El estreno de Sidosa el pasado fin de semana del 24 al 26 de abril produjo uno de los contrastes más llamativos de la taquilla española reciente. El documental dirigido por Lluís Galter y Màrius Sánchez, producido por la compañía de Jordi Évole junto a Atresmedia y protagonizado por Eduardo Casanova, que narra la vida del actor con VIH desde los 17 años, recaudó 2.900 euros en su primer fin de semana. Una media de 138 euros por sala.
Puesto 34 en el ranking de taquilla española.
El mismo fin de semana, el total de la taquilla española rozó los 7,5 millones de euros, un 43% más que la semana anterior. El público fue al cine en masa. Simplemente no fue a ver Sidosa.
El contraste que duele
Varios ministros asistieron al estreno. La promoción fue intensa y contó con el respaldo mediático que proporciona la marca Évole. Este jueves el propio Jordi Évole acude a La Revuelta en Televisión Española para hablar del proyecto.
Y pese a todo el impulso mediático de la izquierda, Sidosa no superó a Esperanza viva, un documental religioso que sin apoyo casi duplicó sus cifras con 228 euros por sala.
Pero el contraste más revelador está en la comparación con Torrente, presidente. La última entrega de la saga de Santiago Segura lleva semanas en el top 10 de la taquilla española sin subvenciones, sin ministros en el estreno, sin el aval de ningún festival de cine europeo y sin el respaldo institucional que acompaña a las producciones del cine de autor en España. Segura hace una película de palomitas que el público elige libremente con su dinero. Y el público elige Torrente semana tras semana con una fidelidad que ninguna campaña de promoción institucional puede fabricar.
Ese es el mercado real del cine español. El que no depende de subvenciones del ICAA, ni de la presencia de cargos públicos en los estrenos, ni de la cobertura entusiasta de los medios culturales afines. El que se mide en entradas vendidas a personas que han decidido gastar su dinero y su tarde en esa película y no en otra.
Qué es Sidosa y por qué importaba para sus creadores
El documental narra la historia personal de Eduardo Casanova, actor conocido por películas como Pieles y por una estética visual muy reconocible, quien reveló públicamente que vive con VIH desde los 17 años. Es un proyecto íntimo y valiente en sus intenciones, con la colaboración de Mariola Fuentes y el peso creativo y comercial de Jordi Évole detrás.
La participación del periodista de laSexta garantizaba cobertura mediática, presencia en medios y el tipo de conversación pública que normalmente genera expectación.
La pregunta que el resultado plantea
El fracaso de taquilla de Sidosa invita a reflexionar sobre la distancia que existe en el cine español entre las películas que reciben apoyo institucional, cobertura entusiasta de los medios culturales y presencia en los circuitos de festivales, y las que el público elige pagar de su bolsillo el fin de semana.
Santiago Segura nunca ha necesitado ministros en sus estrenos. Tampoco cobertura favorable de los suplementos culturales ni el aval de los festivales de cine europeos. Lo que necesita es que el público se ría y que salga del cine contento. Y el público lleva semanas haciéndole ese favor de la única forma que cuenta en el mercado: comprando una entrada.
138 euros de media por sala para el documental con ministros en el estreno. Semanas en el top 10 para la película de palomitas sin ningún respaldo institucional.
El público español, cuando elige libremente, tiene muy claro adónde quiere ir el sábado por la tarde.
