De ‘El Caserío’ me fío

De 'El Caserío' me fío

El Teatro de la Zarzuela comienza la temporada con un éxito merecido, la reposición de esta gran pieza del teatro musical español que confirma la diversidad y riqueza del género. Una producción tradicionalista, a mayor gloria de los vascos, y destinada a registrar llenos absolutos en sus catorce funciones.

Con un inspirado y certero libreto escrito por Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw -oventese y madrileño, respectivamente- para el compositor alavés Jesús Guridi (1886-1961), se estrenó en este mismo teatro en 1926 con gran éxito pero solo fue repuesta dos veces tras el paréntesis republicano y bélico, en 1963 y en 1977. Nos llega en una coproducción de los teatros Arriaga de Bilbao y Campoamnor de Oviedo estrenada en 2011 con el mismo director de escena, Pablo Viar, y un escenógrado a sus órdenes, Daniel Bianco, que ochos años después ya convertido en director del Teatro de la Zarzuela la ha traido a Madrid tal cual y con buen criterio.

Es una comedia lírica en tres actos de carácter costumbrista, donde se expone la vida tradicional de una aldea campesina vasca de hace casi un siglo. Para escribir el libreto los autores se documentaron in situ dotando a su extraordinario conocimiento de la técnica teatral de una veracidad muy propia de la zarzuela española y nada frecuente en la ópera italiana, donde abundan los sinsentidos demenciales como en el Don Carlo de Verdi que en estos momentos se programa en el vecino, rival y sin embargo objetivo aliado Teatro Real. Y para escribir la partitura, Guridi se basó directa y soberbiamente en el folclore vasco, cuajando así en solo un mes de trabajo inspirado la obra de su vida, una de las mejores aportaciones a la cultura vasca contemporánea.

Es más de pueblo que el tomillo, como decían los castizos. Y ese es su imperecedero punto. Tiene lugar en una aldea vizcaína, para la que se inventa el nombre de Arrigorri, aunque se sabe que estaba en pleno valle de Arratia, y todos sus personales ficticios -el cura, el alcalde, la tabernera, incluso quizás el casero y sus sobrinos- están sacados de la realidad que mamaron los libretistas y que conocía tan bien el mismo Guridi. Su acento y su particular habla castellana euskaldunizada sigue inspirando hoy las mismas simpatías que siempre han tenido los otros españoles por sus compatriotas vascos. Y el folclore y la idiosincrasia vasca dominan la obra. El caserío familiar es el depositario de los valores ancestrales del pueblo y de la estirpe, tal y como era secularmente en toda España y ahora solo subsiste en algunas zonas, especialmente vascas y catalanas donde dominó el carlismo.

Pues bien, la correcta dirección escénica -destacables las escenas con ‘cámara lenta’- de Pablo Viar se ancla sin complejos en un verismo naturalista casi textual, sin los complejos estúpidos con que tanto ‘modelno’ aborda el género, y así la pieza se entiende en su contexto de hace un siglo, con el más rico del pueblo al mismo tiempo alcalde, con el poder paralelo y casi absoluto del cura del lugar, y la impronta eclesial reinando sobre la vida cotidiana, todo ello alrededor de una de esas historias de amor que se repiten en todos los tiempos y geografías para la que Daniel Bianco ideó una escenografía desigual, feotona antigualla para la fachada del caserío en el primer acto, magnífico frontón para el segundo acto, finalmente abierto al paisaje en el tercero y último. Es de señalar que el drama Los Gondra, de Borja Ortiz de Gondra, estrenado en 2017 en el CDN (ver nuestra reseña) también participa de la misma iconografía central del frontón de pelota en la vida vasca.

Resulta curioso que Bianco sea tan ‘anticuado’ en su propia escenografía -en Bilbao primero, y ahora en Madrid, donde podía haberla revisado- mientras que ha patrocinado todo tipo de ‘moderneces’ como director del teatro, algunas acertadas y otras descomunalmente erróneas, por ejemplo la reciente de Doña Francisquita (vease nuestra reseña) -libreto por cierto de los mismos autores que El caserio-, que fue machacado de forma brutal, lo que él defendió machaconamente a costa incluso de ofender a una parte del público habitual. O no por ejemplo sino como paradigma, la inolvidable ‘¡Cómo está Madriz!’ la versión liberticida en 2016 de Miguel del Arco de La Gran Vía y El año pasado por agua (ver nuestra reseña). Esta vez -¿por qué será, le merecerán más respeto las tradiciones vascas que las castizas?- Bianco no se ha permitido irreverencias de ningún tipo ni siquiera las clericales facilonas que venían al pelo, mientras que iluminación y vestuario completaban en las escenas del frontón algunos de los momentos más logrados en este escenario en los últimos tiempos.

