Prostitución teatral

Prostitución teatral

Un conjunto de testimonios y datos sobre la situación aquí y ahora de un problema tan viejo como el mundo ha dado lugar a un espectáculo sensacionalista muy bien montado, con tres intérpretes y música en directo realmente sobresalientes.

‘Un espectáculo Teatral – Musical- Documental’ lo han bautizado sus creadores y ejecutores, Andrés Lima acompañado de Alberto Boronat, que ya hicieron pareja en su éxito anterior, ‘Shock: el cóndor y el puma’. Es la última aportación de ‘verbatim’, el llamado teatro documental, una tendencia dominante en estos momentos en la escena española, de la que son malos ejemplos recientes “Ruz-Bárcenas” o “Jauría”, en la cual supuestamente se escenifican situaciones reales, hechos sucedidos y recreados en puestas en escena más o menos fidedignas. El problema, como en la crónica periodística y la novela histórica, está en la selección de documentos en que se base la reconstrucción y en la forma de hacerla, en la existencia o no de muchos o pcoso prejuicios previos al abordar el tema, en la nula, mediana o completa supeditación a la corrección política que lo rodea y en definitva en la honestidad y capacidad intelectual de quien lo aborda.

‘Nuestro espectáculo se basa en un proceso de exploración sobre la prostitución dando voz a sus protagonistas, las prostitutas. Hablamos con ellas, entramos en sus clubes, las acompañamos en sus calles’, nos dicen los autores de esta obra, titulada sobriamente ‘Prostitución’ y punto. ‘El problema: la trata, tráfico y explotación sexual de mujeres y niñas (y todos los que se derivan de ello: inmigración ilegal, drogas, violencia de género, etc). Las bases del problema: la mercantilización del ser humano. La Industria alrededor de la venta de sexo, la industria de placer’, resumen olvidando el factor humano. En esa exploración documental han consultado expertos y asociaciones, además de hablar -y grabar, nos figuramos- a varias protagonistas de este mundillo. Carolina Cubillo ha ensamblado textos literarios y testimonios reales de diez personas y se ha consultado a Caritas, Juezas por la Democracia y APRAMP (Asociación para la prevención, reinserción y atención a la mujer prostituida).

El resultado es desigual y algo deshilvanado. Desde su misma presentación en un conjunto de cifras discutibles a las que falta contextualizar y sobra presentar como si España fuera líder mundial del asunto -siempre viva la leyenda negra de los españoles antiespaña-, se pretende abordar el tema todo lo crudamente posible, buscando desagradar y escandalizar de palabra y obra al respetable público, el cual precisamente ha acudido para eso mismo. En un tema tan controvertido y en el que existen cuatro grandes propuestas sociales para hacerlo frente -prohibición absoluta, abolicionismo, regulación y legalización total- afirman que la obra ‘pretende sacar voces en todos los sentidos, que cada voz sea muy radical en lo suyo porque el público tiene que informarse de todo, removerse y sacar sus propias conclusiones’. Pero aunque son todas las que están, no están todas las que son, faltando la del otro máximo protagonista -los clientes- y supeditando el conjunto a los exabruptos más exaltados del feminismo radical, con lo que se resalta la injusticia de que el principal acusado -los hombres, el género masculino de la humanidad- es juzgado y condenado sin ser oído y sin gozar de presunción de inocencia y abogados defensores, sin todo lo cual la justicia no existe.

El director reconoce que en su propuesta ‘hay mucha vida, pero también mucha ficción, porque su deber es que la ficción aporte verdad, explique o evoque la realidad de una manera profundamente verdadera’. Pero en nuestra conclusión, esta ficción pro-verídica no evoca toda la verdad del tema y nada más que la verdad, introduciendo un sutil sesgo oportunista que prioriza tremendismo sobre reflexión y termina en arenga. La dramaturgia busca implicar a los espectadores con las consabidas incursiones entre el público y acumula testimonios sin acotarlos, en un fundido de personajes solo distinguibles en su acento al hablar. La escenografía de Beatriz San Juan es el ya tradicional y socorrido cubo rotatorio -que acota un cuarto de prostíbulo y es pantalla de proyecciones- y una pasarela que une el escenario con el pasillo central del patio de butacas. Apropiado el vestuario, de cuya autoría nada se nos dice-, efectivos tanto la iluminación de Valentín Álvarez como los vídeos de Miguel Ángel Raió: se han grabado los ensayos y se ha usado como proyecciones mezclado con exteriores alusivos. El buen diseño de sonido de Enrique Mingo sirve de base al cuarto protagonista, la excelente composición musical de Jaume Manresa.

Y ‘at last but not at least’ las tres actrices: Carmen Machi, Nathalie Poza y Carolina Yuste, en un trabajo realmente destacado. De Machi, que se permite acertadas improvisaciones, poco se puede añadir a su consolidado prestigio. Poza la sirve de contrapeso distanciador, y Yuste es todo un volcán racial desinhibido y en permanente apertura de piernas. Y tan importante como ellas, Laia Vallés hace una sensacional interpretación al piano coronada con una buena intervención secundaria. El rabioso trío de las Pichi -por cierto, ‘Las Leandras’ se estrenó en Barcelona al advenimiento de la segunda república- recibió una gran ovación de un público identificado con el espectáculo, que prodigó aplausos a los parlamentos más encendidos y que convirtió el teatro en un acto de afirmación política al estilo -pero antagónico- de aquellos patrióticos y religiosos de otra época.

Van pasando las páginas -drogas, familia, locales, calle, modalidades, actitudes- y van pasando las prostitutas -Ana María, Isabella, la travesti nicaragüense, la ex-toxicómana, la francesa independiente, la sudamericana, la castiza y la andaluza, hasta una tradicional madama catalana y dos gigolós de importación-, representando textos de Virginie Despentes (Durmiendo con el enemigo, Imposible violar a una mujer tan viciosa”), Amelia Tiganus (La rebelión de las putas), y Juan Cavestany (Natural), mezclados con gtestimonios de quienes no tienen apellido, Ana María, Isabela, Lucía, Alexia, Alicia, Lukas… Y todo desemboca en una sorprendente y ambivalente filmación final a cargo de Lucía Juárez que quiere decir todo y lo contrario de lo que hemos visto, y que de alguna manera absuelve a Andrés Lima de su tendencia a caminar por los railitos del tren que desde hace 45 años renquea a causa de la dictadura cultural progresuela.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 7
Dramaturgia: 6
Dirección: 7
Interpretación: 9
Puesta en escena: 8
Producción: 8
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 8

Teatro Español
Prostitución
Dirección: Andrés Lima
Dramaturgía y Autoría Albert Boronat y Andrés Lima
Sobre textos y testimonios varios
Del 17 de enero al 23 de febrero de 2020

Reparto:
Carmen Machi
Nathalie Poza
Carolina Yuste
Piano Laia Vallés
Actriz grabación Lucia Juárez

Ficha artística:
Aytes. Dirección Laura Ortega y Alfons Casal
Diseño de Escenografía Beatriz San Juan
Diseño de Iluminación Valentín Álvarez (AAI)
Composición musical/sonido Jaume Manresa
Diseño sonido Enrique Mingo
Diseño vídeo creación/grabación Miquel Àngel Raió
Dirección documental Carolina Cubillo
Dirección de producción Joseba Gil
Producción ejecutiva Héctor Mas
Es una producción de Check-in producciones, Teatro Español, Escena Nacional d´Andorra, Molinos de Papel, Mama Floriana y Asuntos Culturales.

Duración 2h aprox.
Precio DE 5 A 22 €.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído