Lecturas – La trágica suerte saharaui en Crónica de Medio Siglo

Lecturas - La trágica suerte saharaui en Crónica de Medio Siglo

 

En el 24º episodio de Crónica de Medio Siglo (ver toda la colección), aún en preparación y de publicación prevista esta primavera, se añaden estos seguimientos del contencioso saharaui, que adelantamos en función de la importancia de lo ocurrido estos días:

‘PROMESAS OLVIDADAS

El giro copernicano de Felipe González en el tema de la OTAN, no será el único importante pues pasará lo mismo con sus reiteradas promesas de apoyo a la causa de la autodeterminación del Sahara

Ya conocimos en noviembre de 1976 las promesas de apoyo total de Felipe González al Polisario durante su visita a los campamentos de Tinduf; existe una fiel grabación (ver vídeo en las fuentes audiovisuales): ‘El pueblo saharaui va a vencer no sólo porque tiene la razón, sino porque tiene la voluntad de luchar por su libertad» (1:02 a 1:14) […] ‘La mayor parte del pueblo español, lo más noble, lo más bueno del pueblo español es solidario con vuestra lucha» (1:16 a 1:26) […] ‘Como parte del pueblo español, sentimos vergüenza [de] que el gobierno no haya sólo hecho una mala colonización, sino una peor descolonización entregándoos en manos de gobiernos reaccionarios como los de Marruecos y el de Mauritania» (1:36 a 1:53) […] Sabemos que vuestra experiencia es la de haber recibido muchas promesas nunca cumplidas. No prometeros algo, sino comprometerme con la historia: nuestro partido estará con vosotros hasta la victoria final (2:35 a 2:51)’.

Todo será olvidado cuando llegue al poder seis años más tarde. Y si por razones de espacio en el episodio correspondiente a los primeros meses de gobierno de Felipe González no pudimos analizarlo, bueno sea ahora, cuando se está cumpliendo su primera legislatura.

Mientras el PSOE estuvo en la oposición mantuvo las esperanzas de los saharauis. En septiembre de 1977, González y el secretario General adjunto del Polisario, Bachir Mustafá Sayed, hicieron público un comunicado en el que se afirmaba que España, como potencia administradora, no podrá extinguir sus responsabilidades mientras el pueblo saharaui no hubiera obtenido el efectivo ejercicio de su autodeterminación e independencia. Respaldando a Felipe González estaban otros importantes dirigentes socialistas como Luis Yáñez Barnuevo, Javier Solana y Luis Fajardo; en 1979 González había enviado a la Mesa del Congreso de los Diputados una proposición no de ley en la que se pedía al Gobierno la denuncia formal del acuerdo tripartito; y en noviembre de 1980, Felipe González en una entrevista concedida al órgano del FLN argelino, Revolución Africana, decía: ‘Sobre el problema del Sáhara Occidental estamos totalmente de acuerdo con el Polisario. Hemos ido allí abajo, en 1976, y hemos hecho mucho para romper el muro del silencio que rodeaba la guerra. Luego hemos planteado el problema ante el parlamento español y los foros internacionales. En algunos lugares hemos llegado a hacer que el Polisario fuera reconocido, y admitido en la Internacional Socialista’.

Por su parte, Alfonso Guerra, en otras declaraciones al diario argelino El Mudjahid reiteraba el 24 de octubre de 1982 tras la cita electoral española: ‘Somos amigos del Polisario. Hemos contribuido a que Europa y la Internacional Socialista tomen en consideración su legitimidad y su representatividad. Conozco las dificultades que representa hallar una solución a ese problema, pero el PSOE, ahora que está en el poder, continuará siendo partidario de la autodeterminación del pueblo saharaui y el amigo del Polisario’. Y El País insistía en ello días después, el 31 de ese mes en un artículo titulado Promesas a cumplir: ‘Felipe González ha recordado recientemente que España tiene una responsabilidad histórica en el conflicto del Sáhara Occidental y que, en consecuencia, «no puede permitirse deslices, sobre todo en materia de política exterior» […] Hoy en día, el PSOE se encuentra en el poder, y tiene enfrente el contencioso del Sáhara Occidental para corregir los errores del pasado. El pueblo saharaui espera del nuevo Gobierno español que uno de sus primeros actos sea la denuncia de los acuerdos tripartitos y sus cláusulas secretas’.

