Llega al Museo Thyssen una embajada escultural

Nueve tallas de tema religioso y un busto calizo del emperador Carlos dialogan con la colección permanente

Llega al Museo Thyssen una embajada escultural
Realidad y devoción. 10 obras del Museo Nacional de Escultura de Valladolid - Thyssen

Procedentes del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, las piezas han sido colocadas en las salas de pintura antigua, del siglo XIII al XVIII buscando coincidencias temáticas o temporales, en un itinerario por la segunda planta que permite volver a disfrutar de su magnífico despliegue con esta nueva perspectiva. Una obligación más que una disculpa para echar otra gratificante ojeada a la pintura del Trecento (siglo XIV en Italia), a la escuela primitiva flamenca, el arte tardomedieval, la Giovanna Tornabuoni de Ghirlandaio, el caballero desconocido de Carpaccio o el San Sebastián de Bernini, la más potente quizás del pequeño ramillete escultórico de la colección permanente

El itinerario de las diez esculturas visitantes, que han sido colocadas en peanas blancas unificadas con su cartela explicativa correspondiente, comienza en la sala 2 con una talla de San Marcos (1501-1525), atribuida a Felipe Bigarny, dialogando con un retablo dedicado al mismo santo del alemán Gabriel Mälesskircher. En madera policromada, el santo aparece sentado en un atril, acompañado del león que lo simboliza y concentrado en la redacción de las Sagradas Escrituras; se enmarca en un fondo arquitectónico donde resalta la riqueza de la decoración vegetal. 

En la sala 3, entre las obras neerlandesas, se expone una escultura anónima de San Adrián (1501-1525), un santo vinculado a localidades del norte de Francia y la región de Gante. Oficial del ejército de Maximiliano, entre sus atributos están la espada, la llave -que alude a los carceleros de quienes es patrón-, y la indumentaria de guerrero. La talla se ha relacionado con otras ejecutadas en los Países Bajos meridionales donde se registran características propias del Renacimiento italiano, como el rostro idealizado o la estilización de las telas.

En la sala 6, Santa Catalina de Alejandría (hacia 1683-1687), del círculo de Aniello Perrone, ofrece un magnífico ejemplo de escultura religiosa barroca, donde cada detalle desprende dinamismo y movimiento. En la sala 7, frente a un tondo de Beccafumi, se ha instalado la Sagrada Familia con san Juanito (hacia 1535), atribuido a Gabriel Joly, un altorrelieve de gran belleza tanto por la colocación de las figuras como por sus gestos y miradas. Sus líneas curvas delatan que pudo ser concebido como un tondo integrado en un conjunto más amplio. 
 
Santa Ana, la Virgen y el Niño (hacia 1515), de un artista vinculado a la ciudad de Limburgo, se exhibe en la sala 8, donde el mismo tema aparece en el tríptico de Hans Suess Kulmbach. Es una escultura que se aleja de la tradición medieval al abordar el tema mariano con un alto grado de realismo e intimidad. En la sala 9, un busto anónimo en piedra caliza del Emperador Carlos V de joven (hacia 1520) se mide con el retrato que Lucas Cranach el Viejo pintó en 1533. A pesar de que la obra sigue la tipología del busto florentino, el rostro está esculpido con un lenguaje realista cercano al arte flamenco. El Emperador porta el Toisón de Oro, símbolo de su poder y la fecha de ejecución coincide con la de su coronación en Aquisgrán.   
 
En la sala 10, junto a una obra de Joss van Cleve con el mismo tema, se expone un Niño Jesús (16341667) atribuido a Alonso Cano. La pieza  es un excelente ejemplo de las obras devocionales de pequeño formato que se hicieron muy populares en Sevilla a finales del siglo XVI.  En la sala 14 está la Cabeza de un apóstol (1667-1700), de Pedro Roldán. Se trata de una pieza de bastidor, en las que se tallaban cabeza, manos y pies mientras que el cuerpo se cubría con ricos ropajes.

Con La Virgen y el Niño con santa Rosa de Viterbo de Murillo, dialoga en la sala 15 una talla en madera policromada de Juan de Juni, San Antonio de Padua (hacia 1560-1575). El Niño Jesús se gira para mirar con ternura al santo, como ocurre entre los personajes de Murillo. La última pieza, en la sala 19, es un Demonio de un autor anónimo del siglo XVIII que sirve de contrapunto a San Miguel expulsando a Lucifer y los ángeles rebeldes, del taller de Rubens. Como indica la postura horizontal de la figura y las señales de un anclaje antiguo, la pieza debió formar parte de un conjunto en el que se escenificaría la caída de los ángeles rebeldes.

