Ficciones y territorios, arte para abrumar

La meca española del arte actual expone lo mejor desde los años 90 para acá

Ficciones y territorios, arte para abrumar
Ficciones y territorios - Museo Reina Sofía

La exposición ‘Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo’ es una selección de los fondos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía desde finales de los años 90 hasta la actualidad, un período definible según los organizadores ‘por el más feroz neoliberalismo en lo económico y cuya presión impacta en lo político, social y subjetivo, atravesando todas las esferas de la existencia humana y creando una “nueva razón” mundial’. Y añaden: ‘La muestra aborda el modo en que medio centenar de artistas han reaccionado frente a este escenario, planteando diversos modos de cuestionamiento, resistencia y antagonismo, y se organiza alrededor de sus diferentes respuestas ante este nuevo sistema’. ¡Feroz neoliberalismo! ¡Resistencia! El Reina ejerciendo de agitador subversivo con un gigamontaje superpanfletario y antisistema sin apenas fisuras ni matices. Nunca había llegado tan lejos en su izquierdismo de salón, o sea, museístico. Una propuesta escoradísima repleta de balbuceos elementales sin apenas algo destacable.

No hay consuelo ni alegría posible en este mundo malvado ni en estas salas cuyas líneas argumentales serían la crisis del Estado nación, los espacios de excepción, la ciudad como lugar de especulación, estrategias frente a la supuesta objetividad de la tecnología y sus paradigmas científicos, y revisión de los lenguajes de la modernidad, pasando por vincularlos con los procesos coloniales. Primitivismo en la forma, elementarismo en el fondo, hermanan al conjunto de las propuestas. Mírelo todo con distancia e ironía, con paciencia y misericordia, para no salir espantado y deprimido.

Con un predominio absoluto de la imagen -fotografía, filmación, vídeo-, a menudo formando parte esencial de sucesivas instalaciones, es un maremagnum atrabiliario y excesivo de documentación, casi siempre expuesta de forma tosca, que produce mareo y exasperación en su desangelado y caótico despliegue. Una pintura, una, hay en un rincón de paso. Ni siquiera tuvimos fuerzas de reseñarla.

Casi todas las propuestas necesitan detalladas explicaciones para ser medianamente entendidas en su profunda carga desestabilizadora -dicho con el máximo de ironía-, y consciente de ello el equipo comisarial explicó prolijamente a los periodistas asistentes a la presentación de la exposición todas y cada una de las obras expuestas. Recorrido explicativo del que no gozará el público, cuya perplejidad es probable que marque un hito en la pequeña historia de perplejidades inmensas que acompaña al arte actual y/o al actual arte.

Armados de resignación, les diremos que la muestra comienza en ‘Globalización y territorio’, una sala en la que un ensayo fílmico de Allan Sekula, The Lottery of the Sea (La lotería del Mar), pretende dar cuenta de las transformaciones a diversos niveles que implica el mercado global y el consumo constante como única forma de vida. La obra Analogue (Analógico, 1998-2009) de Zoe Leonard documenta mediante varios cientos de fotografías agrupadas en veinticinco capítulos los cambios ocurridos en el tejido comercial e industrial de la ciudad de Nueva York a lo largo de una década. Labour in a Single Shot (2011-2014), la videoinstalación de Harun Farocki y Antje Ehmann, son imágenes tomadas de la realidad, de carácter documental, que nos sitúan en pleno capitalismo y que al mismo tiempo visibilizan el sistema de competencia e individualidad, de control del comportamiento a través de un contrato de trabajo. Por su parte, Mapa Teatro reflexiona en la obra Testigo de las ruinas (2005) acerca del proceso de gentrificación y desaparición del barrio El Cartucho de Bogotá a través de testimonios de sus habitantes.

En ‘Ficciones políticas’ se nos quiere narrar que tras la caída del Muro y la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea en 1993, se precipita el cuestionamiento de los grandes relatos de la modernidad, y diversos artistas analizan los sistemas de representación en el arte desde estrategias relacionadas con la teatralización de la historia. No podemos entrar en detalle sobre las teatralizaciones pero les divertirá contemplarlas. Así como la propuesta esquinada, que a través de la superposición de decenas de escenas enmarcadas de presas y centrales hidroeléctricas, Ibon Aranberri lanza contra la política hidráulica del siglo pasado, que entre paréntesis y sin que tenga importancia, nos da de beber a todos en el extremo meridional de Europa.

