18 episodios de una crónica

18 episodios de una crónica

Una mirada retrospectiva que nos ayude en la década que vamos a iniciar ¡Feliz año 2020!

En mayo de 2015 se publicó ‘El nacimiento de una quimera’, primer tomo de la primera edición de la primera serie -todo primero primerísimo- a cargo de la editorial Muñoz Moya Editores. Hasta diciembre de 2016 se publicaron los siguientes cuatro tomos. En los dos años siguientes hubo una reedición de esta primera serie en once episodios más manejables con un anexo documental. Y a lo largo de 2019 ha comenzado a publicarse la segunda serie de episodios que el autor calcula que estará disponible completa en 2020. Ya en la tercera década de este siglo, y si las promesas y las intenciones del autor no se frustran por causa mayor, llegará la tercera serie, que cubre el período 2000-2014 hasta la abdicación de Juan Carlos I pero se proyecta hasta hoy mismo buscando el sentido y el significado de los hechos actuales.

Van publicados 18 episodios divididos en 93 capítulos. La primera serie tiene 3.735 páginas, y los siete primeros episodios de la segunda serie suman por su parte 2.752. En total, 6.487 páginas publicadas hasta el momento. De tan ancho caudal resultaría difícil y prolijo cualquier resumen. Sirva el siguiente resumen de todos y cada uno de los episodios para hacernos una idea del enfoque y derroteros de la obra.

PRIMERA SERIE COMPLETA – ‘LA CHISPA Y LA PRADERA’

1. ‘Los prochinos y su quimera’

La primera entrega digital de esta Crónica de medio siglo, titulada ‘Los prochinos y su quimera’, se iniciaba con un breve recorrido por la posguerra (1939-1946), la etapa de afirmación del nuevo Régimen (1946-1953), y la definitiva consolidación (1953-1960) con la admisión en la ONU, los acuerdos con EE.UU. rubricados por la visita de su presidente, Dwight D. Eisenhower, y el saneamiento económico del Plan de Estabilización. En 1956 el Partido Comunista de España (PCE) adopta la política de Reconciliación Nacional y en 1958, en la cafetería Orly de Bilbao, se funda ETA. Llega la época dorada del régimen franquista, los años sesenta, con la espita de la emigración, el milagro del turismo, el surgimiento de las clases medias, los planes de desarrollo y, finalmente, el nombramiento del príncipe Juan Carlos de Borbón como sucesor en 1969.

Desde finales de los años 50, al calor de la revolución cubana y la independencia argelina se renueva la marchita oposición española y surgen iniciativas de disidentes republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas para promover levantamientos armados que nunca pasarán de conatos que se saldarán con varias ejecuciones. El Régimen celebra sus XXV Años de Paz pero no se atreve a asegurar una transición ordenada a la democracia. Es su gran ocasión perdida, pues la oposición superviviente de la guerra civil ya solamente ejerce desde el exilio, y el Régimen es sólido y cuenta con unas estructuras consolidadas por una generación de ‘tecnócratas’ competente y alejada del viejo conflicto civil. Por no hacerlo, se perderá una década entera, durante la cual se debilitará enormemente mientras la oposición se forja y consolida.

Contra la creciente oposición interior aparece el Tribunal de Orden Público (TOP) en 1963, y es por entonces cuando surgen los prochinos, jóvenes radicales disconformes con la línea de coexistencia pacífica emprendida por la URSS y el giro moderado del nuevo secretario general del PCE, Santiago Carrillo. El movimiento comunista internacional sufre un cataclismo y escisiones maoístas con la etiqueta rimbombante de ‘marxistas-leninistas’ aparecen por todos lados. Cuatro grupos de comunistas españoles disidentes van a confluir, y de ellos será ‘La Chispa’ el que tome el mayor protagonismo. Radica en la ciudad suiza de Ginebra, lo dirige un matrimonio exiliado -Benita Lanuza Muñoz y Marcelino Fernández Movillano- al que se ha sumado un joven emigrante, Julio Fernández López, un triángulo que será decisivo en la suerte de los prochinos españoles y de su criatura posterior, el FRAP.

El 2 de septiembre de 1964 se ha creado la Comisión Obrera del Metal de Madrid, la primera de ámbito provincial, y en octubre es expulsado el número tres del PCE, Fernando Claudín, acusado de ‘desviacionismo de derechas’. A finales de ese mes, tres docenas de representantes de los grupos prochinos fundan en las buhardillas del teatro parisino Alhambra el Partido Comunista de España (marxista-leninista). Y a mediados de diciembre, en las afueras de Bruselas, en casa de un taxista que pertenece al recién creado partido prochino belga, se consolida el equipo dirigente: Benita alias ‘Elena Odena’ y Julio alias ‘Raúl Marco’ se han unido sentimental y políticamente para repudiar y expulsar al marido de esta, Marcelino alias ‘Suré’.

En los años siguientes, el PCE (m-l) no termina de afianzarse. Tiene su primer mártir -José Delgado Guerrero- y sufre incontables bajas y detenciones. Se les unen los restos del Movimiento por la Tercera República, pero su influencia en el creciente movimiento sindical y estudiantil es poca. Tras la mítica huelga de ‘Laminación de Bandas en Frío’ llegan las grandes manifestaciones del otoño de 1967 en Madrid, el bautismo de una nueva generación antifranquista que ha superado el trauma de la guerra civil.

