Anne-Marie Schneider ilustra la (su) vida

Los dibujos de esta artista francesa se exponen en el Museo Reina Sofía

Anne-Marie Schneider ilustra la (su) vida
Anne-Marie Scheneider - Museo Reina Sofía

Dibujos minimalistas; irónicos, evocadores, grotescos; caricaturas de la realidad en trazos temblorosos e imperfectos. Esta artista ha convertido el dibujo en su actividad esencial, aunque practique también la pintura y el cine. A través de una extensa selección de su trabajo —250 obras— la exposición explora su evolución desde 1988. El Museo Reina Sofía presenta a Anne-Marie Schneider (Chauny, Francia, 1962).

Desde sus primeros dibujos, marcados por la sobriedad lineal anti-pictórica, hasta la introducción de la mancha de color a finales de los años 90, el recorrido invita al visitante a entrar en una visión personal de situaciones cotidianas (con algunos ecos sociales) tratadas con cierto recelo y distancia. Schneider se fija en situaciones
triviales y objetos banales que dibuja con automatismos titubeantes, imprecisos e incompletos que tiene algo de humor negro y un impacto turbador que permanece.

Nos dicen los organizadores de la muestra que en el imaginario de la artista la línea es el enunciado elemental con el que construye un relato autobiográfico que está siempre presente en su obra. Su trazo sencillo remite a una escritural gestual, similar a las anotaciones espontáneas e íntimas de un diario. Consigue de ese modo estructurar un enigmático repertorio de personajes, figuras, animales y objetos que se desarman y rearman en fragmentos, para acabar proyectándose en situaciones cotidianas y cobrando vida propia en el paisaje de sus dibujos y pinturas.

Con las series, articuladas como pequeños conjuntos de referencias complementarias, Schneider se apoya en las técnicas tradicionales del dibujo (carboncillo, tinta sobre papel, acuarela, pinturas y gouaches) para desplegar progresivamente una iconografía habitada por sueños, angustias y obsesiones. Dice: “Mientras estoy creando, trabajo al mismo tiempo con la conciencia y el inconsciente. Anne-Marie, violinista de formación, conjuga la libertad y el método, el vuelo de las imágenes y la disciplina propia del rigor artístico. Y ese mestizaje lo traslada al trazo aparentemente frágil pero estudiado, tomando como referencia la imagen de su memoria visual y dejándola expresarse sin cortapisas.

La exposición invita a dejarse atrapar por una sucesión casi monocorde de imágenes que reflejan el flujo de la vida, experiencias cotidianas, casualidades y referencias literarias: “Exploro algunas inquietudes e ideas relacionadas con la condición de la mujer, la soledad, la sexualidad, la política”, dice. También están presentes la
violencia, las obsesiones por la maternidad, la visión de la familia y la muerte,
representadas en las distintas etapas de su actividad creativa con objetos cotidianos,
como una plancha o distintos elementos del cuerpo humano. Un hombre afeitándose,
dibujo de 1994 o una figura abrazando un reloj de 2009 son ejemplo de la forma en que mira al contexto.

A pesar de su introspección, la artista se ha interesado por algunos asuntos sociales de la agenda actual, como muestra la serie de 18 dibujos a carboncillo dedicada al desalojo de los ‘sin papeles’, refugiados en la Iglesia de Saint-Bernard en París en 1996 o trabajos como Guerrilla (1995) o la Guerra contra el terrorismo (1995). Podrían ser ilustraciones para una revista culta.

Se recogen sus primeras aproximaciones al color de mediados de los años 90, cuando la
artista lo concebía como “relleno” de la línea, buscando enfatizar la “gestualidad” del trazo con una particular utilización del color azul, monocromático. En la actualidad continúa experimentando con grandes manchas de color que ocupan por completo el lienzo. En la serie La belle et la Bete (La bella y la bestia, 2009), Schneider da la vuelta a la visión romántica y moral de los cuentos y centrarse según ella en “las angustias y los tormentos del amor”. Entre lo mostrado, destaca el lienzo Grand Pinocchio (2005). En los años 90 extendió su obra a la realización cinematográfica, animaciones mezcladas con imágenes reales en un espacio multidimensional. La muestra ofrece las cuatro películas que ha realizado hasta la fecha.

La artista vive en París y no gusta de aparecer en público. En los preparativos de la exposición solamente se la pudo consultar telefónicamente. Quizás sea la palabra fragilidad (¿timidez?) la que mejor defina su propuesta. Una deliberada pulsión por mantener una mirada infantil, espontánea y volátil de este complejo y alambicado mundo.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 6
Despliegue: 6
Comisariado: 7
Catálogo: 8
Documentación a los medios: 8
Programa de mano: 8 

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Edificio Sabatini, 3ª Planta
Anne-Marie Schneider
Del 15 de noviembre de 2016 al 20 de marzo de 2017
COMISARIO: Manuel Borja-Villel
COORDINACIÓN: Leticia Sastre

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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