Natalie Nougayrède escribe una columna esclarecedora

‘The Guardian’ compara la tragicomedia de Cataluña con el cine desquiciado de Almodóvar

"Rajoy no es Franco. Puigdemont no es Mandela. España no es un estado opresivo sino una democracia"

'The Guardian' compara la tragicomedia de Cataluña con el cine desquiciado de Almodóvar
Pedro Almodóvar. PD

Natalie Nougayrède, una de las columnistas del diario británico The Guardian‘ ha comparado la situación que se vive en Cataluña con una película de Almodóvar.

Conocedora del cine del director manchego y de la realidad política española, en su columna titulada «El caso catalán es persuasivo, pero ese camino solo lleva a la ruina« hace una disección de lo que ocurre en nuestro país, de la estrategia de los independentistas de victimización, de utilización de las redes sociales, de seguir adelante con su proyecto por encima de lo que estipula el propio Estatuto de Autonomía, las leyes y los tribunales españoles.

Y pide que «el mareo de cataluña sea como una película de Almodóvar», en las que siempre hay reconciliación.

Peor todo ello le recuerda al cine del manchego:

«Donde todos los personajes comienzan a actuar extrañamente. Podría ser «Mujeres al borde de un ataque de nervios (en este caso, un país al borde de un ataque de nervios)» o «¡Átame!» (una película sobre lo que, al final, nos ata el uno al otro en vez de separarnos)».

La comparación puede hacer pensar que Nougayrède está cayendo en la frivolidad y en la comparación fácil. Por ello, aclara:

«no me malinterpretes Cataluña es un asunto serio. Pero también es difícil no ver la histeria, la hipérbole, la manipulación. Las emociones barren la razón; los gestos radicales conducen a gestos más radicales; la pasión empapa todo; la imagen se convierte en un gran remolino confuso».

La columnista recuerda que el Gobierno activaría el 155 y que en respuesta, el Govern podría declarar la independencia.

Alude a la manifestación de ayer en las calles de Barcelona, una semana después de la manifestación «pro-española», organizada en Barcelona y Madrid.

«Probablemente habrá más de esto, de ida y vuelta, la película no ha terminado».

«El guión de esta película es uno que lleva a dos nacionalismos separados que se dirigen a un enfrentamiento monumental. No importa de qué color quieras envolverlo, el nacionalismo no puede ser bueno para nadie en Europa, especialmente ahora. Rajoy no es Franco. Puigdemont no es Mandela. España no es un estado opresivo sino una democracia».

Así, recuerda: «los escoceses votaron en un proceso respetuoso de la ley que se había acordado con Londres, no en una secuencia de eventos especialmente diseñados para producir la ruptura».

En este punto vuelve al punto inicial y retoma a Almodóvar.

«El apoyo a la independencia catalana ahora puede dispararse, centrado en una narrativa de victimización y en una atmósfera que se ha desquiciado. Lo que nos lleva, en cierto modo, de regreso a Almodóvar. Nacido en 1949 en el seno de una familia pobre, se convirtió en el mejor cronista de la transformación de España al liberarse de la época franquista (con, por cierto, la autonomía y el éxito económico de Cataluña como escaparate para todo el país). La obra de Almodóvar reflejaba el espíritu festivo y frenético de una nación liberada del pasado, de su sufrimiento y sus rigideces arraigadas».

Finalmente, pide que todo acabe como en las «alocadas comedias» del director manchego: «El escenario llega a un punto en el que el espectador cree que solo queda locura. Pero luego sucede algo, una realización, un momento catártico de comprensión y, sí, amor. La autodestrucción se evita. Las peleas terminan. Hay reconciliación. Que el mareo en Cataluña sea como una película de Almodóvar», concluye.

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