La historia de John, podredumbre y esperanza

Un espectáculo sensacional para inaugurar el Festival de Otoño a Primavera

La historia de John, podredumbre y esperanza
John - DV8 Physical Theatre / Lloyd Newson

El Festival de Otoño a Primavera de Madrid se abre con un plato fuerte, tan fuerte que puede causar vómitos. Los británicos de DV8 Physical Theatre llegan con una obra de corto título y gran impacto, la historia de un marginal que descubre su homosexualidad en una sauna de encuentros gays y tras una vida terrible aún aspira al amor. ‘John’ es un hiperrealista descenso a los infiernos, un montaje sensacional con una interpretación sobresaliente para descubrir la cara más horrible del sexo, un dantesco agujero de los que existen en el nuevo underground de las grandes ciudades.

Tras la inolvidable ‘Can We Talk About This?’ (ver nuestra reseña de entonces), la formación británica regresa con otro ejemplo de su ‘teatro físico’, ese teatro danzado o esa danza teatralizada que su impulsor Lloyd Newson ha inventado. Si en aquella pieza reflexionaba sobre el impacto de la inmigración masiva y las dificultades de la multiculturalidad, en esta elige otro tema punzante y controvertido, en realidad, dos: el submundo de los desastres familiares anclados en una existencia a base de subsidios y drogadicción, de pequeños delitos y grandes desdichas, primero, y el aspecto más desagradable de la homosexualidad, el sexo compulsivo, pervertido y deshumanizado que ejercen algunos sectores degenerados del creciente poder gay, en que desemboca el protagonista en la segunda parte, cuya crudeza es de tal porte que la obra va acompañada de la advertencia ‘Espectáculo para adultos, con lenguaje explícito y escenas de desnudos’, explicitando una edad mínima recomendada de 16 años, que debería ampliarse a personas de todas las edades y condiciones especialmente sensibles a las relaciones sexuales entre hombres.

Newson explica que planeando un montaje sobre el suicido asistido, sobre la llamada muerte digna, se dio cuenta de que necesitaba abordar más bien la vida que la muerte, y hacerlo a través del amor, del amor y naturalmente del sexo. Las preguntas a las que aspira a responder son: ¿Es la monogamia sexual la clave para una vida amorosa feliz? ¿Puedes estar enamorado y no ser monógamo? ¿Cuál es tu relación entre el sexo y el amor? ¿Cómo te va en esto de encontrar un amor íntimo? ¿Es el sexo una manifestación de cosas no relacionadas con el amor: una vía de escape ante las responsabilidades de la vida, un deseo animal, una excitación o una forma de combatir el aburrimiento? ¿Cuáles son los riesgos que estarías preparado a asumir en la búsqueda de amor o sexo? Cuestiones difíciles siempre para cualquier heterosexual, con que doblemente complicadas abordadas desde su asumida homosexualidad y la de los ambientes en que Newson vive y trabaja.

Seleccionó varias decenas de hombres a los que entrevistar a fondo, pero cuando llegó a John la obra encontró rostro y protagonista. ‘Cuando accedió a ser entrevistado, todavía estaba en libertad condicional. En sus salidas de la residencia donde se alojaba, descubrió a un grupo de hombres que habitan en un mundo desconocido para la mayoría, donde, como él, todos se reúnen en busca de algo: ya sea amor, escape, reconocimiento, sexo o compañía’. Es una manera cauta y críptica de describir lo que nunca antes se ha puesto en escena. Una puesta en escena que descarta toda dramatización convencional a base de escenas crudas y sexo obvio, en la que texto e imágenes describen lo peor con alusiones que nunca llegan a atentar contra eso del buen gusto.

“Nunca verás nada ya visto en un trabajo de Lloyd Newson. Es Audaz, envolvente y único. La interpretación central de Hannes Langolf es sencillamente devastadora por su impacto y empatía. Si ves esta obra, nunca podrás olvidarla”, ha dejado escrito el crítico del Daily Telegraph, adalid del conservadurismo británico. Y lo suscribimos.

La puesta en escena consigue la rara espectacularidad de las ideas sencillas construidas con simple eficacia. Un escenario giratorio, y sobre él una estructura de madera cruda a modo de varias estancias comunicadas entre sí, es todo lo que tenemos. Nada de efectos especiales, nada de invasión videográfica, nada de imitación al cine, nada de esa pátina audiovisual desvirtuadora en que se ha convertido lo que fue original en los escenarios teatrales hace diez temporadas. La estructura es la misma para sucesivas viviendas, para callejones y trastiendas, para la cárcel y la sauna, y en ningún momento fatiga porque sutiles modificaciones lumínicas y espaciales la transforman mágicamente ante nuestro ojos hasta hacerla siempre verosímil.