2. ‘De Mayo del 68 al Proceso de Burgos’

Los ecos de la muerte del Che Guevara; el Mayo Francés; la Primavera de Praga; la Revolución Cultural china; la protesta mundial contra la guerra de Vietnam; el movimiento hippie; la matanza de Tatlelolco en México; el surgimiento de la Teología de la Liberación; los inicios de internet como tecnología secreta militar estadounidense; la llegada a la Luna. Es un año que visto con perspectiva confirma la sensación de ruptura con que muchos jóvenes en el mundo y algunos en España van a vivirlo. Será también el año del asesinato de Robert Kennedy y de la elección como presidente de Estados Unidos de Richard Nixon.

La ofensiva maoísta de los guardias rojos había sumido China en el caos. Mao mismo está asustado de las dimensiones apocalípticas de su proclama y se lanza una campaña contra el ultraizquierdismo. Son diezmados los grupos resistentes. El ejército se hace con el control. Mientras los maoístas occidentales se identifican con los guardias rojos, éstos están siendo barridos. El 6 de noviembre, Lin Biao preside una inmensa concentración en Pekín para conmemorar el 50º aniversario de la Revolución de Octubre soviética. Aunque mantiene el tono triunfalista será el epitafio del proceso. Los prochinos españoles se ven despreciados por el partido comunista chino y se acercan a Albania, que será a partir de ahora su segura retaguardia.

Al calor de Mayo del 68, ha aumentado en España la protesta estudiantil y sindical y se crean nuevos grupos radicales, hasta que a finales de la década el PCE (m-l) reciba refuerzos importantes y se consolide, dirigido ya para siempre por esa pareja -‘Elena’ y ‘Raúl’- cuyo poder llegará a ser casi absoluto. El recital de Raimon en la Complutense esa primavera, y el asesinato de Melitón Manzanas, jefe de la Brigada Político Social de Guipúzcoa, en agosto por ETA, marcan el año.

La muerte del estudiante Enrique Ruano a comienzos de 1969 irá acompañada del octavo estado de excepción. Franco cumple 30 años en el poder y decide nombrar a Juan Carlos su sucesor. También delega el control del gobierno en el almirante Carrero Blanco, al que nombra vicepresidente, pero no se decide a retirarse. El Proceso de Burgos se salda con nueve penas de muerte, indultadas ante la protesta internacional. Con el cambio de década el Régimen se batirá en retirada y la oposición se crece.

3. ‘Afanes revolucionarios’

En la tercera entrega, -‘Afanes revolucionarios’-, hemos visto que coincidiendo con la efervescencia antifranquista despertada por el Proceso de Burgos, el PCE (m-l) se plantea la urgencia de formar un frente de lucha con otras fuerzas afines. Pero sólo consigue captar para su causa a pequeños grupos de exiliados entre los que destaca Julio Álvarez del Vayo, una de las figuras más importantes de la II República. A reconstruir su poco conocida trayectoria se dedicaba todo un capítulo de esa entrega.

El mismo 31 de enero de 1971 en el que el Comité Coordinador pro-FRAP anunciaba su programa de seis puntos, son detectados en Madrid algunos integrantes de la nueva ejecutiva del PSOE en el interior. Sólo estarán detenidos 30 horas. Acusados de asociación ilícita y propaganda ilegal, el juicio será aplazado dos veces y finalmente sobreseído. Esta será la primera y única detención de Felipe González ‘Isidoro’. Faltan tres años y medio para Suresnes.

Hay clara conciencia de que el franquismo se agota, y se organizan núcleos de oposición hasta en los colegios profesionales, entre profesores, médicos y profesionales varios. También la Iglesia escenifica su ruptura con el Régimen en una inédita asamblea conjunta de obispos y sacerdotes: ya en 1969 Pablo VI ha hecho cardenal a Vicente Tarancón, quien protagonizará el evolucionismo eclesial en un larga década al frente de la Conferencia Episcopal. Mientras una minoría -casi siempre juvenil y a menudo estudiantil- se radicaliza y gira hacia la violencia, los partidos ‘serios’ de la izquierda, PCE y PSOE, optan claramente por la moderación.

Carrero Blanco ha decidido potenciar los incipientes servicios de información para hacer frente al creciente descontento, y crea el Servicio Central de Documentación (SECED), estableciendo su dependencia directa de la Presidencia del Gobierno y confirmando al mando del mismo al recién ascendido teniente coronel José Ignacio San Martín, que una década más tarde será condenado a diez años de prisión por sus responsabilidades en el 23-F. Y cada día que pasa son más las malas noticias para el Régimen: si el 8 de ese mes de marzo se casa María del Carmen, la nieta mayor de Franco, con Alfonso de Borbón y Dampierre, primo del príncipe Juan Carlos, el 10 llega a su cénit la protesta en los astilleros coruñeses de El Ferrol, y mueren dos obreros a consecuencia de disparos de la policía.

Juan Carlos ya había recibido el placet de Francia en una visita de los Príncipes a París en octubre anterior, y ahora recibe el de Estados Unidos en gira por este país en enero de 1971. Nixon enviará un delegado especial en misión secreta para obtener información precisa y de primera mano sobre el estado de salud de Franco y de su Régimen. En Washington se duda sobre la mejor opción tras el franquismo, pero todo indica que, aunque con reticencias, a partir de ahora se opta claramente por el tándem Carrero-Juan Carlos: el primero, vicepresidente desde 1967; el segundo, heredero desde 1969.

