Lorenzaccio héroe, Lorenzucho víctima

Una notable producción del Teatro Nacional de Burdeos nos visita en cuatro únicas funciones

Lorenzaccio héroe, Lorenzucho víctima
Lorenzaccio - Teatro de la Comedia

Invitados por la CNTC, la compañía nacional de teatro clásico, traen una pieza clásica del repertorio francés del XIX, el Lorenzaccio de Alfred de Musset, en una adaptación con injertos discotequeros, tan visual que dificulta la comprensión de la trama, ya de por sí difícil por su extensión -150 minutos ininterrumpidos- y la necesidad de subtítulos. Pero el resultado final es notable.

Louis-Charles-Alfred de Musset (París, 1810-1857) fue prototipo de escritor romántico. Tenía 23 años cuando escribió esta obra, que la censura no permitió estrenar hasta 1896, y eso gracias al interés de Sarah Bernhardt por protagonizarla. Vivió poco y fue célebre, siempre aquejado por aquel «mal du siècle» pleno de melancolía, pesimismo, insatisfacción y añoranza.

En Francia se ve Lorenzaccio como el drama de la juventud liberal francesa enfrentada a la gerontocracia de la Restauración borbónica, y además de una lectura política es un drama individual, el de Lorenzo de Medici, corrompido por el poder, obsesionado por matar a su primo el duque Alejandro de Medici, del que es amante y alcahuete a la vez, y víctima de un tiranicidio desesperado casi equivalente a un suicidio anunciado. Tal y como explica el dossier de prensa (excelente ejemplo de cómo priorizar las cuestiones de fondo sobre las habituales biografías publicitarias de los participantes) Lorenzaccio es una reflexión dolorosa sobre la inanidad de toda acción política, y sigue siendo la tragedia del desencanto, de los ideales defraudados, de la crisis de las ideologías, de la manipulación política. Si analizamos la vida de nuestras imperfectas democracias, los escándalos que las agitan y los riesgos que corren, se puede comprender que su reposición puede resultar oportuna.

Pero más que un héroe romántico, Lorenzucho es un antihéroe existencialista: una pasión inútil. No hay que profundizar mucho para encontrar paralelismos con nuestra época: una juventud decepcionada, la crisis económica, la corrupción política, el valor absoluto de la economía, las tendencias reaccionarias…. Lorenzo cristaliza nuestras tensiones: es un salvador de la humanidad, pero al mismo tiempo un dandi sarcástico, cínico, socarrón, descuidado y hastiado.

Todo ello no está mal como publirreportaje. Hay que añadir que Musset birló la idea a la en un tiempo amante suya George Sand, quien se basó en una crónica panfletesca de Benedetto Varchi sobre unos supuestos hechos de 1537. Manipulación sobre manipulación, cualquier parecido con la realidad sería pura fantasía, eso sí siempre orientada a ningunear al imperio español y su activa y feraz presencia en la penínsual itálica, mientras con todo chauvinismo francés -romántico o impresionista, da igual-  se loaba a ¡Francisco I! -que ya hay que tener ganas-, uno de los reyes más feos y birriosos de la baraja continental.

Lo cierto es que los Médicis fueron una saga espantosa, una familia avariciosa disfrazada de mecenas cuyo lema era «El dinero para conseguir el poder, y el poder para guardar el dinero». Ya fueron enemigos y aliados consecutivamente del Papa Borgia y su hijo el gran César Borja, y en este episodio, aliados del emperador Carlos I de España y V de Alemania, que sostenía al Papa y a los pequeños principados italianos, y del que Musset oculta quizás por ignorancia su raigambre española, vencen una de las muchas conjuras que sufrieron, esta con camuflaje republicano y apoyada por el rey de Francia.

El joven Lorenzo, de 19 años, estudioso del pasado clásico, trunca una carrera académica tentado por el activismo político, y se compromete a restaurar la república fundada en 115 y abolida por las familias oligarcas, asesinando a su primo Alejandro. Para ello finge compartir los vicios y desenfrenos del Duque hasta acabar degenerando. Un drama que se presta a ser actualizado porque además incluye el factor homosexual, tan importante hoy día, y ese culto a las apariencias que está en la esencia de nuestra sociedad del espectáculo.