Pero antes de que Felipe González jurase la Constitución, su ministro de Exteriores Fernando Morán ya había declarado el 30 de noviembre en un claro aviso de lo que iba a venir: ‘No solamente no haremos nada para desestabilizar al rey de Marruecos sino que realizaremos todo lo que esté en nuestra mano para mantener su estabilidad’. La presión del Polisario para que se recordaran los términos de lo acordado con el PSOE no servirá de nada. Ya el año próximo, durante un viaje a Argel del subsecretario de Exteriores español, Gonzalo Puente Ojea, le será sugerido por los argelinos sin encontrar eco una acción española propia en el área magrebí sin conexión con la estrategia de París. Habrá también una visita del vicepresidente Guerra considerada como el inicio del relanzamiento de relaciones políticas y económicas de un nuevo tipo entre Argel y Madrid. Pero la anulación de los mal llamados Acuerdos de Madrid será enterrada en el olvido con alevosía y premeditación, empezando por el silencio en la prensa bajo su esfera de influencia. Se firmaron nuevos acuerdos pesqueros y se hicieron todo tipo de concesiones a Hassán II, entre ellas obstaculizar la divulgación de sus violaciones de los derechos humanos y de la campaña a favor de los desaparecidos por la represión marroquí. Sin contar con que Narcís Serra gestionará una venta de armas a Marruecos sin precedentes.

Se le echó la culpa de la metamorfosis a la CIA y al Pentágono. Pero no hay que excluir que, como ocurrió en el caso de Guinea Ecuatorial, también abandonada por Felipe González a la tiranía del sátrapa Obiang, el giro tuviese que ver con la apremiante necesidad del nuevo gobierno de lograr el apoyo de Francia en la lucha contra ETA, entonces en uno de sus momentos de máximo recrudecimiento, o en la entorpecida entrada en la Comunidad Europea, que en Bruselas habían ido aplazando con el pretexto de las dudas sobre el cambio democrático español mientras en la trastienda política se desarrollaba un duro pulso, en el que España tuvo que hacer graves concesiones a Italia y, sobre todo, Francia, a costa de su producción agrícola y, en el caso de Inglaterra, a costa del olvido sobre Gibraltar.

La pista francesa con la obsesión de la grandeur imperial por francofonizar y extender su hegemonía a los retales de la presencia española en el continente africano, también asoma en Guinea Ecuatorial. En su momento, la oposición ecuatoguineana a la dictadura de Obiang (entre ellos Severo Moto) denunció que en la cumbre hispano-francesa de La Granja, en 1983, se había cedido a las pretensiones imperiales francesas a cambio de contrapartidas en otros escenarios más urgentes para España. Morán lo negaría, pero la trayectoria que siguió refleja una entrega progresiva de la influencia política y económica: el ingreso de Guinea en la comunidad de países africanos francófonos, la renuncia a la moneda respaldada por la peseta y su sustitución por la moneda de la zona del franco, respaldada por Francia; el repentino cambio de opinión por el que, al último momento, en lugar de enviar un contingente de la Guardia Civil como estaba previsto, se decidió no hacerlo propiciando así la aparición de la nefasta guardia marroquí que durante años ha maltratado al pueblo guineano…

Así, cuando se aproximan otras elecciones generales, con el primer Gobierno de Felipe González de 1982 el PSOE no sólo no ha hecho nada por la causa saharaui sino que, por lo contrario, ha sumado todo tipo de gestos en ayuda del anexionismo marroquí: desde expulsar de sus mítines a los votantes que todavía osan enarbolar banderas saharauis a legalizar asociaciones de “víctimas del terrorismo” en Canarias y aprobar iniciativas para tergiversar los hechos de la historia cuyo único objetivo es equiparar al Frente Polisario con ETA con una desvergonzada soltura.