En su andadura radical el FRAP no está solo en Europa pues la resaca sesentayochista da lugar a numerosos e importantes brotes armados, entre los que el libro tercero de nuestra crónica digital presta especial atención a la ‘Rote Armee Fraktion’ alemana y a las ‘Brigate Rosse’ italianas.

A lo largo de 1971, metalúrgicos de Pamplona y Sevilla habían mantenido largas huelgas. El momento culminante de tensión social llega en octubre, en las minas de carbón asturianas y en las fábricas de automóviles de la SEAT, en Barcelona. Y como ambas empresas eran de propiedad estatal, las huelgas eran un desafío directo al Régimen. Y en esta última, la policía volverá a disparar sobre grupos de huelguistas violentos, matando a un trabajador, Antonio Ruiz Villalba, que será símbolo importante del auge de las protestas laborales y estudiantiles por todo el país, como lo ha sido la muerte del albañil Antonio Patiño en la huelga del sector de la construcción en Madrid en septiembre anterior. El gobierno clausura el diario Madrid dando pie a que crezcan los disidentes dentro del Régimen y se cree un núcleo de oposición liberal que terminará confluyendo con los comunistas en la Junta Democrática dos años y medio después.

Mientras, los prochinos se ven obligados a renovar su equipo dirigente por la deserción de uno de sus integrantes, y en junio la dirección de Comisiones Obreras es detenida casi en su totalidad. Los diez acusados de ser su Coordinadora Nacional serán el célebre Proceso 1001, dando lugar a una gigantesca campaña de agitación y propaganda que consolida la hegemonía del PCE entre las fuerzas de oposición. Poco después, Carrillo concluye el giro modernizador y moderado del comunismo ortodoxo, y lo oficializa celebrando el VIII Congreso del PCE.

El 7 de noviembre de 1971 unos 300 delegados se reunirán secretamente en Barcelona en la primera Asamblea de Cataluña; el 1 de enero siguiente se reunirá su primera comisión permanente. Hasta la extrema izquierda se ve forzada a participar en el amplio movimiento unitario y el Comité pro-FRAP asentirá por un tiempo antes de retirarse empujado por su maximalismo radical. Cataluña dispone de una plataforma unitaria antifranquista como no existía en el resto del país, y en ella, la presencia nacionalista marcará la pauta; en su programa se incluía restablecer el Estatuto de Autonomía de 1932 como primer paso hacia la autodeterminación.

4. ‘Aquel primero de mayo’

La anterior cuarta entrega –‘Aquel Primero de Mayo’- ha concluido en vísperas del magnicidio del presidente Luis Carrero Blanco, antes de desembocar en el año de las reformas imposibles. A lo largo del relato, ‘Ricardo Acero’ y sus camaradas se encuentran inmersos en una deriva revolucionaria contra el franquismo que no tiene marcha atrás. Las organizaciones clandestinas crecen y el movimiento subversivo consigue hacerse oír en una escalada que pretende con la violencia de sus protestas hacer frente a la violencia institucional con que es reprimido. El PCE (m-l) celebra su primer congreso constatando un fuerte crecimiento de las organizaciones que forman el FRAP. Dirigentes y militantes se sienten eufóricos y aspiran a que sus protestas callejeras se impongan a la policía. Cuando llega el Primero de Mayo de 1973, en la manifestación ilegal que convoca en Madrid el FRAP forma grupos de autodefensa que matan a cuchilladas a un inspector de policía y hieren a dos decenas.

No había ocurrido nada así desde 1939, y el Régimen lanza una fuerte represión contra el FRAP que lo desarticula y deshace en buena medida. En la persecución de los frapistas muere por los malos tratos recibidos en el cuartel de la guardia Civil de Reus, el militante Cipriano Martos. A Franco le empiezan a fallar las fuerzas y nombra presidente del Gobierno a Carrero Blanco al frente de un equipo destinado a no perder el control frente a la ofensiva creciente de la oposición. Pero sólo unos meses después ETA va a lograr asesinarlo en un golpe de mano que aún hoy sorprende.

Así llegamos a la quinta entrega de la Crónica de medio siglo. Estamos en 1974, el año en que Julio Álvarez del Vayo, una de las figuras más destacadas de la II República, llegará a la presidencia del FRAP; el año en que comunistas y opusdeístas forman la Junta Democrática; el año de la resurrección del PSOE en Suresnes; y el año de la consolidación de ETA y el atentado de la calle del Correo.

5. ‘Entre Carrero Blanco y Puig Antich’

Será la gran paradoja de su historia, pero las consecuencias del Primero de Mayo de 1973 en Madrid y la consiguiente represión policial desencadenada desde mediados de ese año, casi acaban con el FRAP aún antes de proclamarse a finales de 1973. La fecha oficial del comunicado es el 6 de enero de 1974, pero realmente tiene lugar el 24 de noviembre de 1973 en París.

En su huída hacia adelante, y tal como el franquismo se ha dotado de un presidente en la figura de Carrero, el FRAP va a hacer lo mismo con su figura más prominente, Julio Álvarez del Vayo. Además se nombraron cuatro vicepresidentes, ‘Elena Odena’, ‘Raúl Marco’, ‘Julio Moreda’ y ‘Venancio Vega’, de nombres reales Benita Ganuza, Julio Fernández, Jorge García Palacios y Vicente Pérez Plaza. Los cuatro formaban el Secretariado del PCE (ml), la guardia pretoriana de un anciano presidente honorario, -está cercano a cumplir 83 años- de un figurón sin más respaldo que un historial mitificado que enlazaba con la II República y la guerra civil.

