Olga y Picasso

Olga y Picasso
Olga Picasso - Caixaforum Madrid

Pablo Ruiz Picasso y Olga Khokhlova/Joilova se conocieron en 1917 y se separaron en 1935, un período confuso en la vida y la obra del artista que intenta reconstruir una exposición que ahora llega a Madrid. Están los cuadros y dibujos de él en esa época, sí, pero también muchas cartas y fotografías inéditas de ella, todo ello para aproximarnos a la relación fallida de esta pareja y especular sobre la influencia de la vida privada en la producción artística del que los organizadores califican como el artista más importante del siglo XX.

Tuvieron un hijo, pero tras unos años de matrimonio el pintor inició su relación con una jovencita de 17 años, Marie Therése Walter. Olga nunca se recuperó de la ruptura. Las dos décadas que vivieron juntos tuvieron influencia innegable en la obra del pintor. La exposición se propone redescubrir lo que se denomina el “Período Olga”, e incluye obras tan conocidas como Retrato de Olga en un sillón, Olga pensativa, La crucifixión y los retratos de Paulo -hijo de la pareja- como Arlequín y Pierrot. Además del recorrido puramente artístico, narra también el periplo vital de la pareja, con aspectos desconocidos hasta ahora como la dramática historia familiar de la bailarina rusa.

El origen del proyecto es un baúl de viaje de Olga, presente en la exposición. Fue redescubierto por Bernard Ruiz-Picasso, nieto de Pablo y Olga y uno de los comisarios de la exposición. El baúl, marcado con las iniciales O. P., se conservaba en una habitación vacía de la mansión que Paulo heredó al morir su madre. En él guardaba cartas, fotografías y objetos personales que han permitido reconstruir una historia que fructificó en la primera parada de la exposición en París, en 2017, cuando se cumplía el centenario de la fecha en que se conoció la pareja, y que después pasó por Moscú y Málaga. Incluye 41 pinturas, 74 dibujos, una escultura, 12 cuadernos, 12 piezas de obra gráfica, 167 fotografías, 13 cartas y postales, 3 muebles y 12 películas inéditas.

Hija de un coronel de la armada imperial, Olga (Nezhin, Ucrania, 1891 Cannes, Francia, 1955) se incorporó en 1911 a los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev. Picasso empezó a colaborar con la compañía realizando los decorados y el vestuario del ballet Parade, con música de Erik Satie. Se conocieron en Italia. Él tenía 36 años y ella 27. La pareja se casó el 12 de julio de 1918 en París, con Jean Cocteau, Max Jacob y Guillaume Apollinaire como testigos. Mientras, la Revolución de Febrero, que provocó la abdicación del zar Nicolás II, seguida de la de Octubre, que derrocó el Gobierno provisional recién instaurado y dio paso al régimen soviético tras varios años de guerra civil, la hizo perder contacto con su familia entre octubre de 1917 y 1920, y cuando por fin se reanudó la correspondencia entre ellos, las noticias de su madre Lidia y de su hermana Nina fueron alarmantes; su padre y sus hermanos se unieron a las fuerzas contrarrevolucionarias, el primero en el rango de coronel y los segundos como oficiales; el establecimiento de la nueva sociedad soviética hundió repentinamente a su familia en la precariedad. Todo ello debió de condicionar su vida posterior.

En los primeros tiempos de su relación, la musa y modelo Olga aparece en las pinturas de Picasso habitualmente con aspecto melancólico y frío, en una serie de obras, de línea fina y elegante, que forman parte del retorno del pintor al clasicismo y la figuración, marcado por la influencia de Ingres. Picasso representa a Olga leyendo, escribiendo, en actitud melancólica, inmersa en sí misma. A su vez, las cartas del momento revelan el drama personal de Olga por la separación de su familia, víctima del nuevo orden soviético. ‘Retrato de Olga en un sillón (1918)’ puede compararse con una fotografía con la misma pose y el mismo ropaje espectacular. Tras el nacimiento de su primer hijo, Paulo, el 4 de febrero de 1921, Olga y el niño serán la inspiración de numerosas escenas de maternidad en obras como Maternidad (1921) o Familia al borde del mar (1922), plasmadas con ternura y serenidad, que ponen de manifiesto el nuevo interés de Picasso por la Antigüedad y el Renacimiento. El pequeño Paulo es el orgullo de Picasso, y con sus dulces retratos del niño disfrazado de Arlequín o de Pierrot, el artista retoma los personajes de la Commedia dell’Arte con los que él mismo se identificó en su juventud, durante el período rosa.

