Rodero vuelve al mundo de la heroína en los años 80 en «El idioma imposible»

Rodero vuelve al mundo de la heroína en los años 80 en "El idioma imposible"
. Agencia EFE

Después de su carrera en el corto, Rodrigo Rodero ha dado el salto al largometraje con «El idioma imposible», un regreso al mundo de la heroína en los años 80 a través de la adaptación de la novela homónima del desaparecido Francisco Casavella, incluida en la trilogía «El día del Watussi».

Fernando (Andrés Gertrudix) trafica con anfetaminas en el barrio chino de Barcelona, donde conoce a Elsa (Irene Escolar), una joven con una personalidad autodestructiva que se convertirá en su mayor adicción.

Al tratarse de una trilogía «muy larga», Rodero consideraba que «lo más interesante era contar una pequeña parte, que era la historia de amor», y que lo fundamental era respetar «la atmósfera de Casavella, que mezcla mucho cierta poesía con un tratamiento real duro».

Aunque los 80 son una época «bastante tratada en el cine», el director quiso «huir de la visión un poco más frívola tratada hasta ahora», ha afirmado en rueda de prensa Rodero, que presenta hoy su «ópera prima» en la sección oficial de largometrajes a concurso del decimotercer Festival de Cine Español de Málaga.

El título «hace referencia a las canciones que se oían en inglés en esos años, cuando la gente no las entendía pero se las imaginaban, y en la cabeza eran mucho más interesantes que cuando se enteraban de lo que iba la letra».

También juega un papel importante en la película Barcelona, que «ha cambiado muchísimo desde 1992, porque el barrio chino ya no existe», por lo que fue necesario un importante trabajo de localizaciones.

Sobre la adaptación de la novela, Rodero ha asegurado que es «la más dura» que ha hecho en su vida, porque Casavella «es extremadamente literario y poético».

«La novela tiene un tono tragicómico y nosotros hemos eliminado toda la comedia, pero sí hemos mantenido la atmósfera», ha dicho el director, que ha añadido que, pese a la dificultad, la adaptación ha sido «un proceso creativo precioso».

Por su parte, Andrés Gertrudix ha apuntado que éste «es un país en el que uno hace lo que le ofrecen más que lo que quiere, pero en este caso coinciden las dos cosas», porque «El idioma imposible» es una película que «como espectador» le gustaría ir a ver al cine.

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