Un mes después llegará uno de los cinco momentos fundamentales de esta historia, de la historia de España del último medio siglo. Al magnicidio del presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco están dedicados los capítulos 23, 24 y 25 del libro quinto en una reconstrucción en tiempo real y en todas sus derivas e hipótesis como nunca se ha hecho antes.

La ‘Operación Ogro’ será uno de los acontecimientos clave de esta Crónica de medio siglo, tanto como los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975 seguidos del 20-N, el fallecimiento de Francisco Franco, el 23-F de 1981 (que confirmó el juancarlismo), el 11-M de 2004 (que desalojó del gobierno al centro derecha y rubricó la primacía del centro izquierda en el sistema bipartidista que sucedió al Movimiento Nacional), y el 15-M de 2011, con la irrupción de los indignados, que terminaría potenciando el surgimiento de Podemos, paralelamente al relevo generacional de Juan Carlos por Felipe VI y una probable segunda Transición con reforma constitucional incorporada.

Tras la muerte de Carrero, el último capítulo del quinto libro de nuestra Crónica de medio siglo, reconstruye la tragedia de Salvador Puig Antich ‘El Metge’, su trayectoria revolucionaria, su condena a muerte y su ejecución a garrote vil en marzo de 1974.

Ahora, en esta sexta entrega cuya lectura comienza el lector, vamos a revivir un período en el que comienzan a cambiar las tornas, la oposición se envalentona y el Régimen se acobarda. Serán jalones centrales la formación de la Junta Democrática, el lanzamiento del PSOE renovado en Suresnes y la deriva definitiva de ETA hacia el terrorismo a partir del atentado de la calle del Correo. Reconstruiremos decenas de episodios que testimonian una sociedad inquieta, desde las alturas del poder que busca una salida, a las tinieblas clandestinas que buscan taponarla, desde la decrepitud de Franco en El Pardo al furor de la militancia subversiva. A ‘Ricardo Acero’ el FRAP le manda de embajador tácito a Albania mientras los aires de Grândola Vila Morena se imponen en Portugal de la noche a la mañana.

6. ‘El franquismo se tambalea’

Conforme avanza 1974, todas las fuerzas políticas, los distintos estamentos sociales y hasta el pueblo llano se apresta para lo que parece ya sin dudas el final del Régimen: Julio Álvarez del Vayo preside el FRAP; comunistas y liberales, algunos de ellos opusdeístas, han formado la Junta Democrática; el PSOE ha sido prácticamente refundado.

El Príncipe, el gobierno y amplios sectores del franquismo en vías de disolución miran hacia la oposición, y es posible que Franco conociera la existencia de contactos con el PSOE y hasta con sectores no comunistas de la Junta Democrática. El presidente Arias Navarro es incapaz o se ve imposibilitado de introducir reformas que paren la deriva.

Mientras se evapora el espíritu del 12 de febrero, el 25 de abril se hunde el régimen autoritario de Portugal y en julio caen los coroneles griegos. El flanco sur de Europa está en crisis. En Italia, el Partido Comunista ya cuenta con un tercio de los votos. La situación española es seguida por EEUU y sus aliados/antagonistas europeos (Alemania y Francia especialmente) con enorme atención. Kissinger viene a Madrid a firmar una Declaración de Principios Hispano-Estadounidense que mitigue las exigencias españolas de cara a la renovación de los acuerdos entre ambos países.

Y de repente ocurre lo que todos temían o deseaban. En julio Franco es hospitalizado por una flebotrombosis iliofemoral derecha, con tendencia a extenderse y a desprender fragmentos que pudieran provocar una embolia. Hay riesgo grave pero la recuperación del enfermo será rápida y en noviembre, con 82 años de edad, asistirá a su última partida de caza.

En medio de un amplio movimiento huelguístico, el FRAP cree estar dirigiendo ese otoño una Huelga General Revolucionaria. El 7 de noviembre ha colocado una bomba en el Monumento a los Caídos del cuartel de la Montaña, en Madrid. En diciembre celebra en Paris un mitin en el que en nombre de la Coordinadora Nacional, un representante de la OSO recita una larga relación de las localidades y de las ramas obreras y sectores populares que han participado en la HGR. El comité de Cataluña afirma que a primeros de diciembre se contabilizaban 500.000 huelguistas en toda España a los que había que sumar 250.000 más en Euskadi en los siguientes días de ese mes. Y que la HGR era seguida en docenas de ciudades con las grandes fábricas a la cabeza a los dos meses del llamamiento de la Coordinadora Nacional de la OSO.

Pero lo cierto e incontrovertible es que nunca hubo un movimiento de huelga general revolucionaria dirigido por el FRAP. Se intentó aunar e identificar los conflictos en curso bajo esta etiqueta, pero no se pasó de una actividad de agitación y propaganda intensa. La HGR no existió, pero los seguidores del FRAP creyeron que sí. Y de esta forma estaban preparados mentalmente para el siguiente paso, iniciar la insurrección violenta contra el Régimen. Una irrealidad aún mayor.