La figura de Olga se transforma, sin embargo, después del encuentro de Picasso con Marie-Thérèse Walter en 1927, una joven de 17 años que se convertirá en su amante. Picasso empieza a representar a Olga de manera deformada e incluso violenta, no solamente por la crisis matrimonial y los celos de la esposa, que conocía la infidelidad del pintor, sino también por la influencia del movimiento surrealista. En una obra maestra como Gran desnudo en sillón rojo (1929), el cuerpo femenino es tan solo dolor, y dos años más tarde, el óleo El beso, más que un beso se asemeja a una relación caníbal.

A principios de los años treinta, Picasso se identifica en su obra como un minotauro para simbolizar la complejidad de sus relaciones con las mujeres. Como explica la comisaria Emilia Philippot, ‘el minotauro picassiano es salvaje y cruel, y asume su destino trágico, pero también se representa ciego, víctima del embrujo de Marie-Thérèse’. Su turbulenta experiencia conyugal se expresa también mediante crucifixiones y corridas de toros. Una de las obras más emblemáticas de este período, pero muy desconocida, es La crucifixión (1932).

Los cónyuges se separaron en 1935, hecho que se precipitó debido al nacimiento de Maya, la hija de Picasso con Marie-Thérèse. Las dos últimas representaciones de Olga son de 1936, y en ellas Picasso pinta a su aún esposa como una mujer que mira su imagen en un espejo negro. Legalmente, la pareja siguió casada hasta la muerte de Olga en 1955. Ella, sumida en la soledad y el dolor, no dejó de escribirle casi diariamente. Ante la insistencia de su marido, ella abandonó su carrera de bailarina y quizás por su influencia él dejó la corriente vanguardista del cubismo a un lado para volver al retrato tradicional. La pareja estaba felizmente casada y participaba a menudo en eventos públicos en París en la segunda década del siglo XX. A Pablo Picasso el origen aristocrático de Olga le venía muy bien para poder vender sus obras e introducirse en la alta sociedad parisina.

Pero a Olga le llegaron cartas hablando de la desaparición de su padre, la muerte de un hermano, el exilio de otro, y de la mala situación económica de su madre y hermana, lo cual debió de afectar su carácter. Desde 1927, la relación comenzó a deteriorarse rápidamente. Picasso, con 45 años, había entablado una relación secreta con una chica de 17 años, y Olga sufrió lo suyo hasta que en 1935 supo que su marido esperaba un hijo de su amante. Al enterarse, se llevó a Paulo y rompió toda relación, y se fue a vivir al sur de Francia. Picasso solicitó la separación por el «carácter difícil» y «escenas violentas» que le hacían la «vida imposible». Pero se negaba a repartir su patrimonio según la ley francesa de derecho civil al ser un matrimonio con bienes compartidos, por lo que Olga tendría que recibir la mitad del millonario patrimonio de Picasso. La pareja, aunque se separó en 1935, nunca llegó a tramitar el divorcio. Olga pasó sus últimos años sola, sin poder caminar después de un infarto. El 11 de febrero de 1955, murió de cáncer en Cannes. Pablo Picasso no fue ni al funeral.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 7
Despliegue: 8
Comisariado: 7
Catálogo: 8
Folleto explicativo: n/v

CaixaForum Madrid
Olga Picasso
Del 19 de junio al 22 de setiembre de 2019
Organizada por el Musée national Picasso-París junto a la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte, con la colaboración de «la Caixa», el Museo Pushkin de Moscú y el Museo Picasso Málaga.
Comisariada por Emilia Philippot, conservadora de Pinturas y Dibujos del Musée national Picasso-Paris; Joachim Pissarro, profesor de Historia del Arte y director del Hunter College Art Galleries de la City University of New York; y Bernard Ruiz-Picasso, copresidente de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte.

Paseo del Prado, 36 28014 Madrid Tel. 913 307 300
Horario De lunes a domingo, de 10 a 20 h
Precios Entrada gratuita para clientes de ”la Caixa”
Entrada para no clientes de ”la Caixa”: 5 € (incluye el acceso a todas las exposiciones)
Entrada gratuita para menores de 16 años y, para todos los públicos, los días 15 y 18 de mayo
Venta de entradas Taquillas de CaixaForum y www.CaixaForum.es

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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