados del siglo pasado

Verso/Reverso de Andrzej Wróblewski
Andrzej Wróblewski. Verso / Reverso - Museo Reina Sofía

Andrzej Wróblewski vivió solamente 29 años y en una década pasó del geometrismo utópico al realismo socialista para finalmente situarse en un punto intermedio de desolación pesimista. No le dio tiempo a más y con ello es considerado en Polonia una gran figura, aún desconocida fuera de su país. Esta retrospectiva del Reina Sofía en el Palacio de Velázquez del Parque del Retiro de Madrid es la primera que se hace en el mundo. ‘Verso / Reverso’ está compuesta por centenar y medio de obras, desde sus inicios en busca de su propio lenguaje pictórico a su última época intentando escapar del realismo socialista que tan decidida e ilusionadamente había abrazado.

Wróblewski (1927-1957) nació de una pareja perteneciente a la élite cultural lituana. Con 14 años de edad presencia el registro por los nazis de su casa y durante el mismo su padre fallece de un infarto. Repatriado a Polonia, desde los 20 años se convierte en activista a favor de un arte comprometido con el cambio social, entusiasta del nuevo régimen socialista. En la senda de la pintura surrealista de Paul Klee y sobre todo del Constructivismo soviético, cree que el lenguaje de la abstracción geométrica es el adecuado a la revolución social. En 1948 es el momento decisivo en la obra de Wróblewski: la transición de lo abstracto a lo figurativo, desde los postulados vanguardistas hacia el uso de la pintura fotográfica, más próxima a los requisitos del realismo socialista. Ahora concibe las exposiciones colectivas como una forma de potenciar el progreso social, y se otorga al grupo el irrespetuoso título de “neobárbaros”. Unos meses después, Wróblewski -como principal ideólogo- publica una autocrítica que consolida su adscripción al realismo socialista. Es aceptado como candidato a entrar en el Partido Obrero Unificado de Polonia (PZPR).
En 1952 conoce a su futura esposa, Teresa Reutt (1927-1994). En 1953 Wróblewski produce lienzos realistas socialistas pero su candidatura al Partido es rechazada. 1955 marca un cambio de rumbo estilístico y un cierto abandono de la temática propagandística. 1956 es un año de intensa actividad: pinta unos treinta óleos y varios centenares de obras sobre papel. Produce un conjunto de imágenes de niños perdidos y solitarios en interiores vacíos. Y vuelve a los temas de sus primeras obras. Produce numerosos gouaches que retratan interiores de autobuses con conductores solitarios: el artista y su país ya no saben dónde va el autobús en el que viajan… Está ocurriendo el XX Congreso del PCUS y Nikita Kruschev ha lanzado la desestalinización que tiene ecos en todo el mundo comunista y produce un cierto deshielo en Polonia. Su realismo abandona el adjetivo socialista: aparecen personas fragmentadas, caballos; paisajes imaginarios… Ante la nueva situación política de Polonia se apunta a romper con el pasado. En sus últimos meses de vida trabaja en pinturas que estilísticamente continúan el tema del hombre fragmentado, quizás él mismo y su patria, y todos los sueños imposibles que  nunca se realizarán. Muere el ortodoxo líder polaco Boleslaw Bierut y Wróblewski inicia una cáustica representación de situaciones cotidianas. El 23 de marzo de 1957 muere en un accidente de montaña durante una excursión en solitario por los montes Tatras, al sur de Polonia. Nada se nos explica del accidente y si pudo ser otra cosa.

Y es así, conociendo su vida como se conoce su obra. Ya solamente resta acudir al Palacio de Velázquez a comprobarlo. Observar sus trabajos con dos caras, escenas figurativas en el reverso de anteriores composiciones abstractas, haz y envés contradictorio y también complementario. Sus escenas de ejecuciones son recreaciones irreales de dramatismo congelado. Éric de Chassey, señala en el catálogo de la exposición que “cuando las pinturas de Wróblewski de 1949 abordan temas inequívocos, explícitamente políticos o incluso propagandísticos, no suelen ser de doble cara. La excepción la encontramos en la inquietante Estación de tren 45, Estación de tren en los Territorios Recuperados, quizá porque su tema no está desprovisto de ambigüedad: ¿Quién viene y de qué parte del país? ¿Adónde se dirige? ¿Qué sector político encarna? Durante varios años esta fue la última pintura de doble cara y una de las últimas que no encajaban en el programa del realismo socialista”. La liquidación del gueto de Varsovia es una de las pocas obras polacas del periodo que aborda aquel suceso y una aplicación voluntariosa del programa marxista que tanto le motivaba. Chófer azul es una interpretación personal de la imagen socialista del trabajador que lidera a la humanidad hacia un futuro mejor.

Pintura sobre los horrores de la guerra es un cuadro realista y metafórico que busca “recordar la guerra y el imperialismo” a través de “imágenes tan desagradables como el hedor de los cadáveres” y denota la influencia de la obra de Piet Mondrian en Wróblewski. Sala de espera o Madre e hija, la colada, marcan ya un desapego con la ortodoxia y una mayor atención a la vida cotidiana. La serie Noticias luctuosas, sobre reacciones en la calle a la noticia de la muerte de Stalin, es todo menos entusiasta. Mencionemos también sus autorretratos de 1949, 1954 y 1957. La muestra se completa con documentación personal (fotografías familiares, informes del partido comunista, etc.) así como dos videos realizados por Andrzej Wajda y Konrad Nalecki, quienes mantuvieron una estrecha amistad con Wróblewski y participaron en el “Grupo Autoeducativo”, aquella iniciativa estudiantil progresista de los inicios de su carrera.

Para llegar a los cuadros de Wróblewski colgados en el Palacio de Velázquez, hay que atravesar el Parque del Retiro, aliciente extraordinario en estos tiempos otoñales en que luce sus mejores galas y se desviste con magnificencia. Enfrente de este sensacional espacio expositivo, al otro lado del maravilloso estanque, compite con grande méritos el Palacio de Cristal donde la siempre interesante instalación temporal corresponde en estos días al artista vietnamita Danh Vo que presenta una sorprendente recolección suspendida del techo de huesos de mamut comprados a pescadores holandeses. Otra instalación, otra más, en una época en la que empiezan a resultar agobiantes. Por eso la tétrica, triste, descarnada pintura de Wróblewski es un oasis, desangelado ciertamente, pero oasis con cuadros, con gente y escenas que a pesar de su dureza o precisamente por ella resulta cercano.

Calificación de la Exposición (del 1 al 10)
Interés: 8
Despliegue: 7
Comisariado: 7
Catálogo: 8
Explicación al visitante: 8
Documentación a los medios: 8

MUSEO REINA SOFÍA
Andrzej Wróblewski. Verso / Reverso
FECHAS: 17 noviembre 2015 – 28 febrero 2016
LUGAR: Palacio de Velázquez (Parque del Retiro)
ORGANIZACIÓN: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Museo de Arte Moderno de Varsovia
COLABORACIÓN: Culture.pl www.culture.pl
Andrzej Wróblewski Foundation. www.andrzejwroblewski.pl
Con el apoyo del Instituto Polaco de Cultura de Madrid
COMISARIADO: Éric de Chassey y Marta Dziewanska
COORDINACIÓN: Carolina Bustamante y Patricia Molins
ACTIVIDADES RELACIONADAS: Encuentro Andrzej Wróblewski. Éric de Chassey y Marta Dziewanska, 18 noviembre, 2015 – 19:00 h / Edificio Sabatini, Auditorio
ITINERANCIA: Museo de arte moderno de Varsovia, 12 febrero 2015 – 17 mayo 2015.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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