MIOPÍA DEL FPOLISARIO

Hay que decir, sin embargo, que el Frente Polisario con la tradicional miopía que había aplicado en 1975 para atacar a España en vez de aceptar las propuestas de colaboración frente a Marruecos, acababa de cometer el año anterior jun grave error estratégico. La ruptura arrancaría aprovechando los incidentes en el banco pesquero sahariano en septiembre anterior, según el historiador José Ramón Diego Aguirre, experto en el conflicto saharaui. En la noche del día 20 era atacado a una milla de tierra, al norte de Güera, el pesquero canario Junquito, quedando destruido y produciéndose un muerto y el secuestro de seis tripulantes. Al día siguiente la patrullera de la Armada Tagomago, que investigaba el siniestro, era también ata cada desde tierra, causándole un muerto y dos heridos. El día 23 el Frente Polisario se hacía responsable de los ataques, lamentando el incidente, pero justificándolo porque los buques se encontraban en zona de guerra, zona en la que las mismas autoridades españolas habían recomendado mantenerse a más de doce millas de la costa; además, el pesquero enarbolaba bandera marroquí, según el convenio de pesca vigente. El Gobierno se mantuvo expectante hasta que los seis pescadores fueron devueltos el día 28 en Argelia; inmediatamente, el día 30, anunciaba su decisión de cerrar las oficinas del Frente de España y expulsar a sus representantes en un plazo de 72 horas, que ni siquiera respetó; el dirigente Buhari Ahmed fue conducido al aeropuerto con destino a Ginebra el 1 de octubre.

Ciertamente, el ataque a la patrullera, en misión de salvamento y bien identificable, era de difícil justificación y las presiones de la Armada fueron determinantes para las decisiones tomadas. De cualquier forma y para bastantes años, allí terminaba el entendimiento PSOE-Polisario, que había comenzado en 1976 y del cual había obtenido muchos más ventajas, sobre lodo electorales, el primero que el segundo. La constante de la geopolítica occidental se había impuesto y en lo sucesivo España se limitaría en el conflicto del Sahara a votar a favor de las resoluciones de la ONU (y OUA) que propugnaban conversaciones directas entre el Frente y Marruecos y un referéndum de autodeterminación. ‘Pero el apoyo práctico, tanto político como económico y armamentístico, se dirigiría inequívocamente al mantenimiento de Hassan II y a favor de su implantación en el Sahara’, según Diego Aguirre.

El paso del tiempo ha demostrado que la conversión promarroquí de Felipe González fue completa. De lo contrario, una vez distanciado de sus responsabilidades del Gobierno, como mínimo hubiese podido mantener un prudente y disimulado silencio. Pero no, donde ha podido, ha exhibido un gran entusiasmo a favor de los intereses de Marruecos. En septiembre de 2009, en el salón de actos de Caixaforum en Madrid en un debate dentro del ciclo «En la frontera: diálogos de un mundo que cambia», tendrá una larga intervención (ver vídeo en las fuentes audiovisuales). Dirá:

-‘No sé dónde está la expoliación de recursos que está arruinando el Sahara, porque realmente no hay actividad económica en el Sahara. No, no hay nada. Dice bueno, la que hay es absolutamente marginal respecto de las riquezas subyacentes del Sahara (…) no hay expoliación de recursos porque no hay ninguna actividad económica. Pues no» (1:19 a 1:36 y 3:54 a 3:58)
-‘Marruecos, que es un país por el que siento simpatía, y no le debo nada a Marruecos, nada, en contra de las tonterías que dicen por ahí» (1:37 a 1:46)
-‘El país con mayor espacio de libertades que conozco del mundo árabe se llama Marruecos… incluidas las autoridades del Sahara Occidental» (1:51 a 1:58 y 2:16 a 2:21)
-‘Con lo que estoy totalmente de acuerdo: una fuerte autonomía saharaui que les permitiera ser algo que muchos de ellos no saben, lo que históricamente fueron, pero que nadie lo ha puesto de manifiesto. Históricamente fueron una parte de ese Magreb (…) con derechos especiales en la relación con el sultanato de Marruecos» (5:08 a 5:33)

Pero le responderán los defensores de la causa saharaui que sí que hay actividad económica, que en el Sahara Occidental se explotan fosfatos y pesca mayormente. Marruecos sigue extrayendo los fosfatos de Bu Craa. Y los fosfatos tienen un precio elevadísimo. El periodista noruego Erik Hagen ha llegado a la conclusión de que los ingresos anuales para Marruecos de los fosfatos de Bucraa en 2008 ascenderían a cerca de 1700 millones de dólares.