Por su parte, nuestro celebrado Juan José Mena asegura una dirección musical estable pero que nos sonó perezosa, carente de chispa y brío, que se arrastraba, entre excesivas pausas incitadoras de aplauso, sin pena ni gloria, dejando los momentos musicales más lustrosos para acompañar al conjunto Aukeran Dantza Konpainia, que se prodigó en demasía y que nos recordó tanto a los Coros y Danzas de la Sección Femenina y al cuidadoso mimo con el Régimen anterior trataba las tradiciones folclóticas vascas, algo heredado acertadamente por el Régimen actual del PNV, que ya le superar en duración.

Guardamos nuestros elogios para el reparto, vocalmente sobresaliente y actoralmente notable, salvo el Tío Santi de Ángel Ódena, envarado y solemne como no corresponde al personaje. Ódena cantó de maravilla en un papel en el que se le notó cómodo y arrollador. Aún le superó Andeka Gorrotxtegi, un tenor como una casa, y a ambos dio la contrapartida femenina Raquel Lojendio que interpretó cabalmente a la inocente y bondadosa jovencita aldeana, tan tímida y sumisa en apariencia y tan capaz de tomar las decisiones serias que se presentan una vez en la vida. Acertadísimos Pablo García-López en el Txomin de su debut en este teatro, y la muy bregada Marifé Nogales en la simpática Inosensia. Buenas actuaciones de José Luis Martínez como Don Inocencio, ese cura sin añadidos prejuiciosos, y de Eduardo Carranza como el vagancio Manu, marido de Eustasia -la ‘etxekoandre’ tan vasca-vasca-, papelazo al que Itxaro Mentxaka convirtió en el más celebrado de la velada. Formidable el coro vocalmente y también como casting.

Pocas veces se ha visto al público de la Zarzuela tan expectante primero y tan entusiasta después. Cierto que era la gala del estreno con políticos jubilados y fuerte presencia autóctona, pero daba la impresión de una fiesta largamente deseada, con aplausos continuos y ovaciones finales para todos. Es de suponer que Bianco capte el mensaje y que este teatro siga siendo sin titubeos depositario privilegiado de la imperecedera zarzuela española, sin molicie por supuesto, innovando sin pausa y con tino desde luego, mejorándola siempre.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO
Interés: 9
Libreto: 9
Partitura: 7
Dirección musical: 6
Dirección artística: 7
Voces: 8
Actuaciones: 7
Producción: 8
Programa de mano: 7

Teatro de la Zarzuela
El caserío
COMEDIA LIRICA EN TRES ACTOS
Música Jesus Guridi
Libreto Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw,
Estrenada en el Teatro de la Zarzuela, el 11 de noviembre de 1926
PRODUCCIÓN DEL TEATRO ARRIAGA DE BILBAO Y DEL TEATRO CAMPOAMOR DE OVIEDO (2011)

Equipo artístico
Dirección musical Juanjo Mena
Dirección escena Pablo Viar
Escenografía Daniel Bianco
Vestuario Jesús Ruiz
Iluminación Juan Gómez-Cornejo
Coreografía Eduardo Muruamendiaraz

Reparto

TIO SANTI Ángel Ódena (3, 5, 9, 11, 13, 17, 19)
Dueño de Sasibil y alcalde de Arrigorri José Antonio López (4, 6, 10, 12, 16, 18, 20)

ANA MARI Raquel Lojendio (3, 5, 9, 11, 13, 17, 19)
Sobrina del Tío Santi Carmen Solís (4, 6, 10, 12, 16, 18, 20)
JOSE MIGUEL Andeka Gorrotxategi (3, 5, 9, 11, 13, 17, 19)
Sobrino del Tío Santi José Luis Sola (4, 6, 10, 12, 16, 18, 20)

INOSENSIA Marifé Nogales (3, 5, 9, 11, 13, 17, 19)
Hija de Eustasia Ana Cristina Marco (4, 6, 10, 12, 16, 18, 20)

TXOMIN Pablo García-López (3, 5, 9, 11, 13, 17, 19)
Criado del caserío Jorge Rodríguez-Norton (4, 6, 10, 12, 16, 18, 20)

EUSTASIA Itxaro Mentxaka
Casera de la sidrería

MANU Eduardo Carranza
Marido de Eustasia

DON LEONCIO José Luis Martínez
Cura del pueblo

Orquesta de la Comunidad de Madrid
(Titular del Teatro de la Zarzuela)
Coro Titular del Teatro de la Zarzuela Director Antonio Fauró
Aukeran Dantza Konpainia Director Eduardo Muruamendiaraz

Duración aproximada
1 hora y 40 minutos (sin pausa)

Fechas y horarios
3, 4, 5, 6, 9, 10, 11, 12, 13, 16, 17, 18, 19 y 20 de octubre de 2019
Horario: 20:00 h. (domingos, 18:00 h.)
teatrodelazarzuela.mcu.es

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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