En el desierto celestial

La última propuesta de Chevi Muraday y Los Dedae es espectacular

Pocas veces un espectáculo nos ha causado tanta impresión. Diríamos que es lo más impresionante que hemos visto en una década, pero estas afirmaciones siempre son desmemoriadas. En el más allá de la danza y el teatro, donde están convergiendo los grandes montajes de este siglo, la última propuesta del coreógrafo Chevi Muraday y la compañía Losdedade es un estruendo de creatividad, de imaginación, de fantasía, de innovación y de duro trabajo que debería pasar a los anales de la pequeña historia de nuestros escenarios. Matrícula de honor para esta excepcional y conmovedora travesía del desierto.

Más allá de la danza contemporánea está la veta intuida de la inmensa gama de movimientos que puede alcanzar el cuerpo humano. Más allá del teatro está el espectáculo total que buscaba Richard Wagner en el que la música planea omnipresente y se funde con el argumento. Más allá de los actores, de los bailarines, de los músicos y de los cantantes está el retorno al artista multifacético que sabe hacer ese poco de todo que se necesita en el escenario. Creemos que la propuesta de Muraday -movimiento, música y palabra integrados, coreografía con argumento, protagonismo compartido de las artes y las letras, objetos y seres humanos coprotagonistas- marcha decidida por estos caminos inexplorados. Y por hacerlo tiene todas nuestras humildes bendiciones.

Estamos ante un auténtico trabajo en equipo, que como todo lo que se intenta colectivamente es más difícil y al mismo tiempo más completo; un equipo que debe tener y tiene un líder indiscutible pero que integra todas las aportaciones de que es capaz un grupo variado. Por una vez empezaremos valorando ese difuso trabajo de producción que es la llave invisible de la excelencia: la ambiciosa, trabajada, detallista, cara y cuidada producción de este espectáculo es deslumbrante, y más en este país de los ciegos en que nos estamos convirtiendo. Así que consten los primeros los nombres de los últimas de esta nutrida y boyante ficha artística -Luciana Pattin, Amanda R. García y Eva Marcelo- que explica de por sí la calidad de lo que vimos.

En este espectáculo hay colaboradoras coreográficas y un ambientador cuyo trabajo se nota. Hay una escenografía extraordinaria y una construcción de la misma que debe aplaudirse. Hay un vestuario llamativo y una iluminación restallante. Hay de todo, y cuando hay de todo, se nota. La dirección teatral de Guillem Clua es excelente. Hagamos un aparte para la música original, elemento decisivo del conjunto, de la que nos gustaría haber sabido más. Comienza con ópera -Rigoletto tras un aperitivo de Tosca- y culmina en acordes clásicos para envasar un continuum electrónico de enorme potencia. Y lleguemos finalmente a los textos, cuidados y trabajados, aunque quizás demasiado líricos, algo ingenuos y candorosos. Sabemos por experiencia que es bien difícil hacer propuestas positivas, esperanzadoras y espirituales en este mundo crudo y cruel que vivimos, pero la prosa de En el desierto es inferior a los otros componentes. Sonreír es bueno pero a menudo no sale. Puede que reir sea mejor que llorar pero ambas cosas se necesitan. Magníficas las referencias a los insectos, pero la luciérnaga como metáfora de la iluminación no es deslumbrante. Y nos faltó que la iluminación que se busca alcanzara alguna trascendencia, porque la luz viene de algún sitio efectivamente.

Pero todo esto es por poner pegas. Chevi Muraday ha ganado el cuponazo. El inicio de la pieza desconcierta, le sobra el prólogo entre el público, y su fantástico solo de aleteos reptantes, de buceos voladores, es prolijo y va acompañado con las torpes evoluciones de un gigantesco cajón metálico muy feo. Pero cuando aparecen los islotes semovientes, el piano de cola antidiluviano y estas náufragas con maleta cargada de libros y estos náufragos en marcha por la cinta atlética, con bata de cola o traje con chaleco, ya nada será previsible ni aburrido, aunque a pesar del enorme despliegue de sorpresas la duración original de 75 minutos se prorroga innecesariamente. La gran mesa con manteles rojos de esa santa cena demencial, los mobiliarios escorados, el habitáculo encajonado del final, las evoluciones de los islotes, sus fusiones y huidas… un espectáculo repleto de momentos inolvidables.

El punto final para un reparto muy especial en el que los actores parecen bailarines y los bailarines actores, en el que los saberes de cada uno se funden en un despliegue tentacular de efectividad rotunda. Ernesto Alterio, Ana Erdozain, Sara Manzanos, Chevi Muraday, David Picazo, Maru Valdivielso y Alberto Velasco, todos y cada uno sin que podamos ya extendernos más en sus particulares méritos.

Es uno de los raros espectáculos de danza cuyo argumento se entiende perfectamente. Es metanoia para ellos y puede serlo para el público. Si al brevaje se le pudiera unir música en directo y vocal lo llevamos a Bayreuth. Bravo.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 9
Dirección artística: 9
Dirección teatral: 8
Escenografía: 9
Expresión corporal: 9
Interpretación: 8
Música: 8
Texto: 6
Producción: 9

Naves del Español – Sala 2
En el desierto
Chevi Muraday – Compañía Losdedae
Del 2 al 26 de octubre
Horario De martes a sábado 20:30h. y domingo 19:30h., excepto domingo 5 de octubre a las 20:30h.
Precio Entradas 22 €. Martes, miércoles y jueves 25% de dto.

Reparto: Ernesto Alterio, Ana Erdozain, Sara Manzanos, Chevi Muraday, David Picazo, Maru Valdivielso y Alberto Velasco

Ficha artística
Idea original Chevi Muraday
Dirección artística y coreografía Chevi Muraday
Dirección teatral Guillem Clua
Asistente de dirección / Repetidora Manuela Barrero
Colaboraciones coreográficas Patricia Torrero / Manuela Barrero
Música Mariano Marín, Ricardo Miluy,
Pablo Martín Jones
Textos Guillem Clua, Pablo Messiez
Iluminación David Picazo
Escenografía Emilio Valenzuela, losdedae
Vestuario Ana López Cobos / María Calderón
Construcción escenografía David Cubells
Ambientación Alessio Meloni
Fotografía Ignacio Urrutia
Producción ejecutiva Luciana Pattin / Amanda R. García
Auxiliar de producción Eva Marcelo.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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