Estos barros traerán finalmente lodos, y el abandono de la causa de la RASD por González será consumado en 2022 por la postración de su heredero al frente del PSOE y del gobierno, Sánchez, ante las tesis marroquíes de anexión absoluta y autonomía formal. Nadie o casi nadie recordará ya el dictamen del Tribunal Internacional de Justicia sobre el Sahara Occidental de 16 de octubre de 1975, que en el parágrafo 162 de su dictamen (página 68) dice como puede comprobarse en nuestras fuentes documentales: ‘El Tribunal llegó a la conclusión de que los elementos e informaciones puestos a su disposición no demostraban la existencia de ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental, por una parte, y el Reino de Marruecos o el complejo mauritano, por la otra. Por lo tanto, la Corte no comprobó que existieran vínculos jurídicos capaces de modificar la aplicación de la resolución 1514 (XV) en lo que se refiere a la descolonización del Sáhara Occidental y, en particular, a la aplicación de la libre determinación mediante la expresión libre y auténtica de la voluntad de las poblaciones del territorio’.

REFERENCIAS ANTERIORES

En el seguimiento de la historia del abandono del Sahara por España, su entrega a Marruecos, la trayectoria del Frente Polisario y la creación de su república independiente, la Crónica de Medio Siglo ha hecho numerosas referencias. Algunos ejemplos:

–6º Episodio. El franquismo se tambalea
Y en Tifariti, en la parte meridional de Saguia el Hamra, en una meseta
desértica y pedregosa cercana a la frontera argelina, ha tenido lugar a
mediados de diciembre el primer combate propiamente dicho entre el
Polisario y las tropas españolas, con seis muertos por cada bando y el rechazo
de los atacantes.

–7º Episodio. Al ataque
El comité permanente del FRAP llama a iniciar acciones armadas mientras comparte su radicalismo con el
Polisario que ya está en abierta rebelión en el Sahara.

–10º Episodio. Agónico final
En el primer capítulo, el tribunal internacional de La Haya se pronuncia en contra de
Marruecos y Hassan II lanza su Marcha Verde. El capítulo segundo -‘Retirada
unilateral’- recoge pormenorizadamente el agravamiento de la situación en el
Sahara mientras Franco sufre otros dos infartos y redacta su testamento.
‘Cesión de poderes’ se titula el tercer capítulo, y por él desfila la partida de
póquer que juegan Estados Unidos, Marruecos, España y la ONU sobre la
suerte de aquel territorio, mientras Franco es operado a la desesperada.
‘Divisan cuatro camiones’ reza el capítulo cuarto para recoger todas las
vicisitudes de la llegada de las masas marroquíes convocadas por su rey a la
frontera del Sahara español, su entrada y salida pactadas, el comienzo de la
retirada española y de la ocupación marroquí, mientras se realiza la tercera
intervención quirúrgica a quien ya es un moribundo, y Franco y el franquismo
entran en la recta final.

–11º Episodio. Cambio de Régimen
Durante 37 días, la sociedad española vive pendiente de la lucha del Jefe del
Estado con la muerte; entre el primer infarto de la madrugada del día 15 de
octubre y la parada definitiva de su corazón en las primeras horas del 20 de
noviembre, prosiguen las operaciones policiales contra el FRAP y se
multiplican las negociaciones a muchas bandas entre los diferente sectores
de la oposición y del Régimen, mientras las grandes potencias vigilan e
influyen. España cede el Sahara a Marruecos,

–12º. Difíciles comienzos
Nos coloca en la pre-Transición, el agotamiento del gobierno de Arias Navarro
y su sustitución por Adolfo Suárez, el plan de Fernández Miranda de
transformar el franquismo, la crisis interna del FRAP y el surgimiento del
GRAPO, junto al abandono del Sahara.

