Fandangos y tonadillas, eso es todo

Fandangos y tonadillas, eso es todo

La Compañía Nacional de Teatro Clásico ha colaborado con la de Danza para ofrecernos esta incursión en el teatro español del siglo XVIII en base a sus intermedios musicales. Resulta un agradable entremés, un sainete ligero para amenizar estos tiempos de pandemia y heladas.

El fandango es un tradicional baile español con acompañamiento de canto, guitarra, castañuelas y hasta de platillos y violín, a tres tiempos y apasionado, vivo hoy en su derivación como uno de los palos del flamenco, y se le ha supuesto nacido en la América española. En 1852 Basilio de Losada cuenta: ‘Luego que volvieron de América los primeros españoles que la conquistaron, introdujeron en la Península una porción de costumbres de aquellos países y entre ellas lo hicieron del Fandango, baile que aun hoy se ejecuta de la misma suerte que el primer día; se bailaba en las casa de los nobles y de la clase media; pero cayendo en desuso desde la mitad del siglo pasado, se abandonó al pueblo, que lo practica todavía al compás de la armoniosa guitarra, bandurria y sonora, del alegre panderillo y de las ruidosas castañuelas’. Hoy existen variedades de fandangos en Asturias, Galicia, Extremadura, Mallorca, Portugal y varias regiones hispanoamericanas.

La tonadilla es una canción tradicional española que tiene su origen en las jácaras del Siglo de Oro, que se interpretaba en los entreactos de una función de teatro, alternando con números de baile. Se conservan catalogadas más de dos mil. Incorporarán fandangos, boleros, seguidillas, polos y tiranas de los ambientes populares y habrá tonadilleras célebres hasta casi nuestros días.

En las comedias habituales de tres actos del XVIII se intercalaban un entremés entre el 1º y el 2º actos y un sainete entre el 1º y el 3º, y a ellos se les fue añadiendo música hasta instalarse la costumbre de terminar siempre con una tonadilla: son los orígenes de la zarzuela.

‘Fandangos y tonadillas’ utiliza una tonadilla versionada, ‘El italiano fingido’ de Don Ramón de la Cruz, como hilo conductor. Se va a celebrar una ‘academia’, reunión de alto copete amenizada con música en directo, pero el tenor italiano contratado ha desaparecido y habrá que buscar deprisa y corriendo un suplente. Tras una introducción hablada, llegará el famoso pasacalle de la ‘Música nocturna de las calles de Madrid’ op.30 nº6 de Luigi Boccherini con una primera coreografía; a continuación, la soprano María Hinojosa canta ‘Las murmuraciones del Prado’ de Blas de Laserna, a lo que sigue el Fandango R.146 de Antonio Soler, también coreografiado; se prosigue con el aria bufa ‘Si verrò la in campo armato’ del sainete ‘El italiano fingido’ con música de Pablo Esteve y texto de Ramón de la Cruz a cargo del tenor Ángel Ruiz; el fandango G.488 de Boccherini también coreografiado; la tonadilla ‘Arbitrio para comer’ de Pablo Esteve a cargo de la soprano Cecilia Lavilla y el actor Rafa Castejón; y para finalizar, unos compases de ‘La retirata’ también de la ‘Música nocturna de las calles de Madrid’ de Bocherini.

La propuesta es una buena idea para introducirnos en nuestro teatro del siglo XVIII, tan desconocido. Pero falla en su basamento, una dramaturgia improvisada que nadie firma, y maneja unos textos asaz convencionales, una puesta en escena de muy andar por casa (agradable la ambientación de telones) y unos bailarines y cantantes a los que no se puede exigir de golpe dotes actorales. La directora lo hizo mejor con ‘Monsieur Goya, una indagaciön’ en 2019 (ver nuestra reseña) y ha sido una eficiente ayudante de dirección en varios otros montajes de los últimos años: aquí no acierta.

Presupuesto ajustado, aires de improvisación y creatividad baja. Y ese defecto habitual de querer rizar el rizo y nemendar la plana a los clásicos reciclándolos en tramas absurdas y montajes actualizantes. Qué mejor habría sido recrear el ambiente de la época, entrar de lleno en el sainete (conózcanlo), adornarlo con los extractos de Boccherini, la tonadilla y los dos fandangos, y rematarlo con esas murmuraciones del Prado que son todo un feliz descubrimiento.

Por el contrario, la introducción hablada resulta lo más enojoso de la propuesta, una gracia sin gracia; las coreografías resultan artificiales y mejor hubiera sido colaborar con el Ballet Nacional de España y brindarnos los bailes de entonces como eran. Los bailarines no resultan un buen casting (ellas están mejor), sobre todo estando presentes tanto tiempo en el escenario. Las cantantes no saben donde ponerse hasta que cantan. Las puestas en escena de los dos platos fuertes – las Murmuraciones y el Arbitrio- son feas, especialmente la primera, con la soprano apoyada absurdamente en el respaldo de una silla. Las tontadas a que se somete el tenor Ángel Ruiz es sal gorda a borbotones…

¿Que se salva en todo esto? El sexteto de cámara, las músicas que interpretan y las tres intervenciones vocales; en general la dirección musical de Alicia Lázaro, que conoce bien el percal de la época; y especialmente Ángel Ruiz, como el bueno de Garrido, que sobrevive al parrafón que le han endosado y encima canta y actúa estupendamente en su dúo con Cecilia Lavilla. Da la impresión que la CNTC ha buscado la forma de salir del paso, que las dificultades han sido muchas y que ciertamente no son buenos tiempos para el teatro (las representaciones han quedado reducidas a dos). Nos parece que se puede y debe profundizar en la propuesta cuando haya oportunidad, que se ha movilizado un equipo entusiasta y que a veces las cosas no salen como ellos y nosotros desearíamos.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 6
Músicas: 8
Dramaturgia: 5
Dirección: 5
Dirección musical: 8
Puesta en escena 5
Coreografías: 5
Interpretación 5
Producción: 5
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: n/h (sin imágenes del espectáculo)

Teatro de la Comedia
Fandangos y tonadillas
16 y 17 de enero
Dirección Laura Ortega

Reparto
Rafa Castejón y Ángel Ruiz

Cantantes
Maria Hinojosa y Cecilia Lavilla

Bailarines
Sara Fernández
Yoko Taira
Iker Rodriguez
Mar Aguiló
Isaac Montllor

Músicos
Alicia Lázaro – Guitarra
Beatriz Amezúa – Violín
Marta Mayoral – Violín
José Ignacio Gavilanes – Clavecín
Silvia Márquez – Clavecín
Laura Salinas – Violonchelo

Iluminación Irene Cantero
Dirección musical Alicia Lázaro
Coreografía Mar Aguiló y Pau Aran
Ayudante de dirección Juan Menchero

Producción CNTC
Con la colaboración de la Compañía Nacional de Danza (CND).

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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