Materia corriente y moliente

Materia corriente y moliente

La pieza ‘Materia extraña’ es un diálogo teatral con muchas deficiencias, un argumento disparatado montado en base a una precaria documentación científica y una sesgada documentación social. Una floja disgresión repleta de tópicos y gags manidos, con unos personajes repelentes en sus tres cuartas partes para quien no sea podemita o sanchista y aspire todavía a cierta coherencia intelectual y vital.

Sipnosis oficial: ‘Una estación. Un hombre de mediana edad y una mujer joven esperan el tren. Pero este no llega. Tampoco hay más pasajeros… Cuando intentan abandonar el andén se dan cuenta de que es imposible. Una fuerza, algo extraño bloquea las salidas. No es nada físico, no es una puerta, simplemente no pueden salir’. Suena sin duda a sabido, a visto, a repetido, pero no es lo peor de la pieza.

Puede soportarse el pequeño barniz wikipédico de especulaciones en torno a viajes en el tiempo y a bucles espacio-temporales que permitan juntarse a sujetos de épocas diferentes. Pero lo peor viene a continuación: y es cómo se rellena tal planteamiento. Con una terrorista del año 1979 que va a poner una bomba y nos explica sus frías supuestas razones frente a un razonable cuarentón que trabaja y estudia, lo cual al parecer es reaccionario. La terrorista es deleznable en su obcecación embrutecida, en su basta forma de expresarse, en su físico y en su químico profundamente repelentes. Y el cuarentón es majo, buena persona y buen ciudadano, hasta que por un giro caprichoso del guión nos suelta el panfleto más absurdo, indocumentado, falaz que puede escribirse a partir de las indoctrinaciones de El País y de publico.es.

‘En su búsqueda de una vía de escape, ambos personajes deberán sincerarse el uno con el otro sin saber que desvelar sus secretos puede desatar las fuerzas más potentes del universo’, nos motivan desde la propuesta para que acudamos. Pero sus secretos son banales, tan banales como la vida misma y los vecinos del tercero. ‘Jóvenos’ huérfanos de ayuda parental y orientación maternal que parecen náufragos en un desagüe.

Si Zubizarreta, lejos de suscribir las infumables tesis de ella y del vuelco incomprensible de él, nos ha querido presentar una sátira sobfre el pensamiento políticamente correcto y sus aplicaciones chapuceras en la vida práctica, el director Joan Olivé debería dejarlo claro con un sesgo irónico que salvara el texto. Pero es de temerse que autor y director suscriban las sandeces que se escuchan, que hacen decir a la pareja del reparto. Aysha Daraaui interpreta tan acorde a una descerebrada feminoide, que uno se resiste a aplaudirla. Ferrán Rodríguez está muy bien en su papel, a pesar de las dificultades de credibilidad del texto, hasta que termina arrastrado por el maremoto de estulticia y termina recitando un manifesto de la posverdad antológico.

La pieza no ahorra elementos ‘atractivos’ para un público adocenado y domado, dominante -al parecer- en la generación emergente, a la que toca ya dar la cara, dejar de quejarse, y en fin, madurar, maldita sea. En su afán carcaprogre comete un grave delito de enaltecimiento del terrorismo en un país donde las muchas heridas sufridas en varias décadas están aún en buena parte sin cauterizar. Sin ir más lejos, también en 1979 una joven como esta, con una mochila como esta y una bomba como esta por razones tan obstrusas como las que se farfullan en el escenario, volaba la Cafeteria California 43 matando a nueve personas e hiriendo a 61.

De la puesta en escena, nada bueno que comentar. Sobre el agradable Off de Latina, una llamada a la puntualidad. Sobre su Sala B, resaltar las bóvedas donde se hospeda, de los tiempos del Magerit árabe.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 5
Texto: 5
Dirección: 5
Interpretación: 7
Escenografía: 5
Producción: 5

OFF Latina
Materia extraña, de Nacho Zubizarreta
23 y 24 de agosto de 2019

DIRECCIÓN: Joan Olivé
INTÉRPRETES: Aysha Daraaui y Ferrán Rodríguez
COMPAÑÍA: Teatro de copas
DURACIÓN DEL ESPECTÁCULO: 70 min.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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