GENTE DE HOLLYWOOD

Tarzán y su p*** madre

El grito de Tarzán es uno de los sonidos de Hollywood más emblemáticos.

Se cita por primera vez en «Tarzán de los Monos», la novela de 1912 de Edgar Rice Burroughs, que lo describió como «el grito de victoria del simio macho.»

Lo de Johnny Weissmüller, el Tarzán más famoso de todos los tiempos, empezó en 1929, cuando aquel joven y prometedor atleta visitaba a su amigo Clark Gable en los estudios de la Metro.

Cuenta la leyenda que alguien le dijo: ‘Si es para el papel de Tarzán vaya allá al fondo’.

Interrogado sobre si era capaz de correr con una mujer en brazos y subir árboles, el joven contestó afirmativamente. Nacía una leyenda.

Sea como fuere, la primera aparición cinematográfica de János, auténtico nombre de aquel joven de origen austrohúngaro que había desembarcado en la isla de Ellis con tan sólo un año, se produjo en un musical Glorifyng the American Girl , en el que aparecía como Dios le trajo al mundo en su Rumanía natal hacía 25 años.

Ese portentoso físico de atleta atrajo a una firma de ropa interior, que le fichó para publicitar sus calzoncillos.

El contrato no expiraba hasta 1935. Pero la MGM lo tenía claro: el famoso nadador, convertido en gloria nacional, era su hombre, por loque no le importó realizar un importante desembolso de dólares y estrellas: Greta Garbo y Joan Crawford, entre otras, fueron la moneda de intercambio y posaron con sus bañadores, para de esta forma liberar a Weissmüller.

Así en 1932 se estrenaba Tarzán de los monos . Su éxito fue rotundo. La prensa de la época no tardó en hacerse eco del triunfo: ‘Sin duda, este muchacho quedará para siempre en el recuerdo con los rasgos del personaje de Tarzán ‘. El joven atleta invicto era ya el rey de la selva.

Seis actores le habían precedido, pero ninguno había logrado alcanzar su éxito.

El creador del personaje, E. R. Burroughs, llegó a afirmar que Weissmüller era el genuino Tarzán, dato curioso dado que uno de los otros intérpretes había sido su propio yerno, James H. Pierce.

Tampoco ninguno logró sucederle, ni siquiera Lex Barker, marido de Carmen Cervera, futura baronesa Thyssen , su sustituto de mayor éxito.

Y es que Johnny se identificaba plenamente con su personaje: ‘Comparados conmigo, los que me precedieron y los que imitaron al personaje después de mí, no eran más que unas mujerzuelas’.

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