El actor que representa a John hace uno de los papeles más intensos y convincentes que uno haya visto, representando el más terrible drama con una parsimonia vocal y gestual que realmente conmueve. El resto del reparto está completamente a su altura. La huella de la entrenadora de voz de la compañía y de la entrenadora de dialecto produce envidia sana.

Y a todo esto ni siquiera hemos llegado a lo importante, el hecho de que los actores no se mueven de la manera usual sino que danzan sus intervenciones en una coreografía magistral que no es baile propiamente dicho, que es expresión corporal inhabitual, condensación y sublimación de gestos cotidianos, reescritura de ademanes del ambiente social y de los lugares donde la acción se desarrolla. Una coreografía que firman conjuntamente el director y los interpretes, que han ido construyendo en los exhaustivos ensayos que imaginar podemos.

En fin, que quedamos deslumbrados de tanta potencia dramática, de tanta capacidad expresiva. A nuestro modesto entender el submundo de la búsqueda obsesiva de sexo homosexual a toda costa y riesgo, se describe con excesos que rayan en el exhibicionismo sensacionalista y con esa actitud amoral de las élites intelectuales de nuestra época que todo lo juzgan igual de aceptable. Podría sobrar por ser quizás provocación gratuita la parte en la que se relata con todo lujo de detalles la cantidad enorme de mierda literal, es decir excrementos humanos más o menos sólidos, que los clientes cada día evacúan en todas las dependencias de la sauna al calor de sus actividades sexuales frenéticas, constantes y variadas.

Una obra tan cruda tiene sin embargo moraleja moralizante, y el DV8 Physical Theatre y Lloyd Newson vienen a convenir en que la búsqueda del amor en general y del homosexual en particular puede salvarnos de las peores circunstancias. El estreno absoluto de ‘John’ tuvo lugar en Viena en agosto de 2014 y la gira nacional e internacional se mantiene desde entonces. El público casi llenaba la sala grande de los Teatros del Canal y prorrumpió al final en aplausos unánimes a los que respondió la compañía en pleno saludando desde el escenario con el triple ritual acostumbrado. Casi nadie parecía impresionado por lo que había visto. Hay que ver cómo somos todos de modernos.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 8
Coreografía: 9
Texto: 8
Música: 8
Dirección: 9
Interpretación: 9
Escenografía: 8
Producción: 9

Festival de Otoño a Primavera 2016
Teatros del Canal, Sala Roja
JOHN
DV8 Physical Theatre / Lloyd Newson

Ficha artística y técnica
Trabajo concebido y dirigido por: Lloyd Newson
Creativa asociada: Hannes Langolf

Intérpretes:

Lee Boggess, Gabriel Castillo, Ian Garside, Ermira Goro, David Grewcock, Garth Johnson, Hannes Langolf, Sean Marcs, Vivien Wood, Andi Xhuma

Equipo de producción:
Asistente del director / Mánager de la compañía: David Grewcock
Coreografía: Lloyd Newson con los intérpretes
Diseño de escena y vestuario: Anna Fleischle
Diseño de luces: Richard Godin
Diseño de sonido: Gareth Fry
Director de producción: Tom Pattullo
Director técnico de escenario: Matt Davis
Supervisión musical: Gabriel Castillo
Realización escenográfica: Simon York
Productora ejecutiva: Eva Pepper
Productor senior: Louise Eltringham
Entrenador de voz de la compañía: Melanie Pappenheim
Entrenador de dialecto: Daniele Lydon

Coproducción del National Theatre de Gran Bretaña, la Bienal de la Danza de Lyon, La Villette de París, el Théâtre de la Ville y el Festival d’Automne de París, el Dansens Hus Stockholm, el Dansens Hus Oslo y DV8 Physical Theatre, con el apoyo de Le Grand T, Théâtre de Loire-Atlantique y lieu unique, scène nationale de Nantes.

País: Reino Unido / Idioma: Inglés (con sobretítulos en español) / Duración aproximada: 1 hora y 20 minutos (sin intermedio) / Año de producción: 2014 / Estreno en Madrid.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído