La resistencia de Lucía Carballal

Amor (si acaso), interés (seguro) y admiración (por conocer) en una pareja de escritores

La resistencia de Lucía Carballal
La resistencia - Teatros del Canal

Con un título equívoco y una dramática pelea de pareja, esta autora de 34 años obtiene la confirmación en la escena madrileña tras una rápida ascensión repleta de parabienes. Diálogos tragicómicos en comedor/salón entre un hombre y una mujer que se tiran los trastos a la cabeza, ha habido, hay y habrá montones en los escenarios, pues es fórmula sencilla de parir y alimentar que el público suele aceptar sin reservas. En este que nos ocupa, él y ella son escritores de éxito y eso promete más enjundia. La pieza está bien escrita e interpretada con un montaje aceptable. A pesar del favor general que ya la rodea, poco más diríamos.

‘Para los Teatros del Canal es un honor poder estrenar La resistencia’, anuncia la empresa. ‘Quería algo muy profundo y muy íntimo. Es pequeño, sutil, casi imposible de poner en palabras porque es un ligero malestar que está en las relaciones y que hay que ser muy valiente para sacar’ dice su autora. ‘Soy básicamente actor y solo acudo a la dirección cuando hay algo que verdaderamente creo que me apela y me toca mucho”, comenta el director, quien tomó la decisión de ponerse al frente de esta propuesta nada más leer el texto escrito con la ayuda de una beca del Teatro Pavón del que es codirector artístico y cogestor.

Mónica de 47 años y David de 55 mantienen una relación semioculta desde hace una década y ahora que está a punto de oficializarse una conversación anodina descubre algo muy oculto que costará desenterrar a lo largo de la pieza, teatro de cámara que promete 65-70 minutos de duración pero al que las evidentes dificultades de encontrar un final abierto alargan hasta los 80.

Carballal, autora de ocho obras teatrales, con ‘Una vida americana’ bastante celebrada, presenta una trama sólida y unos diálogos verídicos sobre la vida de una pareja de escritores de éxito comercial que no solo contiene material autobiográfico sino que parece directamente inspirado en parejas famosas del ambiente, como si conocidos del tipo Elvira Lindo-Antonio Muñoz la hubieran asesorado o servido de modelo. Rinde un culto acrítico al éxito quizás impropio de alguien que comienza su carrera literaria o quizás apropiado dado lo desprestigiado que están valores de otra época -autenticidad, sinceridad, testimonio, algo propio que contar-, valores que encarna un tercer personaje -becario jovencito y también novelista en ciernes- que no aparece en escena para no complicar la elemental sencillez de la propuesta. Como sostén ideológico y percha generacional esos dilemas machismo-feminismo que complican con etiquetas la evolución de las costumbres y los parecidos y diferencias entre los dos sexos básicos de la especie. Y como acierto, interesarse por ese gran drama entre comillas de los escritores de ficción, inspirarse en los seres y ambientes que conocen, crear después personajes y situaciones más o menos modificados, y arriesgarse a sufrir los alegatos de familiares y conocidos retratados en personajes que no les gustan para nada.

Elejalde no se complica la vida, con una escenografía convencional en la que alguna proyecciones (quizás de la casa de ella) son toda la novedad, mientras se desarrolla el habitual movimiento escénico en este tipo de obras -sentarse, levantarse y volverse a sentar de una silla a otra, ora cercanos ora alejados, con una barra de restaurante pretencioso como tierra de nadie, y las inevitables copas en la mano, que mientras se escancian y se trasiegan alguna variación introducen en la escena. Ya sea por mérito suyo o de ellos y probablemente por el de todos, los actores escogidos para hacer de presumido sabelotodo y de ávida interesada no son los de siempre, no suenan como los de siempre y durante un tiempo interesan en su forma de abordar los personajes. A Mar Sodupe solo la habíamos visto antes inmersa en un reparto coral de El ángel exterminador, un fallido ‘remake’ de la película de Buñuel hace justo un año en el Español (ver nuestra reseña) y apenas pudimos reparar en sus dotes,  mientras que Francesc Garrido pasaba sin pena ni gloria por la única actuación que le conocemos, la del protagonista de ‘Nadie verá este vídeo’ de Martín Crimp, en el Valle Inclán en 2012 (ver nuestra reseña). Aquí resultan mejor, mucho mejor ambos, y aportan valores positivos a la balanza definitiva del espectáculo.

Si David es un profesional con buenas maneras en lugar de sentimientos, que esconde su vacuidad en lecturas y poses, y Mónica una mujer que querría atraer por su inteligencia además de por su físico, si ambos son dos tipos corrientes y molientes, a qué viene el aura de excepcionalidad con que nos los presentan, a qué viene esa resistencia del título, a qué se resisten. De todo lo que puede sentir uno por la persona a la que quiere, la admiración es un componente más literario que vital, más ficticio que verídico, solo palpable entre egos hinchados y seres vacíos. No nos parece estar en esa cara a cara que nos cuentan ‘entre alguien que vive para novelar y alguien que novela para vivir’. Estamos ante dos personajes que se han juntado por necesidad inconfesada -él para sentirse importante como hombre, ella para conseguir lo que ambiciona como mujer-, entre los que probablemente no hay cariño ni hubo atracción ni habrá nada nuevo nunca. 

Autora, director y actores parece dar vueltas en torno a ese misterio del amor que tanto cuesta comprender y tan difícilmente se lleva a los escenarios. No es fácil unir destreza y compasión, emoción y experiencia, para indagar en el de qué van las relaciones humanas, en el de qué está hecho el doble material que engarza la pareja, en el de qué está tejido el percal de las relaciones sentimentales, por qué ese Amor que la gente cree anhelar depende de tantas circunstancias, contaminado ciertamente de deseos ocultos y sentido práctico, casi nunca en estado puro y romántico, pero latiendo cuando existe como el más poderoso, el más sublime de los sentimientos que llamamos humanos.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 6
Texto: 7
Dirección: 6
Interpretación: 7
Escenografía: 5
Producción: 6

 
Teatros del Canal
La resistencia, de Lucía Carballal
Ddel 31 de enero al 17 de febrero de 2019
Texto: Lucía Carballal
 Dirección: Israel Elejalde
 Intérpretes: Mar Sodupe, Francesc Garrido
 Escenografía: Mónica Boromello
 Iluminación: Paloma Parra
 Vestuario: Sandra Espinosa
 Vídeo: Natalia Moreno
 Producción Ejecutiva: Pablo Ramos
 Ayudante de dirección: Pilar Valenciano
 Ayudante de producción: Lucía Díaz-Tejeiro
Coproducción: Buxman Producciones y Teatros del Canal
– Conversación entre Lucía Carballal y la escritora Marta Sanz al terminar la función el sábado 9 de febrero.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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