Luego llega ‘Territorios no gobernados’: Antoni Muntadas y los dramas del Estrecho de Gibraltar, Eric Baudelaire con el enigma de Abjasia, una antigua república soviética del Cáucaso, secesionada de Georgia tras una guerra civil en 1992-1993 e ignorada durante veinte años por la comunidad internacional. Y la ya expuesta tesis de Amos Gitai en Bait / House / La maison (La casa, 1980) sobre el conflicto palestino-israelí a través de la historia de una casa en Jerusalén desde la expropiación de sus propietarios palestinos. Sin que falte la muy noble causa del Sahara con Federico Guzmán y las culturas de la jaima que ya conocimos en el Palacio de Cristal del Retiro la pasada temporada.

A continuación, el capítulo inevitable de la especulación inmobiliaria con incursiones supuestamente artístiscas y objetivamente propias del mural de la facultad de Económicas, sobre la reconversión urbanística del Raval barcelonés, las tan loadas luchas vecinales del Besós, y tal y tal y tal: una ciudad de emigrantes andaluces, Badia del Valles; los barrios dormitorios vistos por Juan Ugalde, y otros semejantes reportajes cuya relación con el arte sería al menos lejana. También Patricia Esquivias nos explica la intrínseca relación conceptual entre la sangría, Julio Iglesias y Benidorm, lo cual contribuye al festejo.

De Argentina vienen referencias populistas a la crisis económica de 2001 y Harun Farocki se mete con una pintura de Gaspar Miguel de Berrío (Potosí, Virreinato del Perú, S.XVIII) para criticar adivinen a quién. Esta relectura de la modernidad, con la “invención de Ámerica” y del “otro” exotizado -como explican los organizadores-, este ‘despojar’ al colonizado de todos los elementos de su vida cotidiana, su cultura, sus tradiciones, su identidad de género, e incluso de su lengua, corre a cargo de Inés Doujak, una artista austríaca que plantea sobre un aria de castrato, el cuerpo expuesto y sexuado del contratenor enmascarado, o Renate Lorenz y Pauline Boudry a través del mito de Salomé con un relato sobre la identidad, la homosexualidad, el transgénero y la transexualidad.

Itziar Ozariz trae ‘irrintzis’, gritos de exclamación utilizados en los valles vascos
como medio de comunicación y como exaltación de identida, Maruch Sántiz Gómez aporta imágenes del sistema de creencias y rituales ancestrales mayas con textos escritos en su lengua materna, el Tzotzil… Y así, sucesivamente: metáforas sobre malogradas visiones de progreso, cientifismo y democracia política; reescritura y apropiación de materiales y textos… Joao Moreira Salles filma a Santiago, el mayordormo jubilado de la familia, que relata sus memorias frente a la cámara. Joao María Gusmao & Pedro Paiva traen escenas ralentizadas que ponen en circulación el pensamiento de Charles Darwin confundido con las teorías de Isaac Newton, y Rodney Graham en El Cinematógrafo Verde I: fumador de pipa y lavabo que se desborda (2010), intercala imágenes en las que aparece fumando, recostado en un sillón, con las de una columna de agua enjabonada que se derrama en un lavabo. Tampoco falta el paisaje apocalíptico de Atomic Park (2003) de Dominique Gonzalez-Foerster, un lugar de recreo que fue escenario de la primera detonación de un arma nuclear en 1945. En la realización de Libro para Manuel (2009-2010), Néstor Sanmiguel Diest hace de amanuense al reproducir, palabra por palabra, la novela escrita por Julio Cortázar. Men I Love [Los hombres que quiero, 2009] de Dora García viaja a la CCL, Cellule Cité Lenine (2006), un complejo de vivienda sociales en los suburbios de París. Y más, y mucho más. Todo esto hay que verlo, hay que sufrirlo en propias carnes si se quiere estar a la última confederal y mundial. Si es todo lo que ha encontrado en el arte de hoy un equipo tan competente como el que lidera Borja-Villel, significará algo seguramente, algo de lo que hoy no vamos a cometer la imprudencia de hablar.

Como siempre, el Reina presenta los despliegues más inauditos de la capital, un laberinto donde es obligatorio perderse, carente de señales que indiquen el sentido del recorrido, la sucesión de salas; necesitado de un plano que brilla por su ausencia. El caso es que todavía no nos hemos recuperado del impacto desolador del recorrido pero lo recomendamos vivamente a todos nuestros lectores, al fin y al cabo no deja de ser, como dice nuestro lema, ‘alimento intelectual para mentes inquietas’.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 5
Despliegue: 6
Comisariado: 6
Catálogo: n/v
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 7

Museo Reina Sofía
Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo
25 de octubre de 2016 – 15 de marzo de 2017
Comisariado: Manuel Borja-Villel, Cristina Cámara, Beatriz Herráez, Lola Hinojosa y Rosario Peiró
Edificio Sabatini, 3ª Planta.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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