Del misántropo, sus matices y dilemas

A la tercera va la vencida para Miguel del Arco y Kamikaze Producciones

Del misántropo, sus matices y dilemas
Misántropo en el Español

Misántropo’ es la tercera adaptación de un clásico que realiza Kamikaze Producciones tras el éxito de las dos anteriores. Comparte el ser otra acertada elección y es otro paso adelante. Supera las muchas dificultades de actualizar un original de hace tres siglos y medio, y ofrece un notable espectáculo teatral en el que texto, dirección, escena y actores conforman una producción sobresaliente. Ofrece reflexión a quien la busca y divertimento a quien no quiere más. Es entretenida, y aunque dura dos horas, no cansa. Algunos reparos no pueden impedir un aplauso sincero a Miguel del Arco y toda la compañía.
  
Jean-Baptiste Poquelin, el célebre Molière, es uno de los grandes dramaturgos de todos los tiempos y como ellos ha estado, está y estará sometido al saqueo e incomprensión de incontables versiones erradas que a menudo tergiversan y trivializan su fino toque, su extraordinaria sutileza y su potente inteligencia de criticar riendo, de hacer comedias aparentemente inofensivas para fustigar la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes, la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos. Y la equivocación del rígido moralista que clama contra los defectos ajenos sin mitigarlos con el conocimiento de la naturaleza humana, que ve en ojo ajeno una paja sin ver la viga enorme en el de su amada, que aplica la ley marcial al prójimo y la benevolencia a su ceguera, justamente la idea de partida de este ‘Le Misanthrope ou l’Atrabilaire amoureux’, en la que su protagonista, el entrañable Alcestes, es incapaz de ver los defectos de Célimène, la muchacha de la que se ha enamorado y que encarna mejor que nadie a esa sociedad que él condena.

Alcestes es héroe y villano al mismo tiempo, un personaje de enorme complejidad, aparentemente un modelo positivo, en realidad un ejemplo negativo de aquello en lo que no hay que caer con la mejor de las intenciones. Representa la plenitud de la visión dialéctica de Poquelin ‘dit’ Molìere, que como los mejores de nosotros se vio tentado por ejercer de moralista furioso pero que supo relativizar al final de su vida, con la experiencia que aporta mantener la mente abierta: «No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas, que pretender eliminarlas por completo». Algo imprescindible para no suicidarse ante la imperfección del mundo actual a pesar de sus avances, ante los males sociales y ante los defectos personales.
 
Alcestes es necio por exceso, obtuso por demasiado inteligente, errado por saturación de principios morales. Pero al mismo tiempo su crítica general es acertadísima; sus observaciones sobre la sociedad, certeras; sus exigencias éticas, correctas. Le pasa lo mismo que al término escogido por Molìere para definirlo, pues qué es un misántropo, quién es misántropo. ‘Persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano’ dice la Academia. Persona retraída, poco comunicativa, muy soñadora y difícil de trato, dice el uso común actual de la palabra. Entre la definición y el uso hay un mundo, y ese mundo es la primera dificultad de esta obra y de este complicado personaje: puede ser un loco peligroso o un atractivo individuo dependiendo de si lleva su tendencia hasta las últimas consecuencias o la modera con reflexión, observación y sensatez, usando plenamente su inteligencia.

La versión escrita por Del Arco conserva las prodigiosas virtudes del texto escrito por Molière, esa precisión restallante de las descripciones, esa sucesión refulgente de adjetivos, ese arte de escribir ya tan perdido del que los clásicos son los penúltimos náufragos. Lo amalgama con su proverbial salpimentado de esos tics orales que nos rodean a todas horas, y el resultado no es malo, sólo ligeramente descompensado en Filinto. Pero si la trama y los personajes, todos, tienen que superar la insuperable dificultad de presentar pasiones, comportamientos y discursos antiguos en un molde rabiosamente actual, donde la dificultad se hace insalvable es con el protagonista.

Israel Elejalde hace un gran trabajo pero quizás demasiado grande. Convierte a Alcestes en un héroe shakesperiano, graadilocuente para el tiempo de Molière y estrambótico para los nuestros. Nos parece que es demasiada la vehemencia, que dificulta la inmersión al inicio, -con sus absurdas exigencias a su amigo Filinto-, y perjudica al final, con su estentórea huida del mundanal ruido. Podríase reducir el contraste entre su feroz intransigencia y la descomunal transigencia de los que rodean hasta hacer parecer los personajes más reales, un pequeño matizado.

