Los vikingos nunca usaron cuernos, un invento de Hollywood, según una novela

Los vikingos nunca usaron cuernos, un invento de Hollywood, según una novela
. EFE/Archivo

Los cascos con cuernos que en el imaginario popular identifican a los vikingos son un invento de cineastas de Hollywood que nunca lucieron esos guerreros míticos, que tampoco eran tan brutos como en el cine, según cuenta la novela histórica «Harald el vikingo» que se publica esta semana.

Una obra, la sexta que llega a los talleres de impresión del escritor Antonio Cavanillas, que va a sorprender a los lectores que sólo tienen la imagen que ha dado de los vikingos la gran pantalla, tanto por la ausencia de los recurrentes cuernos de sus cascos como por otros aspectos de su historia, según ha explicado en una entrevista concedida a Efe su autor.

Como experimentado creador de novelas históricas, que ha logrado, en palabras suyas, un «éxito discreto» con las cinco que publicó antes, sobre todo con la primera y la más reciente, «El médico de Flandes» y «El cirujano de Al-Andalus», que suman siete y cuatro ediciones, respectivamente, advirtió, en todo caso, de que ello no impedirá disfrutar de una historia «de acción incesante».

No obstante, insistió en que también el público podrá aprender y corregir falsos mitos, ya que «la imagen que tenemos del vikingo es de un pueblo exclusivamente guerrero, que eran no criminales, pero sí guerrero despiadados, y no es así, sencillamente era la raza predominante en la época».

De hecho, «eran gente como podían ser los iberos o como fueron en su día los romanos», en la medida en que, además, expandieron su cultura entre otros pueblos y en un área «mucho más importante de lo que se cree, porque llegaron a dominar extensiones enormes», dijo.

Cavanillas admitió, de cualquier modo, que también otros elementos, y no sólo las invenciones de Hollywood, han contribuido a generalizar esa idea equivocada de los vikingos, puesto que, por ejemplo, «sus guerreros importantes se llamaban Sven barba partida o Haroldo diente azul, y, claro, con esos nombres, el español medio se aterroriza».

Para descubrir esas facetas desconocidas de ese pueblo, Antonio Cavanillas escogió el personaje histórico de Harald Sigurdarson, hijo del rey de Noruega Harald II, al que llegó a suceder en el trono pese a ser bastardo muchos años después de su muerte y tras vivir toda clase de aventuras.

Todo ello resultado de un periplo que inició cuando, en el siglo XI, decidió seguir la ruta de los llamados varegos, vikingos que se expandieron desde Escandinavia hacia Rusia y Bizancio, adonde el propio Harald acabó por llegar, luchando en el bando de sus emperadores contra el avance del Imperio Turco antes de volver a su tierra, donde gobernó, apodado por algunos «Harald el cruel».

En torno a ese personaje «apasionante», Antonio Cavanillas ha construida una historia, en la que advierte que recrea libremente la vida del héroe noruego, que «engancha desde el principio, porque no dejan de ocurrir cosas».

Quienes deseen comprobar la veracidad de esas palabras y conocer los secretos nunca difundidos de la historia real de los pueblos de Escandinavia tendrán oportunidad de hacerlo a partir de mañana, día de salida al mercado de «Harald el vikingo».

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