El placer que he tenido reviviendo Kill Bill ha sido cinematográficamente soberbio, sensacional, existencial y hasta orgásmico.
En esta versión, como la concibió Quentin Tarantino, con escenas extras, más color y más sangre, pasas más de 4 horas disfrutando de una obra maestra del cine que no solo no ha pasado de moda, sino todo lo contrario, un ejemplo de que las buenas películas son eternas.
Solo por ver otra vez a Uma Thurman enfundada en la estrambótica vestimenta amarilla basada en la de Bruce Lee en `Juego con la Muerte´, donde por cierto falleció, merece la pena verla. Pero hay mucho más: disfrutar con una banda sonora espeluznantemente atractiva e inmersiva, un montaje estremecedor, unos primeros planos que revientan la pantalla y mi secuencia preferida en La Casa de las Hojas Azules que es absolutamente inolvidable e inmejorable, con Beatrix Kiddo o Mamba Negra (Uma Thruman) enfrentándose a la hierática O-Reen Ishii (Lucy Liu) y a 88 maníacos yakuza más, o la escena de la autocaravana destartalada donde la tuerta y sensual Elle (Daryl Hannah) busca arrebatar la katana y el alma de Beatrix y lo que consigue es quedarse como el astuto y avaro maestro del Lazarillo de Tormes.
Por no engañar a nadie os reconoceré que la escena donde Tarantino resuelve el mega largo, con Bill (David Carradine) y Beatrix charlando demasiado tiempo sin acción, se me hace larga, sobre todo porque es la penúltima secuencia y ya llevas 4 horas aferrado a la butaca a la que, por cierto, me invitaron mis sobrinos en un cine de Majadahonda donde te tumbas como si fueses en primera clase en un vuelo transatlántico con tu Coca-Cola rellenable por si te da el bajón, cosa que me dio porque venía de un largo viaje de Tailandia, pasando por el golfo del mal, bastante ajetreado y tenso, pero aguanté por Uma, por Tarantino, por mis sobrinos y por el CINE con mayúsculas.
Una auténtica y colosal joya cinematográfica. Tienes que verla y punto.
5 ★★★★★

