LAS COSAS DE LA GENTE GUAPA

Sharon Stone posó en topless cuando en Hollywood le dijeron que pasados los 60 ya no era ‘follable’

Sharon Stone tiene ahora 62 años, pero fue el año pasado cuando la hartaron de verdad y dio a los ‘cursis’ de Hollywood una lección inolvidable.

La Industria del cine puede llegar a ser muy antipática con la edad de los grandes actores y actrices.

La actriz Sharon Stone, todo un icono en la meca del cine, ha vivido en sus carnes el machismo de Hollywood, donde clasificaban a las actrices como «follables» para decidir si eran contratadas:

«Cuando empecé en este negocio, el término follable se usaba a menudo para decidir si debíamos ser contratadas.  Los directores de los estudios se sentaban alrededor de una mesa grande y discutían si sería posible que cada una de nosotras fuéramos folladas. Yo no era follable».

A pesar de que los altos cargos de Hollywood no consideraban a Sharon Stone lo suficientemente deseable, ella consiguió hacerse un hueco:

«Usé mi cerebro para parecer follable. Era lo mejor. Vendí la imagen de mujer sexy y realicé fotografías semidesnuda para Playboy, aunque muy estudiadas», ha desvelado. «Con el físico que tenía y viniendo de un agujero perdido en Pensilvania, llegué aquí sin ninguna protección. Lo vi todo».

Stone también sufrió el acoso de algunos directores («Trabajé con uno que me pidió que me sentara en su regazo todos los días para recibir sus recomendaciones, y cuando me negué, no quiso grabarme») y la desigualdad salarial:

«Recuerdo estar sentada en mi cocina, con mi representante, llorando y diciendo que no volvería a trabajar hasta que me pagaran lo que era justo. Y aún así, sigo cobrando mucho menos que un hombre».

Protagonista de películas como Instinto Básico, Acosada, El Especialista o Casino, para la que fue nominada al Oscar, ha sido y es una de las mujeres más sexys del planeta: «Sexy es una cosa completamente diferente a ser un sex symbol. Y sí, todavía sé que sigo siendo sexy. Estoy envejeciendo muy bien».

A sus 61 años, Sharon sigue en activo aunque su verdadera pasión son sus hijos, Roan, Quinn y Laird, a los que adoptó en 2000, 2005 y 2006. Su última pareja conocida fue el inversor inmobiliario Angelo Boffa.

La actriz sufrió un ictus en 2001 que le cambió la vida:

«La hemorragia era tan fuerte que mi cerebro había sido empujado hacia la parte delantera de mi cara. Los cirujanos repararon la arteria con 22 espirales de platino, pero salí tartamudeando del hospital e incapaz de leer», declaró entonces. «Todo mi ADN cambió. Mi cerebro no está sentado donde solía, mi tipo de cuerpo cambió e incluso mis alergias a los alimentos eran diferentes. Pasaron meses para que recuperara la sensibilidad de mi pierna izquierda y un año hasta que conseguí que mi visión volviera a la normalidad. Ahora soy más fuerte».

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