–18º Episodio. Terror al cubo
Mauritania se retira del Sahara dejando a Marruecos y al Polisario frente a frente.

Y así se ha ido recogiendo este componente tan importante de nuestra historia reciente en otras muchas a lo largo de la Crónica. La penúltima referencia publicada, ha sido en el capítulo 127, dentro del 22º episodio titulado ‘¡Felipe,Felipe!’. Contiene datos interesantes a la vista de la última decisión del presidente Sánchez:

‘LA REPÚBLICA SAHARAUI EN LA OUA

La 19ª cumbre de la Organización para la Unidad Africana (OUA), convertida en una simple reunión de jefes de Estado y Gobierno africanos por falta de quórum, es inaugurada el 5 de agosto por el presidente libio, Muamar el Gadafi. La negativa de los países moderados a acudir a Trípoli resta interés a una conferencia calificada de ‘cumbre revolucionaria’ por los medios diplomáticos occidentales de la capital libia.

La mayor parte de los estadistas del ala progresista de la OUA se han congregado en Trípoli en un gesto de doble apoyo a la Yamahiria (Libia) y a la República Saharaui (RASD). Esta última no participará en los debates de la conferencia, a petición de Nigeria y Libia, que esperaban de esa manera forzar la reconciliación entre los veintiséis países pro-Polisario y los diecinueve en contra. La retirada de la RASD no ha surtido el efecto apetecido, porque al lado de ese problema se hallaba otro dilema. Para los países moderados (que Libia acusa de haber sucumbido a las presiones de EE UU), venir a Trípoli hubiera representado firmar un cheque en blanco al coronel Gadafi, permitiéndole suceder al presidente de Kenia como nuevo presidente en ejercicio de la OUA.

Conseguir que finalmente haya reunión aunque sea oficiosa ha sido el fruto de la tenacidad manifestada por Gadafi para que la conferencia tuviera lugar en la fecha prevista. El presidente de Libia ha tenido que luchar contra todos: en primer lugar, contra los países ausentes, a los que no logró convencer de que su deber era acudir a Trípoli, y en segundo término, contra los países que llegaron para participar en las reuniones ministeriales, a los que hubo de convencer para que se congelase el problema de la presencia de la RASD y posteriormente para que olvidaran sus recomendaciones en favor de un aplazamiento de la cumbre a fines de este año. Gadafi da pruebas de ser un político hábil y maniobrero, que consigue moderar a sus aliados y erigirse en defensor de la cohesión de los africanos, aunque para ello hubieran de hacerse concesiones sobre el Sáhara. De los 51 países que integran la OUA, quince rechazan sentarse al lado del Polisario (Marruecos, Egipto, Sudán, Guinea, Guinea Ecuatorial, Costa de Marfil, Senegal, Gabón, Zaire, Camerún, Liberia, Yibuti, Gambia, Somalia y Comores), y cuatro no se han definido de una forma clara (Alto (Volta, Tunicia, Uganda y Sierra Leona).