Mientras los ultras franquistas afirman que ‘nos incumbe la misma responsabilidad que por razones de honor nos echó al monte en 1936’, la Unión de Militares Demócratas celebra su primera y última asamblea nacional, con veinte oficiales reunidos en un convento, afirmando que ‘la evolución del Régimen no nos parece viable en un plazo de tiempo razonable’.

‘Ricardo Acero’ sigue en Albania y tendrá el máximo honor de estrechar la mano de Enver Hoxha en las fiestas de noviembre, 30º aniversario de la Liberación. Mucho más tarde se sabrá que ya por entonces circula el rumor de que el máximo líder tiene un doble que le sustituye en algunas de sus presencias públicas.

ETA va a encarar el año crucial de 1975 dividida en dos ramas antagónicas, pero a la postre, complementarias. Eso incluso le dará más presencia y operatividad: la ‘militar’ dirigida por ‘Argala’, y la político-militar dirigida por ‘Ezquerra’, con ‘Pertur’ al frente de la Oficina Política y ‘Wilson’ a cargo de los comandos especiales o berezis. Es la tercera escisión de su historia, tras las de 1966 y 1970, que han dado lugar sucesivamente al Movimiento Comunista maoísta y a la Liga Comunista trotskista.

Y en Tifariti, en la parte meridional de Saguia el Hamra, en una meseta desértica y pedregosa cercana a la frontera argelina, ha tenido lugar a mediados de diciembre el primer combate propiamente dicho entre el Polisario y las tropas españolas, con seis muertos por cada bando y el rechazo de los atacantes.

7. ‘Al ataque’

En el séptimo libro de nuestra Crónica de medio siglo, titulado ‘Al ataque’, repasamos e último trimestre de 1974 para encarar el año decisivo de 1975. Mientras los restantes grupos de la extrema izquierda de inclinaciones maoístas -ORT, MCE, PCEi- moderan sus posiciones y se unen a las plataformas moderadas rivales pero afines que levantan PCE y PSOE, el FRAP ha iniciado su deriva radical y ha formado su primer ‘grupo de combate’ en Valencia en la primavera de 1974. No tendría más de un millar de efectivos reales no fantaseados, y el paso de la teoría revolucionaria a la práctica violenta produce no pocas bajas en sus filas. Por ejemplo, el primer núcleo del PSOE en Granada que formaría Alfonso Guerra en 1974, estaba formado por un grupo de profesores que venían del FRAP.

En su último discurso navideño televisado Franco no olvida ‘nuestra emocionada gratitud a las Fuerzas de Orden Público, que con su sacrificio y permanente vigilia, hacen posible que los españoles sigamos disfrutando de ese gran tesoro que es nuestra paz interior; que estamos empeñados en preservar, evitando a toda costa que pequeños grupos de agentes profesionales de la subversión puedan alterarla’.

El nerviosismo con que comienza 1975 la clase política es enorme, aunque poco se filtra al exterior desde las alturas del Régimen. Embajadas y servicios de información intentan calibrar lo que realmente pasa entre un sinfín de rumores. En este contexto, la CIA dará por buenos informes que aseguran que existen negociaciones económicas con la familia Franco para que fuercen la marcha del dictador.

Muy serios conflictos laborales en Potasas de Navarra y la Seat de Barcelona, más el cierre casi completo de la universidad de Valladolid, anulando los exámenes y por tanto castigando a ocho mil estudiantes a repetir curso, confirman que la situación interna empeora. El comité permanente del FRAP llama a iniciar acciones armadas mientras comparte su radicalismo con el Polisario que ya está en abierta rebelión en el Sahara.

Entre octubre de 1974 y febrero del 75 se han registrado seis muertos y varios heridos por los disparos de la policía, 3.500 detenidos, 300 condenados por el TOP, miles de trabajadores sancionados y despedidos, cierre de universidades, multitud de actos culturales prohibidos. En el ámbito de unos medios de comunicación cada vez más adversos, durante los seis primeros meses de este año dos publicaciones han sido cerradas, otras dos suspendidas, 33 secuestradas y 10 expedientadas; además, 16 periodistas han sido procesados, 8 detenidos y cuatro encarcelados.

El Gobierno de Arias Navarro decreta el 25 de abril el estado de excepción en Guipúzcoa y Vizcaya por tres meses, durante los cuales habrá dos mil detenciones y más de un centenar de atentados derechistas. Al día siguiente de su promulgación, el fiscal militar cursa su petición de pena de muerte contra Garmendia y Otaegui.

Varios activistas del FRAP que vienen huyendo de sus lugares de origen ya han llegado a Madrid y van a integrar los primeros grupos armados. Está a punto de comenzar el verano sangriento.

8. ‘Verano sangriento’

En mayo, los dirigentes del FRAP reunidos en Perpignan han acordado iniciar un levantamiento popular que implante una república popular y federativa. La ofensiva frapista será débil, no conseguirá despertar suficientes simpatías, y chocará de forma suicida con la solidez del aparato estatal, que de un zarpazo va a desbaratarla. De ello trata el libro octavo de la serie.