Catherine Marnas, la directora del teatro bodelense y de este montaje, explica: ‘A pesar del atractivo de la lengua de Musset, el texto y los personajes han sido recortados. Nada del color local y de cuadros estilo veneciano; la acción se centra en Lorenzo haciendo la intriga más inquietante y finalmente más shakespeariana; acercando más Lorenzo a su modelo, Hamlet. Se trata, pues,  de un Lorenzaccio más duro y oscuro que la imagen que nos hemos podido hacer a través del romanticismo clásico. Lorenzo cristaliza nuestras tensiones: deseos angelicales, salvavidas de la humanidad, y al mismo tiempo dandi sarcástico, cínico, socarrón, descuidado y hastiado. Visión que espero no resulte nihilista, sino una mirada en la distancia, alejada: distancia anunciada por Lorenzo «Lo que vos decís es perfectamente verdadero y perfectamente falso, como todo en el mundo».

La puesta en escena es convencionalmente rompedora, lo que se está haciendo en todo el continente para actualizar a los clásicos con crestas de colores, ‘piercings’ y micrófonos, con escenografías en dos dimensiones alrededor de un sofá -en otros casos una cama o una mesa- que sirve para todo. Muchos rasgueos de guitarras eléctricas con ‘heavy metal’ a todo meter, y un vestuario con aciertos y desaciertos emparejados.

También la labor actoral de elenco resulta correcta, sobresaliente en el caso de Vincent Dissez, que construye un Lorenzaccio desgarrado por la lucidez y degenerado por el destino, notable en el duque de Julien Duval, y más discutible en los personajes del cardenal y la marquesa Cibo, para irse desdibujando con Filipp Strozzi y sobre todo su hijo Pietro.

La CNTC estuvo en Burdeos en febrero con La Vida es sueño, y ahora Catherine Marnas devuelve la visita a Helena Pimenta. Mejor Burdeos que París y su lejana Comédie Française, oh là là. Ambas son colegas femeninos con visiones y trayectorias paralelas que hacen muy bien en intercambiar experiencias. Bienvenido Lorenzaccio, francotirador de cualquier época, lúcido desencantado, personaje de ficción disfrazado de histórico. Ahora pensemos en desempolvar para la próxima temporada algún romántico hispano, algo de Antonio García Gutiérrez, Juan Eugenio Hartzenbusch, el Duque de Rivas o Francisco Martínez de la Rosa, pobrecitos olvidados que bien merecido lo tienen.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 6
Dirección, 8
Escenografía, 7
Interpretación, 7
Iluminación, 7
Vestuario, 7
Producción, 8
Documentación para los medios, 9
Programa de mano, 7

CNTC – Teatro de la Comedia
COMPAÑÍA INVITADA – TEATRO NACIONAL DE BURDEOS EN AQUITANIA 
Lorenzaccio
De Alfred de Musset
Dirección: Catherine Marnas
Del 16 al 19 de junio de 2016

Reparto:
Frédéric Constant  Cardenal Cibo / Salviati/  Venturi / Voces
Vincent Dissez Lorenzo  / Voces
Julien Duval El duque Alejandro de Médicis / Oficial / Voces  / Cosme de Médicis
Zoé Gauchet Luisa Strozzi / María / Pippo / Voces
Franck Manzoni Giomo / Felipe Strozzi / Bindo/ Scoronconcolo / Voces
Catherine Pietri Catalina / Tébaldéo / Voces
Yacine Sif El Islam Pedro Strozzi / Maffio / Sire Mauricio / Voces
Bénédicte Simon La marquesa Cibo/  Gabriela/ Voces

Ayudante de dirección: Odille Lauria
Escenografía: Cécile Léna  y Catherine Marnas
Iluminación: Michel Theuil
Creación Sonora Madame Miniature  (con la participación de Lucas Lelièvre)
Vestuario: Edith Traverso y Catherine Marnas
Maquillaje: Sylvie Cailler

Funciones: jueves a sábado: 20 h. y domingo: 19 hrs
Precios: de 4 a 24 €
Versión original en francés con sobretítulos en castellano
Venta de entradas:
-Taquillas: Taquillas de teatros del INAEM (Auditorio Nacional de Música, Teatro María Guerrero, Teatro Valle-Inclán y Teatro de la Zarzuela) en sus horarios habituales de venta anticipada (consultar cartelera o web de los teatros).
-Telefónica: 902224949
-Internet: www.entradasinaem.es .

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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