La conferencia informal concluye con una declaración en la que los treinta países presentes en la capital libia reafirman apoyar a los movimientos nacionalistas de Namibia y África del Sur y a la OLP. Ni una palabra sobre la RASD, el Estado saharaui en el exilio, que ha sido no obstante admitido formalmente en la OUA y conseguirá estatus de pleno derecho en 1984, lo que originará el abandono de la misma por parte de Marruecos. En 1985, ya habrá sido reconocida oficialmente por 61 países. Ese año, las Naciones Unidas instan a una negociación entre las partes y a la celebración de un referéndum con la retirada previa de las tropas marroquíes. En agosto de 1988, Marruecos y el Frente Polisario darán su visto bueno a un plan de paz elaborado por la ONU y la OUA que supone un alto el fuego y el control del territorio del Sáhara por una misión internacional que prepare la celebración de un referéndum. Las conversaciones comienzan en 1989, pero pronto surgen las dificultades, especialmente debido a discrepancias sobre el censo que debía usarse en la consulta. El Frente Polisario sostiene que la base del censo debería ser el censo español de 1974, en tanto que Marruecos sostiene que el referéndum debe contemplar a los actuales pobladores del territorio, que está repoblando con marroquíes inmigrados. De esta forma, las trabas marroquíes consiguen que el referéndum se vaya aplazando. El 29 de abril de 1991, el Consejo de Seguridad de la ONU en su resolución 690, establece su misión para preparar el referéndum, la MINURSO, que se despliega en el territorio ese mismo año, cuyo objetivo es, además de preparar la consulta, supervisar el alto el fuego. Aunque la consulta está prevista para 1992, ésta no se producirá. La década de los noventa transcurre en vano mientras Hassan II decreta la división del Sáhara Occidental en provincias similares a las marroquíes. En 1999, se publica el primer censo electoral: sobre un total de 140.000 aspirantes a electores presentados por Marruecos, el Polisario y Mauritania, la misión selecciona 84.251 personas que cumplen los requisitos para acudir a las urnas. En el último censo efectuado en 1974 por los militares españoles figuraban 74.000 personas. Pero Marruecos se niega a que se celebre la consulta democrática y expresa su intención de negociar con el Frente Polisario la concesión de cierta autonomía al Sáhara Occidental, pero cerrando la puerta a cualquier referéndum. En enero de 2003, el enviado especial de la ONU, el antiguo secretario de estado estadounidense James Baker propone fusionar las dos posiciones, una amplia autonomía del Sáhara Occidental dentro de Marruecos como fase previa a la celebración de un referéndum sobre el estatus final del territorio en un plazo de cuatro años. El Polisario termina aceptando pero Marruecos se niega en redondo a pesar de que se acepta incluir la posibilidad de una amplia autonomía dentro de las opciones del referéndum. En 2005, los principales núcleos urbanos del Sáhara Occidental se convertirán en el escenario de graves protestas en contra de la ocupación marroquí. y en noviembre de 2010 se suprimirá un campamento de protesta en las afueras de El Aaiún.

Jacob Mundy escribirá en Le Monde Diplomatique en 2006: ‘A pesar de los desmentidos, documentos secretos desclasificados revelan que el éxito del rey Hassan II fue posible gracias a la intervención de EE.UU. […] En 1991 la comunidad internacional volvió a prometer al Sáhara Occidental una oportunidad para la autodeterminación. Pero esta vez Hassan II trató de falsear los resultados electorales inundando las listas electorales de [colonos] no saharauis. EEUU, en lugar de obligar al sucesor, el rey Mohamed VI, a aceptar que esta intentona había fracasado, apoyó la propuesta de James Baker de 2003, de permitir también a los colonos marroquíes participar en la votación. Sin embargo, poco proclive a confiar incluso en sus propios súbditos, Marruecos rechazó esta propuesta’.

El mandato de la MINURSO se prolongará hasta la actualidad sin llegar a ninguna solución. Mientras tanto, los refugiados saharauis siguen en el desierto argelino, fundamentalmente en los campos de refugiados de la provincia de Tinduf. El presidente de la ONU, Kofi Annan, llegó a decir a finales de su mandato que el conflicto del Sáhara tenía una muy difícil solución. La ONU no ha sido capaz hasta el momento de hacer cumplir sus resoluciones. El referéndum parece atrasarse sine die.

El 28 de febrero de 2015, 39 años después del abandono de España del territorio, el Polisario hará público un ultimátum para que antes de abril siguiente, Christopher Ross, el enviado especial del secretario general de la ONU para la Minurso, presente al Consejo de Seguridad un informe sobre la situación del Sáhara Occidental. En caso de no cumplirse dicho plazo, el Frente Polisario se reserva el derecho de utilizar todos los medios que considere oportunos para defender sus derechos y aquí, está claro, cabe la posibilidad de retomar las armas. Seguirán pasando los años hasta rebasar la paciencia saharaui, y en octubre de 2020 tendrá lugar el primer enfrentamiento armado entre el ejército marroquí y las fuerzas polisarias desde el alto el fuego de 1991. El Polisario dirá que ha comenzado ‘la gran guerra de liberación de todo el pueblo’, decretando el estado de guerra. En los siguientes días afirmará haber atacado a diversas bases militares marroquíes causando bajas al enemigo. Marruecos lo negará. El 10 de diciembre, el presidente Donald Trump reconocerá la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental a cambio del pleno establecimiento de relaciones diplomáticas de Marruecos con Israel, alcanzado con la mediación de Washington.