Se organizan precariamente los primeros grupos armados en una carrera contra reloj para desbaratar los preparativos del posfranquismo, las que consideran maniobras continuistas en curso. Y así, tienen lugar los primeros atentados contra policías uniformados. El 14 de julio es asesinado de varios disparos un miembro de la policía armada en los alrededores de la glorieta de Cuatro Caminos en Madrid. Entre el 15 y 22 de julio la policía detiene a los presuntos responsables. El 18 de julio se realiza un ataque a tiros contra una comisaría de Hospitalet, cuyos presuntos responsables y ejecutores serán detenidos en septiembre siguiente. El 24 de julio, es herido otro policía en el barrio madrileño de Prosperidad y también son detenidos los acusados de ser autores del atentado. El 2 de agosto muere un guardia civil y es herido gravemente otro por los disparos de un comando que no es del FRAP sino formado por otro embrión armado que aún no tiene nombre pero que se llamará GRAPO. El 13 de agosto se da a conocer la petición de pena de muerte para cuatro acusados del homicidio de Cuatro Caminos. El 16 del mismo mes, es abatido un teniente de la Guardia Civil en Madrid. A los pocos días son detenidos cinco presuntos dirigentes y autores del atentado en el transcurso de una gran redada.

El día 26 el Gobierno aprueba un decreto-ley antiterrorista que establece juicios sumarísimos con carácter retroactivo y que equivale a un estado de excepción de dos años de duración prorrogables. El 11 de septiembre se celebra el primer consejo de guerra contra imputados frapistas. El 17 del mismo mes el segundo, el sumarísimo 1/75. El resultado es un total de siete sentencias de muerte, tres en el primero y cuatro en el segundo.

Será el momento más importante de la historia del FRAP, quizás el único por el que sus siglas han pasado a la historia, el momento en el que se convierte en protagonista clave del final del franquismo lanzando una ampulosamente bautizada ‘ofensiva armada’ con cuatro pistolas encasquilladas y una escopeta de cañones recortados, mediante emboscadas indiscriminadas, sin preparación alguna. Dirigentes irresponsables, -no solamente los altos cargos de Suiza, sino también los cuadros medios en Madrid, Barcelona o Valencia- lanzaron a jóvenes ciegos de idealismo fanático a acciones desesperadas y suicidas, que se convirtieron no obstante en factor de gran peso para terminar de desestabilizar al franquismo y abrir paso a la Transición pactada entre los evolucionistas del Régimen y la oposición moderada: justo el efecto contrario al que buscaban.

9. ‘Los fusilamientos’

El noveno libro al completo está dedicado al que puede considerarse el acontecimiento más impactante del medio siglo de historia que recorre nuestra Crónica, los cinco fusilamientos del 27 de septiembre de 1975, los tensos prolegómenos que vive el país, la fuerte reacción internacional que desatan.

Cuatro consejos de guerra han dictado diez penas de muerte en apenas dos semanas, siete para militantes del FRAP y tres para miembros de ETA. El 26 de septiembre de 1975 el consejo de ministros confirma cinco y conmuta otras cinco. Al día siguiente, las penas son ejecutadas en Burgos, Barcelona y Madrid. El Régimen morirá matando y de alguna manera dispara un sexto tiro de gracia, contra sí mismo, en esta reacción a la desesperada.

El 1 de octubre, Franco preside una masiva concentración de apoyo en la plaza de Oriente acompañado de su sucesor ‘in pectore’, el príncipe Juan Carlos. Al mismo tiempo, varios policías son asesinados en venganza por las ejecuciones; la acción dará nombre a los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), que nacen emulando al FRAP pero sin relación con él y hasta en dura competencia.

Son cinco los capítulos de este libro noveno. En ‘Tensa espera’ se pasa revista a las intensan dos semanas que preceden a las ejecuciones, con el FRAP diezmado, acusado por el resto de la izquierda de practicar un terrorismo provocador, mientras son vanas las peticiones de clemencia. El segundo -‘En capilla’- relata las últimas horas de los condenados y las protestas y disturbios que esa noche conmueven Lisboa, París y otras muchas ciudades. ‘El Palancar’ es el nombre del campo de tiro a donde son conducidos en su último viaje los tres frapistas, y con ese título el capítulo tercero retrata como se producen los cinco fusilamientos. El cuarto capítulo -‘Horror y pavor’- es un detallado panorama de las reacciones que el hecho despierta dentro y fuera de España, y finalmente el quinto certifica ‘El relevo de los GRAPO’.

Ya a mediados de ese mes, el dictador enfermará de gravedad, y a su agónico final se dedica el décimo libro. El 21 de octubre se confirma oficialmente que ha sufrido una crisis de insuficiencia coronaria aguda. Son los inicios de ‘Cambio de Régimen’, el undécimo y último de la primera serie.

10. ‘Agónico final’

Franco no verá el fin del franquismo, sino que el franquismo acabará cuando él fallezca. Todo indica que hasta estos momentos ha controlado la situación en líneas generales. En su primer capítulo ‘Agónico final’, la décima entrega de esta primera serie, describe minuciosamente la evolución de los acontecimientos desde que sufre su primer infarto en la madrugada del día 15 de octubre. Se activa la Operación Lucero mientras prosiguen las operaciones policiales contra el FRAP, el tribunal internacional de La Haya se pronuncia en contra de Marruecos y Hassan II lanza su Marcha Verde. El capítulo segundo -‘Retirada unilateral’- recoge pormenorizadamente el agravamiento de la situación en el Sahara mientras Franco sufre otros dos infartos y redacta su testamento. ‘Cesión de poderes’ se titula el tercer capítulo, y por él desfila la partida de póquer que juegan Estados Unidos, Marruecos, España y la ONU sobre la suerte de aquel territorio, mientras Franco es operado a la desesperada con la única protección del manto sagrado de la Virgen del Pilar, y ya con el príncipe Juan Carlos nombrado ya Jefe de Estado provisional.

