Los caciques, actualizando a Arniches

El Centro Dramático Nacional descuida al maestro del sainete

Los caciques, actualizando a Arniches
Los caciques, de Arniches - Teatro María Guerrero

Servirse de una ‘farsa cómica de costumbres de política rural’ estrenada hace 95 años para hacer fácil crítica social de hoy día, es lícito sin duda, pero tiene en el fondo más dificultades que ventajas. A ‘Los caciques’, una obra en tres actos del sainetista Carlos Arniches, se la ha modificado el vocabulario pueblerino, añadido montones de referencias actuales, suprimido personajes y cambiado escenas, todo para convertirla en un alegato contra la corrupción actual. Pero el resultado es un inocente vodevil de los felices años 60 por el que esperas que aparezcan Gracita Morales y Paco Martínez Soria en cualquier momento. Comicidad primaria y chascarrillos añejos envuelven lo que sobrevive del ingenioso texto original en una comedieta que soportarán con resignación los que no sean nostálgicos de aquel humor a la española que tantos éxitos le dio al cine español hace medio siglo.

Y es que la versión actualizada de Juanjo Seoane y Ángel Fernández Montesinos intenta extraer petróleo de donde sólo hay gaseosa. Arniches fue un autor muy de su época, preso como tantos autores de todas las épocas en el dilema da dar al público simple entretenimiento o meterse en profundidades menos taquilleras. Puede y debe reponerse, pero sin intentar disimular que ha pasado un siglo. Es como disfrazar a Chejov e Ibsen de hippies, camino directo al desastre. Y en el caso de estos caciques, no hay que olvidar que ya fue obra más costumbrista que crítica en sus orígenes, que al autor le valió la efusiva felicitación del rey Alfonso XIII, y que para remate su trama es una copia bastante descarada de ‘El inspector’ de Nicolai Gogol, cambiando la Rusia de los zares de un siglo antes por la España rural en vísperas de la dictadura de Primo de Rivera.

El argumento original se ambienta en un pueblo ficticio llamado Villalgancio, donde el cacique local es Acisclo Arrambla, quien por supuesto es también el alcalde, al que se le notifica la llegada de un inspector que debe analizar sus cuentas. Don Acisclo se propone comprar la voluntad del inspector con todo tipo de agasajos pero le confunde con el tío de un pretendiente de su sobrina Cristina cuando ambos llegan al pueblo a solicitarle que autorice la boda. Los recién llegados reciben todo tipo de agasajos y sobornos para que no denuncien las muchas irregularidades acumuladas por el señor Arrambla y sus secuaces, hasta que todo se descubre y el cacique se verá obligado a responder ante la justicia.

Dice el protagonista al final de la obra: “Los españoles no seremos felices, hasta que no acabemos de una vez para siempre con los corruptos”. Arniches como tantos inocentes entonces y ahora creían que eso de la corrupción era una especie de plaga temporal y geográfica, sin reparar en que aqueja a la especie humana en todas las latitudes desde que el mundo es mundo.

Ángel Fernández Montesinos es también el director de esta puesta en escena. En su larga carrera, pues cumple este año la bonita cifra de 85 años, ya ha montado a Arniches en varias ocasiones anteriores y llevado algunos de sus sainetes a televisión. En 2001 ya dirigió esta obra en el Centro Cultural de la Villa, en un montaje historicistas con la misma escenografía que empleó José Luis Alonso en este mismo teatro María Guerrero en 1962. Entonces Montesinos declaraba: ‘Esta obra no resistiría el experimento de trasladarla a tiempos modernos, porque tiene raíces muy arraigadas. Es el espectador el que tiene que relacionarla con las cosas que pasan ahora y trasladar lo que pasa en escena con lo que conoce de la realidad’. Sean cuales quieran las razones, ahora ha cambiado de opinión con el decepcionante resultado que comentamos.

La puesta en escena está por debajo de lo exigible al CDN y en el María Guerrero. Totalmente supeditada a la moda invasora de imitación al cine, todo se lo lleva una gran pantalla en la que los telediarios nos informan y las escenas pasan. El mobiliario y el vestuario queriendo ser actuales, refuerzan la impresión de encontrarnos en un limbo a mitad del siglo pasado. Los gastos de producción han debido de ser realmente escasos.

El elenco, guiado por el director, ha optado por resultar gracioso por encima de cualquier otra línea de interpretación. Los personaje son caricaturescos. El trío de veteranos protagonistas demuestra sus tablas con una Adela, un alcalde y un señor tío rumboso todos en su sitio. Rozando el esperpento el secretario Rodríguez y el teniente de alcalde Cazorla, histriónico el compinche municipal celoso y aceptable el médico. Muy bien la joven casadera, Elena Román, en su primera escena pero empeora en cuanto se cambia de vestido. En conjunto, una estampa humorística sin más pretensiones, amenizada con música de pasodobles, declamada espaciosamente y repleta de guiños obsoletos. Los aplausos en el estreno fueron ceremoniosos pero carentes de convicción y mucho menos de entusiasmo.

Todo indica que se ha programado un arniches para cumplir la cuota de reposiciones españolas del siglo pasado, pero se ha hecho como por obligación y sin demasiada exigencia. Hay que recordar que el mismo CDN había ya programado en 2012 una versión de ‘El inspector’ de Gogol, a cargo de Miguel del Arco, de muy parecido enfoque a este ‘Los caciques’ que ahora comentamos, «españolizado» entonces el original ruso de la peor manera posible, ‘reduciendo su contenido reflexivo al menor dividendo, aumentando la chirigota, refocilándose en la demagogia’ decíamos entonces (ver nuestra reseña). Y es que la obsesión por hacer reír al público a toda costa es una plaga eterna en la escena autóctona.

¿Por qué no reponer Los caciques en serio, por qué no programar a Arniches como fue y sin prejuicios, por qué no optar por una puesta en escena creativa pero fidedigna? ¿No sería esta la obligación del Centro Dramático Nacional?

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 5
Original: 5
Versión: 5
Dirección: 5
Interpretación: 6
Escenografía: 4
Producción: 4

CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
Teatro María Guerrero
Los caciques, de Carlos Arniches 
Dirección: Ángel Fernández Montesinos 
Versión actualizada Juanjo Seoane / Ángel F. Montesinos  
Del 9 de octubre al 22 de noviembre de 2015 

Reparto (por orden alfabético) 
Doctor Salas     Víctor Anciones
Adela      Marisol Ayuso
Alcalde     Juan Calot
Pepe      Fernando Conde
Rodríguez     Óscar Hernández
Alfredo     Alejandro Navamuel
Cristina     Elena Román
Cazorla     Raúl Sanz
D. Gonzalo     Juan Jesús Valverde  

Equipo artístico 
Escenografía y vestuario:   Alfonso Barajas 
Iluminación:     Carlos Alzueta
Videoescena:     Álvaro Luna
Ayudante de dirección:   Alejandro Navamuel
Fotos:      marcosGpunto       
Producción: Siempre Teatro S. L. 

De martes a sábados, a las 20:30 h Domingos, a las 19:30 h 
Encuentro con el público Sábado 22 de octubre.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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