Así, EEUU se convertirá en el único país occidental que apoya esa tesis. Dirá poco antes de terminar su mandato presidencial: ‘EE. UU. cree que un Estado saharaui independiente no es una opción realista para resolver el conflicto y que la auténtica autonomía bajo la soberanía marroquí es la única solución viable. Instamos a las partes a entablar conversaciones sin demora, utilizando el plan de autonomía de Marruecos como único marco para negociar una solución mutuamente aceptable’. La RASD responderá que ‘la decisión de Trump no cambia en nada la naturaleza jurídica de la cuestión saharaui, ya que la comunidad internacional no reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental (…) El pueblo saharaui continuará su legítima lucha para completar su soberanía por todos los medios y asumiendo los sacrificios que esto requiere’. La tensión entre Marruecos y Argelia se hará creciente y llegará a finales de 2021 a ser muy grave.

Seguiremos la suerte del Sahara a lo largo de los próximos episodios de esta Crónica de Medio Siglo. El asunto que nos interesa más ahora es que con una RASD admitida en la OUA y reconocida por decenas de países -Venezuela se ha sumado este verano de 1982- cuando el PSOE gane las elecciones en octubre próximo se va a olvidar de todas sus promesas de apoyo al Polisario. Pronto lo veremos.

EL PESO DE ARGEL

Cuenta Alejandro García en ‘Intereses ajenos en el conflicto del Sahara Occidental’ que a cambio de sostener a los refugiados y suministrar apoyo, logística y respaldo diplomático irrestricto al Polisario, el gobierno argelino siempre tuvo la última palabra sobre las líneas estratégicas y tácticas del conflicto. En el frente de la guerra el estado mayor de la ANP daba el visto bueno a las grandes operaciones, desestimando las que no les convenía. Este año obligará al Polisario a levantar el cerco de Echdería en el que todo un cuerpo de ejército de Marruecos llevaba dos meses copado sin posibilidad de escape. Es un regalo que el
presidente Chadli Benjedid le hace a Hassán II para mostrarle que quería reanudar relaciones diplomáticas. Cuando se intercambian de nuevo embajadores en 1988 al Polisario se le vetará atacar el tramo de cien kilómetros del muro norte que defiende las dos localidades saharauis más importantes. Docenas de veces el Polisario suspenderá operaciones militares que no convenían a Argel. Simplemente, el gran hermano les cortaba el suministro de combustible.

Igualmente en el ámbito diplomático, a cambio de la defensa a ultranza de la RASD, Argelia marcaba las líneas maestras al Polisario. Según este profesor almeriense autor de varios libros sobre el conflicto, el hecho más significativo en este sentido ha ocurrido en 1979, cuando Mauritania, exhausta por la guerra, decida abandonar la parte sur del territorio. En julio de ese año, en un encuentro en Nairobi entre el nuevo presidente mauritano, Khuna uld Haidala, y el hombre fuerte del Polisario, Bachir Mustafá Sayed, acuerdan que mediante un referéndum confirmativo Mauritania les entregará la parte sur del SO. En el interregno Naciones Unidas garantizaría la seguridad en la zona. El día que se iba a rubricar este acuerdo en Argel, el 5 de agosto, uld Haidala se llevó la desagradable sorpresa de que el Polisario se retiraba del acuerdo. Un Bachir esquivo hizo entender a uld Haidala que los argelinos no estaban de acuerdo y habían impuesto su criterio. Solo media docena de dirigentes saharauis sabrán de la existencia del acuerdo de Nairobi entre Sayed y Haidala hasta que en marzo de 1996 este lo revele en una entrevista con el periodista Mahayup Salek para la revista Listifa (Referéndum).

