Cierto holandés errante

Notable producción para el Wagner más accesible y menos mesiánico

Cierto holandés errante
El holandés errante - Teatro Real

Con directores musical y artístico españoles, este ‘Der Fliegende Holländer’ ha supuesto un éxito de público en sus diez funciones. Una producción ambiciosa, de escenografía impactante e interpretación notable, para un Wagner romántico y armonioso previo a esa plenitud desbordada con la que pasó a la historia.

Entre los días 17 de diciembre y 3 de enero de 2017 el Teatro Real ha ofrecido El holandés errante, de Richard Wagner (1813-1883), en la versión de dos horas y media sin pausa que ha terminado imponiéndose justamente. Es la tercera producción de este título desde la reapertura del coso madrileño: en 2003, con Daniel Barenboim y Harry Kupfer, y en 2010, con Jesús López Cobos y Alex Rigola (ver nuestra reseña de entonces).

La producción se estrenó a finales de 2014 en la ópera de Lyon y llega a Madrid “casi intacta, tan solo con algún retoque de vestuario”. El equipo encargado de representarla -Pablo Heras-Casado, en la dirección musical, Alex Ollé (La Fura dels Baus), en la dirección escénica, y Alfons Flores, en la escenografía-, es el mismo de ‘Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny’, de Kurt Weill, que inauguró la temporada 2010-2011 de este teatro (ver nuestra reseña). Y resulta sin duda más atinado.

Inspirada en el turbulento viaje que realizaron Wagner y su esposa Minna, en 1839, entre Riga y Londres surcando el mar del Norte entre amenazadoras tempestades, El holandés errante parte de una antigua leyenda de resonancias homéricas y hebraicas, trasformada en cuento por Heinrich Heine (1797-1856), en la que un marino está condenado a vagar por los océanos hasta que la fidelidad y el amor de una mujer lo liberen de la maldición.

En este relato encuentra Wagner sus temas recurrentes -la lucha entre el mundo terrenal y el espiritual, la maldición de los dioses, la redención a través del amor puro- en un espacio físico -el mar tempestuoso y los acantilados costeros- que le permite explorar un universo sonoro muy inspirador: oleaje, viento, tormentas, melodías ancestrales.  Él mismo escribió el libreto plasmando su deseo de ir difuminando los límites entre los recitativos, arias, dúos o tríos tradicionales, y explorar ese desarrollo de leitmotive y modulaciones que lo llevarán a sus grandes partituras de madurez.

La puesta en escena de Àlex Ollé (con la espectacularidad incongruente que es marca de la casa Fura) traslada el viaje a la deriva del holandés desde las aguas frías del Mar del Norte al Golfo de Bengala, un cementerio de mercantes desguazados junto a playas invadidas de restos que la población recicla para malvivir. La propuesta escenográfica irrumpe poderosa, pero al mantenerse la misma escena durante los once minutos de la obertura -un estrellarse de olas contra la quilla de un batel intuido bajo la lluvia- resulta tediosa. La puesta en escena de Àlex Ollé resulta aceptable en su conjunto, sin desconexiones flagrantes de la trama, aunque con no pocas licencias secundarias, con personajes trastocados -Daland, Mary- y un final hurtado (Senta se lanza al mar, diciendo que será leal al Holandés hasta la muerte. Esta es su salvación. El barco espectral desaparece, y se ve a Senta y el Holandés ascendiendo al cielo). Pero con escenas memorables, como el inicio del segundo acto, en las que la iluminación de Urs Schönebau es protagonista.

La mejor de las sopresas se debe a la dirección musical de Pablo Heras-Casado, principal director musical invitado del Teatro Real, que dirigía su primera partitura de Wagner pero lo hacía con la prestancia y autoridad precisas ya desde el mismo inicio, esa apertura en la que se despliegan los leitmotiv que identifican a los personajes.

En el reparto del estreno y la última jornada, la soprano sueca Ingela Brimberg fue la auténtica heroína ante un desafío wagneriano que afrontaba sin experiencias previas. Sobresaliente inesperado que el público supo subrayar con su ovación final, apreciando en menor medida el esfuerzo del barítono ruso Evgeny Nikitine en un holandés errante que fue creciendo hasta desbordarse en excelencia en el último acto. El competente barítono coreano Kwangchul Youn demostró su dominio del personaje Daland y el tenor Nikolai Schukoff optó por dosificar sus medidas fuerza para llegar notable a su apoteosis final en el papel del prometido Erik al que Senta no duda en abandonar en pos del soñado errante y su redención.

