El Hamlet de Miguel del Arco

Gran producción de 'Kamikaze' y gran reparto encabezado por Israel Elejalde

El Hamlet de Miguel del Arco
Hamlet - Teatro de la Comedia

Cientos, quizás miles, de versiones y montajes diferentes a lo largo de siglos y a lo ancho del mundo han ido enriqueciendo los valores del drama de William Shakespeare hasta convertirlo en la pieza soberana del teatro universal. Miguel del Arco aporta ahora una más: respetuosa, coherente, válida. Una puesta en escena fantástica y bella para una reescritura actual que un reparto afinado reafirma como ese monumento teatral imperecedero que es: 160 minutos ininterrumpidos de intensidad plena. Sobresaliente.

Del Arco considera a Shakespeare ‘una especie de guía espiritual’ y considera que su adaptación es libre y para ser representada, no pensada para competir con las  traducciones canónicas. Aún así, o precisamente por ello, es excelente y consigue un texto dicho con expresiones de aquí y ahora, pero fidedigno a aquel idioma inglés tan farragoso en que fue escrito. Ha captado que como decía Harold Bloom, ”Hamlet tiene una mente tan poderosa, que las actitudes, los valores y los juicios más contrarios pueden coexistir dentro de ella coherentemente”. Que una cosa es la trama y otra las reflexiones del personaje, que junto al sensacionalista guion hay reflexiones dignas del más excelso filósofo. Ha visto al joven príncipe danés obsesionado por la veleidad de su madre como un psicópata, y quizás ha visto bien: que se inventa el delito para justificar el castigo. Tiene razón en que este personaje forma parte del imaginario colectivo, en que cientos de estudiosos han querido sentar cátedra y explicarlo definitivamente, en que ha sido diseccionado en ensayos filológicos, antropológicos, históricos, psicológicos, y en que sin embargo sigue siendo misterioso, descomunalmente atractivo para reflexionar solos y acompañados en el misterio de la vida humana.

El espacio escénico es una cama entre cortinajes. Con solo eso y una superposición ascendente y siempre sorprendente de proyecciones, de sonidos y luces, de músicas, el drama está servido en torno a la supuesta concupiscencia de su madre, al pecado de sustituir al padre velozmente, a la ambición y traición del hermano, a la sospecha del crimen. El director conjuga todos los elementos en una armonía medida, siempre a punto de estallar, nunca vacilante y mortuoria. Y sobre ello, junto a ello, construye un trabajo actoral colectivo que nos pareció impecable.

Israel Elejalde construye un Hamlet pleno de aportaciones, lo que parece imposible en personaje tan interpretado. Ángela Cremonte mantiene creíble su Ofelia hasta que desbarra en una locura musical demasiado extensa. Extraordinaria Ana Wagener en su Gertrudis, hasta el punto de hacernos dudar cuerdamente de esa aparente culpabilidad que la envuelve. Más dudoso Daniel Freire, con momentos de desmayo. Y realmente soberbios los tres secundarios en sus triples papeles con escenas delirantes que culminan en el diálogo de los dos enterradores.

El inicio lascivo de Hamlet y Ofelia es añadir pimienta a un guiso ya de por sí sabroso. El movimiento actoral en escena, sus evoluciones en torno a ese simbólico lecho móvil del crimen, el movimiento mismo de este tálamo polifacético e imantado sobre el que todo ocurre y nada pasa, es verdaderamente propio de un gran trabajo escénico, nada frecuente y nada fácil, de alguna forma ejemplar. Un vestuario que consigue acertar sin destacar completa el panorama del más convincente trabajo que hemos visto a Miguel del Arco, sin duda uno de los nombres más importantes de nuestro teatro actual, del que se puede esperar mucho siempre que pueda y quiera trabajar con esta amplitud de miras.

Afortunadamente no hay intermedio distanciador. La desusada extensión de la pieza pesa, pero con la densidad de lo profundo y sin la fatiga de lo superfluo. En la velada siguiente al estreno, el  Teatro de la Comedia registraba lleno total y cuando el enorme esfuerzo de actores y espectadores terminó, todos parecieron comulgar en ese nirvana de las grandes ocasiones que no llega a medir siquiera la intensidad de los aplausos. El mundo se para y Hamlet nos mira.

Quizás la Compañía Nacional de Teatro Clásico debía haber reservado este certero kamikaze para nuestros clásicos, siempre necesitados de buenas revisiones y adaptaciones. Y de tener que optar en el año de los centenarios de Shakespeare y Cervantes, por el menú de lujo para uno solo, haberlo hecho por el de aquí. Pero no, le dedicaron esa aperitivo de ‘Cervantina’ (ver nuestra reseña) y así cumplieron mediocremente. Cuántas veces nos pasa lo mismo.

Entre los hamlet que por aquí hemos visto últimamente destacaron el de Juan Diego Botto en 2008 (ver nuestra reseña de entonces) y el de Tomaz Pandur en 2009 (ver nuestra reseña de entonces), y por encima de todos el que trajo en la primavera pasada la Shakespeare’s Globe en su gira mundial (ver nuestra reseña de entonces). No estábamos faltos, ahora estamos colmados.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 9
Versión: 8
Dirección: 9
Interpretación: 8
Escenografía: 8
Producción: 8
Programa de mano: 8
Documentación a los medios: 8

CNTC
Teatro de la Comedia (C/Príncipe, 14)
Hamlet, de William Shakespeare
Del 18 de febrero al 20 de marzo

Dirección y versión: Miguel del Arco

Reparto:
Israel Elejalde: Hamlet
Ángela Cremonte: Ofelia
Cristóbal Suárez: Laertes / Rosencrantz / Fortinbrás
Jose Luis Martínez: Polonio / Enterrador/ Osric
Daniel Freire: Claudio
Jorge Kent: Horacio/ Guildenstern / Reinaldo / Enterrador
Ana Wagener: Gertrudis
 
Música original: Arnau Vilà
Sonido: Sandra Vicente
Vídeo y Fotografía: Joan Rodón
Vestuario: Ana López
Iluminación: Juanjo Llorens
Escenografía: Eduardo Moreno
Ayudante de dirección: Aitor Tejada
 
Coproducción: CNTC / Kamikaze Producciones

Duración: 2 horas y 45 minutos
Horario de funciones: martes y domingos a las 19 h. de miércoles a sábado; 20 h.
Lunes: descanso
Precios: De 10 a 24  € 
(Jueves día del espectador: 50 % de descuento)

Gira: Sevilla (Teatro Central) 1y 2 abril Vitoria (Teatro Principal) 8 abril Logroño(Teatro Bretón) 9 abril,  Pamplona (Teatro Gayarre)10 abril. Bilbao (Teatro Arriaga) 22 a 24 abril. Cádiz (Teatro Falla) 6  mayo Avilés (Centro Niemeyer) 13 mayo, Gijón (Teatro Jovellanos) 14 mayo Valladolid (Teatro Calderón), 21 y 22 mayo Murcia  (Teatro Romea) 28 mayo Las Palmas de Gran Canaria (Teatro Cuyás) 17 y 18 junio, Cáceres (Gran Teatro) 25 junio.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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