Reinar tras morir, aquella Inés de Castro

Reinar tras morir, aquella Inés de Castro

Un drama barroco y conceptista de difícil digestión hoy día. Un melodrama de ficción cuya fidelidad a los hechos es escasa. Un montaje de escenografía disparatada para una trama no muy coherente y algo pesada. Un pretexto bienintencionado de colaboración luso-hispana que puede aceptarse, pero sin entusiasmo. La historia de la reina consorte de Portugal y Algarve coronada en 1360 a título póstumo.

Puro Siglo de Oro. Su autor, Luis Vélez de Guevara (1579–1644), fue continuador de la comedia nueva de Lope de Vega, y autor del famoso ‘El diablo cojuelo’. Escribió más de cuatrocientas comedias de las que nos ha llegado un centenar. ‘Reinar después de morir’ se basa en la historia de la noble gallega Inés de Castro, que al morir su madre siendo nina fue llevada a Valladolid, al castillo de Penafiel, donde crecio en compania de Constanza, hija del infante don Juan Manuel. En 1341, Constanza se caso con el príncipe heredero que sería Pedro I de Portugal, llamado El Justiciero; Inés la acompañó a la corte portuguesa y al poco tiempo se convirtió en amor de Pedro, con quien tuvo cuatro hijos, y al morir Constanza, esposa secreta del heredero, al que su padre mientras tanto había casado por poderes y razón de Estado con Blanca de Navarra. El doble casamiento era un dilema que ponía en peligro la corona de Alfonso IV, pues la nobleza portuguesa temía la influencia de los hijos y los hermanos de Inés. Así que con la aprobacion de la corte ordenó que fuese ejecutada. Tras el asesinato, Pedro lideró un levantamiento que terminó al  ser coronado, tras la muerte de Alfonso IV en 1357. Entonces Pedro hizo publico su matrimonio e Ines fue desenterrada en 1360 para ser coronada cadáver en medio de la veneracion general.

Fue estrenada en 1635, el mismo año que ‘La vida es sueño’. La historia de amor de Inés y Pedro es célebre leyenda que ha dado pie a un sinfín de dramas, óperas y romances, hasta Luis de Camoes la cita en Os Lusíadas. Estamos ante un mito en el que ‘Vélez bebe y combina ambas lenguas y ambas sensibilidades, la saudade portuguesa y la crudeza castellana, para obrar un milagro teatral con una fuerza desmedida, que culmina en la necrófila y heladora escena del cadáver reinante, metáfora barroca y símbolo de una justicia tardía y estéril, una obra de tremenda sensualidad, una narración terrible de la injusticia’, plantea el equipo responsable de esta propuesta. Supeditada absolutamente a un diseño escénico tan atrevido como equivocado. Los clásicos muros laterales con balconadas en lo alto han sido sustituidos poor superficies curvas a modo de toboganes por los que el reparto trepa y se desliza continuamente en un ejercicio atlético en el que se lesionó la protagonista antes del estreno y en el que no serían de extrañar otros percances.

Pero lo fundamental es que la original manera de aparecer y turnarse en escena los personajes deslizándose por ambos toboganes laterales es tan chocante desde el inicio de la pieza que destruye la atmósfera escénica, choca con el brillante vestuario histórico de Ana Paula Rocha, aunque permite lucirse al escenógrafo José Manuel Castanheira y a Guilherme Frazâo con su iluminación, pero complica enormemente el movimiento escénico y termina produciendo hilaridad en el público. Ignacio García con ello ha querido aportar una innovación impactante pero el resultado nos parece negativo, así como el de colaterales originalidades -lanzamiento de dardos por parte de doña Blanca, juego de la gallinita ciega con su hijo por parte de doña Inés- realmente ‘ostentóreas’.

Aunque se dice que en su época Vélez llegó a rivalizar con Lope y Calderón por el cetro del teatro del siglo de oro, la trama de esta obra presenta contradicciones y reiteraciones demasiado evidentes que la perjudican notablemente. El texto es alambicado y apenas presenta destellos brillantes, y su artística urdimbre se dispersa en florituras amatorias fatigantes. La versión de José Gabriel López Antuñano es sólida aparentemente pero echamos en falta sus explicaciones sobre lo realizado.

La dirección de Pepa Pedroche se ve muy condicionada por la abracadabrante puesta en escena y el dificultoso texto, aunque consigue salir adelante no sin aportar un rumbo actoral que abunda en la tendencia tradicional al grito, al empujón y al chascarrillo gestual. El verso se resiste a una inteligible llegada al oído del espectador, sobre todo en el primer cuarto de hora, y el reparto en su conjunto está aceptable a secas. La rivalidad entre Blanca de Navarra e Inés de Castro no da mucho juego en escena ni a Manuela Velasco ni a Ana Grube, esta lógicamente insegura en un difícil papel cogido al vuelo. David Boceta hace un heredero muy desafortunado y Chema de Miguel un monarca caricaturesco. En su sitio los papeles secundarios, destacando Rita Barber en su Violante y sobre todo en sus canciones, convertidas en el principal activo escénico.

Este ‘Reinar después de morir’ llega promocionado con aires de hermandad peninsular: ‘Llevar a cabo este sueño con un impresionante equipo ibérico, con creativos y actores de ambos países y en las dos lenguas, es sin duda un paso más en el hermoso y exigente camino de seguir ampliando las fronteras de nuestro Siglo de Oro. Cuando se estrenó –a principios del siglo XVII– España y Portugal éramos el mismo país y en realidad ahora lo seguimos siendo’, dice Ignacio García ‘inspirado en el espíritu de Saramago de una unión Ibérica’. De hecho, fue programada en la Muestra España 2019, que se celebra en numerosas ciudades portuguesas, los pasados 25 de octubre y 17 de noviembre en el Teatro Municipal Joaquim Benite (Almada). Al mismo tiempo, quizás simple casualidad, la cartelera madrileña presenta simultáneamente otra versión de la tragedia de Inés de Castro, ‘Nise’, sobre textos de Jerónimo Bermúdez en versión de Ana Zamora y Nao d’amores en el Teatro de la Abadía. Se impondrán las comparaciones.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 5
Versión: 7
Dirección: 7
Interpretación: 6
Diseño escenográfico: 4
Producción: 7
Programa de mano: 8
Documentación a los medios: n/e

Compañía Nacional de Teatro Clásico
Teatro de la Comedia
‘Reinar después de morir’ de Luis Vélez de Guevara
Versión: José Gabriel López Antuñano
Dirección, Pepa Pedroche
Del 10 de enero al 9 de febrero

REPARTO
María José Alfonso – Nodriza
Rita Barber – Violante
David Boceta – Príncipe Pedro
Chema de Miguel – Rey Alfonso
Julián Ortega – Brito
Ricardo Reguera – Alvar Gonzálvez
Lara Grube, en sustitución de Carmen del Valle – Inés de Castro
Manuela Velasco – Blanca de Navarra
Alicia Chojnowski – Niño

Equipo artístico
Diseño de la puesta en escena, Ignacio García
Escenografía: José Manuel Castanheira
Vestuario: Ana Paula Rocha
Iluminación: Guilherme Frazâo
Asesor de verso: Vicente Fuentes
Producción: CNTC / Companhia Teatro de Almada.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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