Bárbara Lennie hace una Celimena convincente, igualita a tantas como hoy abundan, y completa la dialéctica estridente en la pareja protagonista, la oportunista sin principios con el dogmático recalcitrante. Teatral, muy teatral, además de imposible, muy imposible, caracteres tan opuestos en el mismo cesto.

Los cinco personajes secundarios casi superan a los protagonistas, y eso es siempre (y en esta ocasión) camino seguro a la excelencia. Si destacamos a José Luis Martínez en ese verosímil Clitandro de nuestra nomenclatura bipartidista, no queremos hacer de menos a Raúl Prieto en ese Filinto tan abundante en nuestros lares; es simplemente que ya no nos sorprende como la primera vez en este personaje cínico y vividor en el que se está encasillando. A favor de Cristóbal Suárez, ese brillante show cantante; en contra, que olvide después en su expresión corporal la humillación sufrida por  parte de Alcestes. De los personajes femeninos secundarios, destacamos a Manuela Paso en una Arsinoé genial, sin olvidar los matices a que se ve forzada Miriam Montilla en su contradictoria Elianta, la más humana de todos, que piensa una cosa y hace otra, porque es cobarde como tantos. En los créditos falta una actriz, la rubia comparsa de todas las pandillas, que no habla apenas pero actúa muy bien.

Ya hemos adelantado nuestro reconocimiento a la labor de adaptador y director de Miguel del Arco. La escenografía es simple, pero esa simple salida de urgencias de una discoteca, con unos recursos de sonido e iluminación perfectos, no necesita de más. Le sobra ‘à notre avis’ ese foco a ras de tierra, y quizás algún fundido, pero las ralentizaciones y fotofijas de la acción tienen mucha fuerza. Nosotros no pondríamos a los personajes a mear en el callejón, más que nada por no dar mal ejemplo, cosa que se ha evitado muy bien reduciendo la habitual ristra de tacos en nuestros escenarios. Muy destacable el complemento de vídeo en la pared maestra. Adecuadas las dos canciones. Nombremos a Aitor Tejada en reconocimiento a su doble faceta, que eleva la nota en el resultado final. 

Peroraríamos un buen rato sobre misántropos y misantropía, tema que toca y evoca episodios personales muy sentidos. Hablaríamos de pesimismo, de personas altamente sensibles, de superdotados emocionales, de solitarios que a pesar de los pesares se comportan con humanidad, de raros y simpáticos, de soberbia ante la plebe, de desprecio ante la masa. Citemos a Ortega y Gasset en el prólogo para franceses de La rebelión de las masas: «Que no me he dirigido jamás a la humanidad. Esta costumbre de hablar a la humanidad, que es la forma más sublime y, por lo tanto, más despreciable de la democracia, fue adoptada hacia 1750 por intelectuales descarriados, ignorantes de sus propios límites, y que siendo, por su oficio, los hombres del decir, del logos, han usado de él sin respeto ni precauciones, sin darse cuenta de que la palabra es un sacramento de muy delicada administración».

Tras adaptar regular ‘La función por hacer’ de Pirandello en 2009 (ver nuestra crítica de entonces), y hacerlo mejor con ‘Veraneantes’ de Gorki en 2011 (ver nuestra crítica de aquellas fechas), Kamikaze Producciones se confirma como una de nuestras mejores compañías a pesar de tantos halagos y favoritismos como les rodea.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 8
Texto, 8
Dirección, 8
Escenografía, 8
Interpretación, 8
Música, 8
Sonido, 9
Iluminación, 8
Vestuario, 7
Vídeo, 9
Realización, 8
Producción, 8

Teatro Español
Misántropo
Basado libremente en el original de Molière 
Versión y dirección: Miguel del Arco 
Del 22 de abril al 22 de junio de 2014 

Alcestes Israel Elejalde
Celimena Bárbara Lennie
Clitandro José Luis Martínez
Elianta Miriam Montilla
Arsinoé Manuela Paso
Filinto  Raúl Prieto
Oronte Cristóbal Suárez 

Ayte Dirección  Aitor Tejada
Escenografía   Eduardo Moreno
Iluminación   Juanjo Llorens Sonido  
Sandra Vicente (Studio 340)
Música   Arnau Vilà
Video    Joan Rodón Emilio Valenzuela
Cartel    Rodón&Moreno
Vestuario   Ana López
Coreografía   Carlota Ferrer

Producción Aitor Tejada
Producción Ejecutiva Jordi Buxó
Dirección   Miguel del Arco 
Duración: Una hora 45 minutos 
Una producción de Kamikaze Producciones en coproducción con el Teatro Español y el Teatro Calderón de Valladolid 
Misántropo se estrenó el 18 de octubre de 2013 en el Teatro Palacio Valdés de Avilés.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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