Como es casi habitual en las representaciones operísticas, los  primeros desafíos se resolvieron con prudencia inquietante -dúo del Holandés y Holland- para ir cogiendo prestancia hasta desembocar en la maravilla del excepcional y enorme dueto de los dos protagonistas, con una primera parte que avanza Tristán e Isolda y una segunda de memorable epílogo belcantista.

El coro titular logró una de sus mejores presencias de los ultimos años, tanto vocal como actoral, y la orquesta alcanzó memorables momentos gracias a una sección de vientos que por fin pudo sonar en toda su valía.

Un espectáculo total según el canon wagneriano. Flores presenta una propuesta surreal basada en un fantástico armatoste a dos niveles en el que nada se parece a la realidad, con una empinada pasarela de casi un centenar de escalones y una gigantesca ancla que sale de ninguna parte para depositarse en un fondo de duna y oleajes que separa de los espectadores una playa que en varios momentos huele realmente a arena mojada. La magnificencia escénica es completada por la convicente actuación del coro y sus discretos movimientos colectivos en una coreografía tan simple como eficiente. Los ropajes de Josep Abril, los efectos lumínicos de Urs Schönebaum y las proyecciones videográficas de Franc Aleu encajan y perfeccionan la propuesta. Un entorno fantasmal y ensoñado sobre el que la partitura discurre sorteando tropiezos secundarios.

El holandés errante sigue siendo una de las óperas más populares, la vigésimo quinta de las cien más representadas en 2005-2010, siendo la segunda en alemán y la primera de Richard Wagner. Y es que, aunque nadie se atreva a preferirla públicamente sobre su mitificada tetralogía y el descomunal testamento de Parsifal, sin la enorme carga mesiánica de estas resulta un viaje más abordable y en suma, más gratificante.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 8
Dirección musical: 8
Dirección artística: 7
Voces: 7
Interpretación: 7
Escenografía: 7
Orquesta: 8
Coro: 8
Producción: 8

Teatro Real
EL HOLANDÉS ERRANTE
Der fliegende Holländer
Richard Wagner (1813-1883)
Romantische Oper en tres actos
Música y libreto por Richard Wagner, basado en la obra
Aus den Memorien des Herren Schnabelewopski de Heinrich Heine
Producción de la Opéra national de Lyon, en coproducción con la Bergen Nasjonale Opera, Opera Australia y la Opéra de Lille
   
   
    Equipo artístico

Director musical    Pablo Heras-Casado
Director de escena    Àlex Ollé (La Fura dels Baus)
Escenógrafo        Alfons Flores
Figurinista        Josep Abril
Iluminador        Urs Schönebaum
Video            Franc Aleu
Director del coro    Andrés Máspero
Colaborador movimiento  Ferran Carvajal
Supervisora de dicción    Rochsane Taghikhani
   
    Reparto

Daland    Kwangchul Youn, barítono (Dic. (17, 20, 23, 27, 30, ene. 3)
    Dimitry Ivashchenko, barítono (Dic. 18, 26, 29, ene. 2)
Senta    Ingela Brimberg, soprano (Dic. 17, 20, 23, 27, 30, ene. 3)
    Ricarda Merbeth, soprano (Dic. 18, 26, 29, ene. 2)
Erik    Nikolai Schukoff, tenor (Dic. 17, 20, 23, 27, 30, ene. 3)
    Benjamin Bruns, tenor (Dic. 18, 26, 29, ene. 2)
Mary    Kai Rüütel, mezzosoprano (Dic. 17, 20, 23, 27, 30, ene. 3)
    Pilar Vázquez, mezzosoprano (Dic. 18, 26, 29, ene. 2)
El timonel de Daland    Benjamin Bruns, tenor (Dic. 17, 20, 23, 27, 30, ene. 3)
    Roger Padullés, tenor (Dic. 18, 26, 29, ene. 2)
El holandés    Evgeny Nikitin, bajo-barítono (Dic. 17, 20, 23, 27, 30, ene. 3)
    Samuel Youn, bajo-barítono (Dic. 18, 26, 29, ene. 2)
Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Duración aproximada, 2 horas y 20 minutos sin interrupción
Fechas, 17, 18, 20, 23, 26, 27, 29, 30 de diciembre de 2016; 2, 3 de enero de 2017
20.00 horas; domingos, 18.00 horas

-Retransmisión en directo y gratuita para todo el mundo en Palco Digital y en el canal de Facebook del Teatro Real el 23 de diciembre
-Emisión en diferido en el canal de tv Mezzo y France Television
-Retransmisión en directo en Radio Clásica, de RNE, y en los países de la UER (Unión Europea de Radiodifusión) el 27 de diciembre.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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