‘Divisan cuatro camiones’ reza el capítulo cuarto para recoger todas las vicisitudes de la llegada de las masas marroquíes convocadas por su rey a la frontera del Sahara español, su entrada y salida pactadas, el comienzo de la retirada española y la ocupación marroquí, mientras se realiza la tercera intervención quirúrgica a quien ya es un moribundo, y Franco y el franquismo entran en la recta final. Son los cruciales momentos en los que nuestra Crónica de medio siglo entrará en su undécima entrega y final de la primera serie para narrar el relevo en el poder, los temores y esperanzas de tan dramático episodio.

11. ‘Cambio de Régimen’

Durante 37 días, la sociedad española vive pendiente de la lucha del Jefe del Estado con la muerte; entre el primer infarto de la madrugada del día 15 de octubre y la parada definitiva de su corazón en las primeras horas del 20 de noviembre, prosiguen las operaciones policiales contra el FRAP y se multiplican las negociaciones a muchas bandas entre los diferente sectores de la oposición y del Régimen, mientras las grandes potencias vigilan e influyen, España cede el Sahara a Marruecos, se aceleran los preparativos para la salida del diario El País, los apoyos a ETA crecen en el País Vasco, y el GRAPO se prepara a recoger el testigo del FRAP sin que haya acuerdo alguno entre ambos.

En una trepidante sucesión de acontecimientos ante un país paralizado, se va a producir el cambio de régimen. Entre la noche del 30 de octubre, cuando el Príncipe accede a la Jefatura del Estado con carácter provisional, hasta la mañana del 23 de noviembre en que presta juramento como Rey de España en sesión extraordinaria de Las Cortes, se tejen los complicados mimbres de una trama imprevisible.

Es uno de esos momentos en los que la historia se acelera. Cuando termine el año, apenas unas semanas después de las inmensas colas para despedir al dictador de cuerpo presente, Torcuato Fernández-Miranda y Adolfo Suárez ya ocupan posiciones clave. La transición desde el franquismo al juancarlismo va a iniciarse inmediatamente.

Esta entre final de la primera serie consta de cinco capítulos, titulados Pesa la mitad, El teletipo más esperado, Un rey sin corona, Trauma frapista y De grupos armados a grupos resistentes, completándose así los 54 capítulos de la primera serie de la Crónica de medio siglo.

SEGUNDA SERIE – ‘Una transición de nunca acabar’

Los siete episodios de la segunda serie publicados hasta el momento -‘Difíciles comienzos’, ‘Sin ruptura, ‘No habrá república’, ‘A votar’, ‘Una Constitución’, ‘Misión cumplida. O no’ y ‘Terror al cubo’-, comienza recorriendo a lo largo de 1976, ese período convulso previo a la Transición, ese limbo en el que el franquismo ha terminado y al juancarlismo le cuesta asentarse: el agotamiento del gobierno de Arias Navarro y su sustitución por Adolfo Suárez, la crisis interna del FRAP, el plan de Fernández Miranda de transformar el franquismo en una democracia sin salirse de las leyes vigentes, y el surgimiento del GRAPO como relevo espontáneo y continuación maximalista del FRAP. Es la derrota del inmovilismo derechista, por un lado, y de la ruptura izquierdista por el otro. Y tan solo ha trascurrido un año desde los cinco fusilamientos.

La incorporación de ‘El Guti’ -el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado- al Gobierno es un paso importante entre tantos problemas, de la desaparición de ‘‘Pertur’’ al secuestro de Oriol. El masivo apoyo a la reforma democrática que plantean Suárez, Fernández-Miranda y Juan Carlos I cierra 1976 con optimismo fundado. Es un período de tiempo bien corto, pero tan denso como todos esos momentos históricos de transformación política y social en los que las estancadas aguas de décadas de espera se convierten en riada imparable que arrasa con el viejo orden. Las formas ya han empezado a cambiar y ahora cambiará el fondo.

En el tercer episodio se llega a 1977, que comienza con una semana negra que hace temer lo peor pero que traerá las primeras elecciones democráticas y terminará mejor que empieza. En la primera mitad del año se produce el rescate de Oriol y Villaescusa, la leGazación del PCE, la aceptación por la oposición del calendario de reformas y la aceptación por el gobierno de las exigencias de la oposición, la consolidación del diario El País como exponente de los nuevos tiempos, y todos los preparativos para que el 15 de junio tengan lugar las primeras elecciones democráticas del nuevo régimen.

Con la dimisión de Fernández-Miranda, quizás la persona a la que más deba Juan Carlos I la consolidación de su reinado, comienza el cuarto episodio. Llega la amnistía total. Llega Tarradellas. Se inicia La Movida.