Más allá de la somera descripción de las piezas, de su temática y características técnicas, es de valorar sobre todo que nos permita realizar una nueva visita a la parte de la colección permanente del Museo Thyssen quizás menos conocida y admirada, esa planta segunda que desde el gótico italiano del siglo XIII a la pintura medieval, del renacimiento alemán al barroco holandés, complementa al vecino Museo del Prado de forma perfecta.

Del Renacimiento italiano, siglos XIII-XVI en las primeras salas de la Planta 2, destacan Cristo y la samaritana de Duccio, una Adoración de los Magos de Luca di Tommè, dos tablas de Bernardo Daddi (una Virgen con el Niño y una pequeña Crucifixión) y el San Pedro de Simone Martini (prestado por Carmen Cervera). El Quattrocento italiano cuenta con ejemplos de numerosos maestros inexistentes en el Prado, como Domenico Ghirlandaio con el Retrato de Giovanna Tornabuoni, de 1489-90. El imponente Joven caballero en un paisaje (1510) de Vittore Carpaccio es una joya clave y se considera el primer retrato de cuerpo entero y a tamaño natural pintado en Europa. Preside una sala con memorables obras antres de llegar al renacimiento alemán, que cuenta con más de 40 piezas, un conjunto más rico que el del Prado que incluye a Durero (Jesús entre los doctores), Lucas Cranach el Viejo (La ninfa de la fuente) y el famoso Retrato de Enrique VIII de Hans Holbein el Joven.

Los primitivos flamencos no igualan la riqueza del Prado, aunque aquí se custodia el único ejemplo de Jan Van Eyck en España: Díptico de la Anunciación. Se exhibe también El rapto de Europa, gran lienzo de Simon Vouet. Salas próximas albergan obras destacadas como un San Jerónimo de Tiziano, Escena pastoril (La parábola del sembrador) de Jacopo Bassano, cuatro lienzos de El Greco (Cristo con la cruz a cuestas, La Inmaculada Concepción y dos Anunciaciones) y la famosa Santa Catalina de Caravaggio, entre otros. De Tintoretto se exhibe aquí una pareja de lienzos bíblicos, a los que hay que sumar el monumental Paraíso colgado en el atrio, que el barón adquirió en 1980. El fondo flamenco del XVII es relativamente reducido, aunque incluye ejemplos de Rubens. En las últimas salas de la Planta 2 arranca, con una pequeña Adoración de los pastores de Joachim Wtewael, el despliegue de la riquísima colección de pintura holandesa, liderada por Frans Hals y Rembrandt. Un Autorretrato de este último, adquirido en 1976 y que se subestimaba como copia, ha sido autentificado como original suyo.

En fin, la mirad de la embajada vallisoletana son tallas de madera policromadas, una de las especialidades del arte español de todos los tiempos. Entre el deslumbrante manto policromado de Santa Catalina de Alejandría y el Niño Jesús de Alonso Cano, no dejemos de reseñar el demonio anónimo del siglo XVIII que llega de Valladolid a rabiar, suspenso en el aire,  por la derrota de Lucifer y los ángeles rebeldes a manos de San Miguel en la tela vecina.

Descripción y vista de las diez piezas

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 7
Despliegue: 8
Comisariado: 8
Catálogo: n/h
Programa de mano: n/v
Documentación a los medios: 7

Museo Nacional Thyssen-Bornemisza   
Realidad y devoción. 10 obras del Museo Nacional de Escultura de Valladolid
Del 25 de marzo al 16 de junio de 2019

Proyecto organizado por el Área de Pintura Antigua del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza
Directora del proyecto: Mar Borobia, jefa del Área de Pintura Antigua 
Comisaria técnica: Mª Eugenia Alonso, Área de Pintura Antigua 
 
Paseo del Prado, 8. 28014, Madrid. Salas de la colección permanente.
Horario: Lunes, de 12 a 16 horas (entrada gratuita gracias al patrocinio de Mastercard); de martes a domingos, de 10 a 19 horas.
Entrada única: Colección permanente y exposiciones temporales:
Entrada general: 13 € – Entrada reducida: 9 € para mayores de 65 años, pensionistas y estudiantes previa acreditación. – Entrada gratuita: menores de 18 años, ciudadanos en situación legal de desempleo, personas con discapacidad, familias numerosas y personal docente en activo.
Venta anticipada de entradas en taquillas, en la web del Museo y en el 91 791 13 70 
Más información: www.museothyssen.org.

 

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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