Aquí se compran y venden más películas (sea cual sea su fase), que en ninguna otra parte, incluso que en Los Ángeles

FESTIVAL DE CINE DE CANNES: MUCHO CINE, MENOS BUSINESS Y FUEGOS ARTIFICIALES

El negocio del cine ha cambiado para siempre

FESTIVAL DE CINE DE CANNES: MUCHO CINE, MENOS BUSINESS Y FUEGOS ARTIFICIALES
Timothée Chalamet y Tilda Swinton. PD

La temperatura afortunadamente ha bajado en Cannes, ya son muchas las películas vistas – unas, con más entusiasmo que otras, aunque parece que, hasta ahora, la que más ha convencido a la crítica como posible ganadora de la Palma de Oro es la japonesa Drive My Car, de Ryusuke Hamaguchi -;  y el agotamiento empieza a hacer mella en el Festival de Cine más importante del mundo.

El jueves, día de la Fiesta Nacional en Francia (14 de julio de 1789, toma de la Bastilla), el alcalde de Cannes y  el delegado general del certamen, Thierry Frémaux, con la presencia del Jurado Oficial, ofrecieron a la prensa el tradicional almuerzo provenzal en la Place de la Castre.

Bacalao desalado durante 48 horas y cocido posteriormente al vapor para ser regado con aceite de oliva, acompañado de verdura, huevos duros y salsa alioli. Sonó la Marsellesa en directo interpretada por una banda, y algunos asistentes locales lucieron los trajes regionales. Muy bonito. Desalado también resultó el film en competición de Jacques Audiard, Les Olympiades (que bien podría haberse llamado Sexo en París), durante cuyo pase de prensa, varios periodistas abandonaron la sala.

En esta 74 edición del Festival de Cine de Cannes, en la que hay más películas en competición (24) de lo habitual  solo faltan, entre el jueves y el viernes, cinco por proyectarse: Memoria, del thailandés Apichatpong Weerasethakul, protagonizada por Tilda Swinton y ambientada en Bogotá; France (obviamente, de nacionalidad francesa), dirigida por Bruno Dumont, sobre una periodista de televisión estrella cuya vida da un giro rotundo tras atropellar a un peatón en un accidente de tráfico.

Por cierto, que la actriz principal, Léa Seydoux (La vida de Adéle), presente en otros tres largometrajes, ha dado positivo en coronavirus- aunque es asintomática-, por lo que no se espera su presencia en la Croisette.

La marroquí Casablanca Beats (en francés, Haut et Fort), de Nabil Ayouch, que aborda cómo un grupo de jóvenes es animado a participar en un taller para expresarse a través del hip-hop; Nitram, del australiano Justin Kurzel, probablemente la más interesante de todas, en donde se narran los hechos previos al tiroteo masivo en Port Arthur, Tasmania, el 28 de abril de 1996, y se centra en la figura de un pistolero solitario, interpretado por el norteamericano Caleb Landry Jones.

Y, por último, les Intranquiles (The Restless), del belga Joachim Lafosse, en la que se explora el impacto del desorden bipolar en un matrimonio y su hijo.

Spike Lee, presidente del jurado, y presente por doquier en Cannes (la mitad de su cara está impresa en el cartel oficial, y su cara entera, pluma en mano, en las vallas publicitarias de Montblanc), debe estar exhausto , con tanta proyección y tanto evento.

Eventos que han supuesto un gran disgusto para algunos (el viernes, la actriz afroamericana Jodie Turner-Smith, de 34 años, conocida por la serie Nightflyers, fue víctima del robo de unas joyas en su hotel mientras desayunaba con su hija bebé) y una gran alegría para otros.

Son muchos los profesionales que han acudido por primera vez a Cannes, quizá aprovechando el hueco dejado por miembros de la industria que, independientemente del motivo, simplemente no han venido. Y habrá que hacer balance del “business”, es decir, de cómo ha ido el “Marché Du Film”, el mayor mercado de cine del planeta.
Aquí se compran y venden más películas (sea cual sea su fase), que en ninguna otra parte, incluso que en Los Ángeles.
Como señalan algunos ejecutivos, el negocio del cine ha cambiado para siempre y nunca se volverá al volumen de estrenos en salas pre-pandemia, pero eso es algo que simple y llanamente hay que aceptar.
Quizá el Marché no esté como para tirar cohetes, pero, por si sirve de algo, los habituales fuegos artificiales lanzados al cielo de la Croisette que, además, por primera vez, coincidieron con la celebración del 14 de julio, fueron una maravilla.

Gloria Scola

Vicepresidenta del Círculo de Escritores Cinematográficos 

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