Y el quinto episodio está dominado por la gestación y parto de una nueva Constitución, la octava en dos siglos, la cuarta del siglo XX si se cuentan la de 1876, la de la segunda república y las leyes fundamentales del franquismo. El embarazo es largo, agitado por la bomba de la Sala Scala y el crimen de los Bultó, el independentismo canario y las muertes del recluso Rueda y el director Haddad, y hasta los primeros intentos golpistas de la Operación Galaxia. Los maoístas se alejan de Mao y dejan a la deriva al FRAP: quieren ser legales pero mantienen un grupo con pistolas. ETA comienza la mayor ofensiva de su historia, a pesar de que un comando militar mata en venganza a José Miguel Beñarán Ordeñana ‘Argala’, el etarra que se cree activó la explosión que mató al presidente Carrero Blanco.

El 27 de diciembre de 1978 el Rey sanciona la Constitución en sesión conjunta de las Cortes. Al día siguiente y sin que sea una inocentada, se promulgan las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas, que subordinan el ámbito militar a la Constitución. Y el 29 el BOE publica el texto al tiempo que Suárez anuncia la convocatoria de las segundas elecciones generales y de las primeras municipales de la nueva democracia, para el 1 de marzo y el 3 de abril del año siguiente. Los españoles se toman las uvas con bastante relajo. Todo o casi todo parece bajo control y una gran mayoría de la gente respira aliviada: parece que lo hemos conseguido, se dicen mientras brindan por el nuevo año.

Pero 1979, además de consolidar el nuevo régimen democrático con elecciones generales y municipales, será testigo de la mayor ofensiva de sus enemigos, una escalada terrorista sin precedentes. Luces y sombras que trascurren a lo largo del sexto y séptimo episodios, ‘Misión cumplida. O no’ y ‘Terror al cubo’. El título del primero hace referencia a la paradoja de que nada más culminar formalmente la Transición, con una Constitución refrendada y elecciones generales y municipales cumplidas, no pocos comenzaran a dudar de lo conseguido y a poner zancadillas a la nueva democracia. Y el del otro, quiere reflejar la inusitada dimensión que los intentos de desestabilizar el nuevo Régimen llegaron a alcanzar en el tránsito a la década de los Ochenta.

‘Comenzada con la coronación de Juan Carlos, -aunque desde algún punto de vista de la izquierda fuera en 1974, con la formación de la Junta Democrática el 24 de julio en el hotel Lis de Lisboa y con la renovación del PSOE en el congreso de Suresnes en octubre-, la Transición habría terminado formalmente el día que se aprueba la Constitución en referendo, el 6 de diciembre de 1978. Pero otras visiones menos formales la amplían hasta el golpe fallido del 23 de febrero de 1981, o hasta la victoria del PSOE en las elecciones de 1982, o hasta el ingreso en la CEE en junio de 1985 después de seis largos años de negociaciones, o incluso hasta la llegada al poder del PP en 1996 confirmando la alternancia en el poder entre izquierdas y derechas. Incluso podemos plantearnos seriamente que la transición española a la democracia nunca llegó a completarse, y que en algún momento del largo recorrido el tren del cambio profundo se detuvo y empezó a circular marcha atrás’, se dice en el párrafo que abre las 388 páginas de ‘Misión cumplida. O no’, consagradas a la primera mitad de ese año fundamental en la historia reciente.

Páginas en las que están presentes entre otros hechos relevantes, la voladura del dirigente etarra ‘Argala’ en venganza puntual por haber sido quien activó la explosión que mató a Carrero Blanco cinco años antes; la irrupción de un violento Frente de la Juventud de signo antagónico al FRAP; la victoria electoral de Suárez que repite al frente del Gobierno; los ocho mil alcaldes y 50.000 concejales elegidos democráticamente en las primeras municipales; o la presencia del ‘viejo profesor’ Tierno aupándose sobre la ‘joven movida’ madrileña.

El séptimo episodio no en vano se titula ‘Terror al cubo’, pues está marcado por la conmoción causada por dos tragedias, la de una cafetería madrileña y la de un hotel zaragozano, pero también por la caída en desgracia de Adolfo Suárez, el afianzamiento de Felipe González al frente del PSOE y la irrupción de los nacionalismos vasco y catalán. Mauritania se retira del Sahara dejando a Marruecos y al Polisario frente a frente, y Enver Hoxha se alza contra la memoria de Mao Tse-tung sellando la ruptura de la alianza chino-albanesa, sostén del ya tambaleante movimiento internacional ‘eme-ele’. A finales de año cinco peligrosos activistas del GRAPO se fugan de la cárcel de Zamora con más éxito que el conseguido por los etarras de la prisión de Segovia en 1976.

Es un año ambivalente el de 1979, pues además de consolidar el nuevo régimen democrático con elecciones generales y municipales, será testigo de la mayor ofensiva de sus enemigos, una escalada terrorista sin precedentes. Luces y sombras que conducen este ‘Viaje por la historia reciente con Ricardo Acero y sus compañeros’ a la cafetería California 43 y al hotel Corona de Aragón, a ser testigos de cómo Felipe González se retira para volver inmediatamente y del fracaso de los grupos de extrema izquierda, de la irrupción de un independentismo vasco y catalán apenas disfrazado y de una ofensiva brutal de grapos y etarras que potencia el descontento en la élite civil y militar y la búsqueda de una alternativa al débil para unos y descontrolado para otros Adolfo Suárez, lo que nos llevaría en volandas irrefrenables a 1980 y las vísperas del 23-F en el episodio siguiente de ‘Crónica de medio siglo’, que sigue adelante, no imperturbable -ciertamente- pero sí convencida de que el esfuerzo -una tarea de esas que marca una vida- merece la pena.

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