Otra ración de puños fuera

“Mazinger Z: Infinity”, ajustando las tuercas

Nostalgia 2.0

A todos los que fuimos niños a finales de la década de los 70 y principios de los 80 la figura de ese enorme robot pilotado surgiendo del fondo de una piscina movible supone uno de los recuerdos infantiles más gratos y perdurables. Con la serie de «Mazinger Z»
(1972) muchos nos enfrentamos a nuestra primera experiencia con el anime japonés. También, aunque la mayoría no tuviéramos ni idea de la conexión existente, fue el acercamiento primerizo al tebeo nipón, el manga. Como solía pasar en aquellos tiempos la relación patria con todo el material posterior (y anterior) que fue surgiendo alrededor de la creación del «mangaka» Go Nagai apenas existió.

«Mazinger Z: Infinity» (2017) moderniza las aventuras de Koji Kabuto y demás personajes para ofrecernos una versión técnicamente mejorada de la animación y darle un patina de «adultez» a la una trama que en esencia vuelve a girar alrededor de la habitual amenaza alienígena amenazando la Tierra bajo el mando del desmelenado Doctor Infierno, concepto dramático arquetípico de prácticamente todos los episodios clásicos. Hasta este recurso reiterativo se ha respetado a la hora de celebrar su 45 aniversario.

Técnicamente la animación bebe de los recordados diseños de su referente fundacional, eso sí, añadiendo técnicas novedosas, como el 3D, incorporado a la animación más tradicional. A cargo de la renovación un veterano en el mundo del anime, Junji Shimizu, director cuyo trabajo más reconocible entre el fandom ha sido en la serie de baloncesto «Slam dunk», aunque tiene una carrera a descubrir para los aficionados.

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