Danzad malditos benditos

Original y estruendosa propuesta con un año de representaciones a la espalda

Danzad malditos benditos
Danzad malditos - Naves del Español

Volvió a Madrid. tras visitar nueve ciudades en un año de gira, el espectáculo que se presentó hace dos años en el Festival Fringe y cuyo éxito hizo que se estrenara en el Teatro Español en noviembre de 2015. Volvió a Las Naves del Español, de donde partió, mucho más maduro y asentado. ‘Danzad malditos’ ha sido premiado como revelación, está a la última moda y agota localidades.

Es la tarjeta de visita de una compañía surgida del encuentro de once actores y creadores en danza y teatro para realizar espectáculos colectivos, de trabajo en elenco, y experimentar en la confluencia con la performance, buscando nuevas formas de expresión y comunicación con el espectador. ‘Creemos en un teatro vivo que compromete a los propios intérpretes personal y físicamente, y en abordar textos e historias universales bajo una mirada contemporánea’, dicen. Partiendo de la película famosa ‘Danzad, danzad malditos’ de Sydney Pollack, y de la novela en que basó la película, «They shoot horses, dont they?», de Horace McCoy, decidieron -dicen- ‘desarrollar una investigación en torno al agotamiento físico y a su propia experiencia dentro del inestable mundo de la actuación’. Los ensayos se extendieron durante un año y de ellos partió la dirección de Alberto Velasco y la dramaturgia de Félix Estaire.

Quince actores en escena. Se forman seis parejas. Dirige el espectáculo un jockey retorcido con la ayuda de una catante tullida. Y bailan y corren y danzan hasta el paroxismo. Lo explican: ‘Se trata de crear una pieza que será distinta cada día en su desarrollo, progresión y final. Partiremos de un texto que ejercerá las veces de patrón básico que según se desarrolle el concurso de forma real (cuando decimos real, hablamos de no ficción, hablamos de realidad del momento en que suceda), las cosas irán hacia un sitio u otro. Según se vayan eliminando personajes la trama tomará distintas variantes que -todos estarán expuestos a ganar y también a ser eliminados-, permitirán que la obra se
mantenga viva. De hecho, ni siquiera los intérpretes conocerán el desarrollo de la misma, sino que tendrán que vivirla y transitarla en directo. No se trata de un juego de improvisación, sino de un juego vivo, de un ‘cubo rubik’ teatral’.

La trama es difusa: gentes variadas han llegado a un lugar sucio y arenoso para ganar una prueba de resistencia que no se sabe quién organiza y con qué objeto, que nadie presencia, y cuyo premio es desnocido. Es esa reducción a cero de la lógica, de la razón y del sentido que impera en los trabajos supuestamente vanguardistas, de la vanguardia pánica/absurda/provocadora de hace medio siglo. Los textos son pura retórica, excesos líricos a los que poca atención puede y debe prestarse, mero relleno pretenciosamente trascendente para los momentos en que se impone un receso. La música es Edith Piaff y Nina Hagen a toda pastilla, o al menos así parece, porque no hay mención del material musical utilizado. Resumiendo, ‘un evento escénico modular expuesto a múltiples variantes’, según definición de Félix Estaire.

La coreografía es lo mejor del montaje; en los números colectivos se nota la colaboración de Chevi Muraday y la semejanza con tantos espectáculos que cruzan los festivales de postín europeo, por ejemplo, la performance ‘Manger’, de Boris Charmatz, que vimos este mismo diciembre en los Teatros del Canal dentro del Festival de Otoño a Primavera, o poco antes, en septiembre pasado, ‘La casa. (El lugar sin límites)’, de Aitana Cordero, dentro del ciclo experimental del Centro Dramático Nacional. Los espasmos descontrolados van dando paso a las tablas rítmicas, al baile discotequero y finalmente al ‘agarrado’ clásico cuando ya los últimos danzantes no pueden más.

La escenografía de Alessio Meloni comprende una rampa a segundo nivel que apenas se usa y un descampado con basuras que resulta todo lo feo que se pretende. Muy creativa la iluminación de David Picazo, hasta el punto de salvar la imagen, y sugerente el vestuario de Sara Sánchez.

Una competición sinsentido para metaforizar la realidad de forma manida. Un principiar remolón y un finalizar prosaico. No se vislumbra el ingrediente de improvisación que se anuncia, salvo quizás en la consulta final a un espectador de la primera fila que tampoco aporta ‘niente’. Un francés y una italiana de origen o simulados lanzan parrafadas que quedarán bien en escenarios internacionales. El personaje del jockey resulta cargante. Habría que especificar si la cantante ha cantado ella mismita las canciones enlatadas que simula cantar en escena, lo cual pondría un plus en su desconcertante presencia y aún más, en su mutis por el foro.

Nos hubiera gustado examinar la interpretación de los integrantes del elenco, pero la costumbre equivocada de no detallar los papeles nos obligaría a un ímprobo trabajo de identificación que no viene al caso. El detalle mejor de la obra radica en la intervención de la penúltima eliminada. Su parrafada contra el responsable de la obra es cien por cien suscribible eliminando los insultos y referencias a su notable gordura. Desagradecida, porque al final, con llenos diarios y yendo a porcentaje de taquilla, todo el mundo está ganándose un sueldecillo. Ahora hay que penetrar en el sancta santorum del circuito festivalero europeo. De lograrlo, hay actuaciones aseguradas y éxitos merecidos de aquí a las próximas navidades. Las performances o acciones artísticas en vivo son actuaciones escénicas, a menudo improvisadas, en la que se busca la provocación y la novedad estética. El género tiene medio siglo de solera, pero los jóvenos post-68 siguen descubriéndolo.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 7
Textos: 5
Dirección: 7
Interpretación: 7
Escenografía: 5
Música: 6
Producción: 7

Naves del Español – Sala Max Aub
Danzad malditos
Dramaturgia y dirección: Alberto Velasco
Textos de Félix Estaire
Del 21 de diciembre al 15 de enero

Con  Guillermo Barrientos, Carmen del Conte, Karmen Garay, José Luis Ferrer, Alberto Frías, Rubén Frías, David Sánchez Calvo, Ignacio Mateos,  Nuria López, Sara Párbole,  Txabi Pérez, Rulo Pardo, Sam Slade, Ana Telenti y Verónica Ronda. 

Música original y espacio sonoro: Mariano Marín
Espacio escénico: Alessio Meloni
Vestuario: Sara Sánchez de la Morena
Iluminación: David Picazo
Fotógrafo: Dominik Valvo
Producción: Malditos Compañía

De martes a sábado a las 20.30h y domingos a las 19.30h.
Entradas 18€. Martes, miércoles y jueves 25% de dto.
Duración 90 min. (sin intermedio).

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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