Al desechar la partición se cerraba una vía de avance que probablemente habría puesto fin al conflicto. Este experto cree que ‘en esos años Argelia jugaba al todo o nada, a la derrota sin condiciones del adversario’. Aunque el papel decisorio argelino siempre fue ocultado por los líderes del Frente, siempre temieron lo que su gran valedor podría depararles. Uno de ellos, Omar Hadrami, tras desertar en 1989 a Marruecos declarará a Jeune Afrique: ‘Siempre estuve obsesionado por la idea de que existimos gracias solamente a Argelia, de que nuestra pequeña población no podría soportar indefinidamente tal prueba’. Incluso Mohamed Abdelaziz, el vitalicio secretario general del Polisario y presidente de la RASD durante cuatro décadas,
llegó a pensar en abril de 1992, tras una tensísima reunión con el hombre fuerte argelino, el general Jaled Nezar, que Argelia los abandonaba y todo concluía para ellos. ‘Es el fin, se acabó, nos quieren echar fuera’, comentará a sus dos acompañantes, Bachir M.Sayed y Brahim Hakín.

Pero también Argelia terminará dependiendo tanto del Caso Sahara que el asunto del sur llegará a ser medular para el FLN. Volcarse con el Polisario era debilitar el hegemonismo regional de Marruecos, viejo fantasma de sus dirigentes. Significativamente todo lo
relacionado con el Sahara era competencia exclusiva de su Securité Militaire. Durante décadas el dossier saharaui se va a convertir en el termómetro que marca la temperatura de la guerra interna entre las fracciones del partido único argelino. Cuando a la muerte de Bumedian, en 1979, el nuevo presidente Chadli Benjedid, decidido a deshacerse de la herencia de su antecesor, apueste por un trato más próximo a Occidente y busque vías alternativas a la solución del contencioso, el ejército yla diplomacia del Estado responderán con cerrada oposición. Taleb Ibrahimi, ministro de exteriores, hará ver repetidamente que es él quien maneja el tema Sahara, y no el presidente.

En 1983, a invitación del conciliatorio Benjedid, Marruecos enviará a Argel a tres pesos pesados (Driss Basri, Buceta y Guedira) con la propuesta de una autonomía para el SO bajo soberanía marroquí. El FLN se niega a considerarla. Al año siguiente será Hassan II el que visite a Chadli en una localidad fronteriza sin que tampoco encuentren un arreglo.

En mayo de 1987 la cumbre prevista en Ujda que reuniría a Chadli, Hassán y el rey saudí Fhad para buscar vías de salida al contencioso, será dinamitada por el núcleo duro argelino el mes anterior al invitar, inesperadamente, a la tribuna de la reunión entre el Consejo Nacional Palestino y los dirigentes árabes (entre ellos el rey marroquí) al presidente de la RASD, Abdelaziz. En mayo de 1988, el mismo día que el presidente Chadli, en su apuesta más fuerte por disociarse del conflicto, anuncie que se reanudaban relaciones diplomáticas con Marruecos (rotas en 1976), su ministro de exteriores Ibrahimi se despachará en la ONU con un duro discurso contra Marruecos.

En1994 se cerrará la frontera entre los dos países y así sigue en la actualidad, con el gravísimo agravante desde agosto de 2021 de la suspensión de las relaciones diplomáticas por parte de Argelia, acusando a Marruecos y a Israel de apoyar un movimiento secesionista en su región de la Cabilia. El presidente argelino Abdelmadjid Tebboune acusó al país vecino de estar implicado en los graves incendios forestales del verano y se cerrará la embajada marroquí en Argel y el espacio aéreo argelino a sus aeronaves. Y como broche, l 1 de noviembre se suspendió el abastecimiento de gas natural argelino a Marruecos, unos mil millones de metros cúbicos que generaban alrededor del 10% de la electricidad de este país’.

 Enlace al 22º Episodio.

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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