No es la mejor de la treintena de obras teatrales que escribiera su autor, pero la versión que Ernesto Caballero presenta con el título de ‘Esta noche se improvisa la comedia’ tiene suficientes ingredientes -reflexión, broma, música y drama- como para resultar atractiva. A nosotros nos resultó confusa y atrabiliaria. Quizás ya lo era en origen.
‘Questa sera si recita a soggetto’ es un drama en tres actos estrenado en 1930 por el escritor italiano Luigi Pirandello (1867-1936), el dramaturgo italiano más importante del periodo de entreguerras, y uno de los de mayor influencia en el teatro del siglo XX, al que se concedería el premio Nobel dos años antes de su muerte. En su segunda época, período de madurez, Pirandello abordó un teatro de elevadas ambiciones intelectuales y de mayor complejidad técnica. Los temas fundamentales son la búsqueda de la identidad personal y el relativismo del conocimiento y de la verdad. La trilogía compuesta por ‘Seis personajes en busca de autor’, ‘Cada uno a su manera’ y ‘Esta noche se improvisa’ es su plenitud; en estas obras demuestra un gran dominio de la mecánica teatral, y muchos directores de escena las consideran como un reto bien difícil. Pirandello utiliza la fórmula del “teatro dentro del teatro”, es decir, los actores dan vida a unos personajes que a su vez se representan a sí mismos como personajes de un teatro que es su propia vida. Una fórmula que terminará manida y agotada en nuestros días a base de tanta imitación rudimentaria.
Al igual que ‘Seis personajes…’ se basa en el contrastes entre personajes y actores, y ‘Cada cual…’ en las relaciones entre espectadores y actores, esta tercera y última comedia de la trilogía se centra en la diferencia de punto de vista y enfoque entre actores y director. Plasma con agudeza el deseo del director de prevalecer sobre el texto del autor mediante recursos escénicos, el viejo debate hoy agudizado entre el respeto al original y la creatividad de la puesta en escena. Esencialmente, Pirandello es un autor realista que no se conforma con esa primera capa externa de la apariencia y pone en cuestión el hecho mismo de la realidad. Para Ibsen el personaje podía ser complejo, pero el personaje era siempre uno, a despecho de la complejidad. Para Pirandello -citan en PirandelloWeb, la excelente publicación digital a él dedicada- ‘cada uno de nosotros cree que es uno solo, pero eso es una asunción falsa; cada uno de nosotros es tantos, tantos cuantas son todas las potencialidades del ser que hay en nosotros. Conocemos únicamente una parte de nosotros mismos, y con toda probabilidad, la menos significativa’. Hay, para él, una máscara interna vista solamente por la persona que la usa, y también máscaras externas, por las cuales uno es conocido por los demás. Esta máscara exterior puede ser algo creado por la propia persona o, por el contrario, impuesta por la sociedad, y la opinión pública impide desembarazarse de ella. Un dilema que traslada genialmente a la creación artística: ¿qué esperanza hay para cualquier escritor de poder describir las profundidades de cualquier personaje? ¿qué conexión tienen estos entes de ficción que actúan en el escenario con los individuos reales que se supone que representan?
Conforme se le agotaba la fórmula ‘pirandelliana’ que le hizo merecidamente tan célebre, intentará centrarse en elementos simbólicos que irán dando a sus obras finales una apariencia un tanto abstracta. Las más importante de elllas es la que nos ocupa, un nuevo ensayo en la línea de ‘Sei personaggi…’, que profundiza en asunto difícil de abordar y de entender, el contraste entre la emoción fingida del actor y la emoción misma.
El texto original es accesible en español y desde el inicio puede observarse que la versión de Ernesto Caballero no está dispuesta a seguir las indicaciones del autor sino a improvisar a su costa, poniendo el acento en el antagonismo entre el texto escrito con visos definitivos y el flujo de la vida, siempre incesante y en movimiento. Y más que en eso en lo que le interesa de la pieza, que la juzga como un homenaje al teatro, ‘ese juego de trampantojos que refuta cualquier definición estable e inmutable de la realidad. El teatro es movimiento, imprevisibilidad, procesos provisionales, pero la obra artística ‐en este caso el texto literario‐ siempre tiene algo de foto fija; una infructuosa pretensión de fijar, de aprehender y sublimar la propia vida’. El texto sería el armazón rudimentario y la puesta en escena el toque de vitalidad.
En nuestra modesta opinión, emprende una implícita autodefensa del director y su derecho a modificar la obra del autor buscando captar la vida misma. Y lo hace a costa de ‘Questa sera si recita a soggetto’ (‘Esta noche se improvisa’) que es el título original sin el añadido ‘la comedia’. Con ello, a las muchas dificultades de la pieza para ser puesta en escena de forma inteligible, y para hacer compatibles las sutilezas filosóficas del autor con el interés del público, añade mayores obstáculos y consigue que la pieza resulte un galimatías huidizo y un columpio entre inicio festivo y desenlace trágico, una loa italianizante con diálogos enteros en ese idioma y una presencia excesiva de la ópera Il trovatore, que al público menos conocedor del género puede parecer curiosa, pero que para quien cuando va al teatro quiere ver teatro y cuando va a la ópera, ve ópera, resulta un tanto sinsentido, aunque se deba en este caso al autor y no al versionista.
1930 – Esta noche se improvisa la comedia – Drama en tres actos
La puesta en escena es notable, y espacio escénico, iluminación y vestuario son atractivos. El reparto parece tan sorprendido como el espectador. Ni siquiera Joaquín Notario entiende bien la vuelta de tuerca de Caballero sobre la propuesta ya complicada de Pirandello; Felipe Ansola divaga en su inaccesible personaje mientras los demás se las entienden con dificultades insuperables pues la dicotomía persona-actor, opinión-papel nunca queda resuelta. A Jorge Basanta y Ainhoa Santamaría les toca lidiar con un giro copernicano que va de la gracieta al dramón, y lo hacen. Caballero recurre al humor disparatado y a números musicales para amenizar la velada, y compensa la italianitis con la copla ‘La bien pagá’.
La propuesta resulta finalmente un tanto decepcionante para los amantes de Pirandello, tantas veces erróneamente llevado a escena por querer interpretar lo que quería decir en vez de decir lo que él quería. Sin embargo, el público que ocupaba tres cuartas partes del aforo al día siguiente del estreno se mostró mayoritariamente contento durante la representación y encantado al bajar el telón. No aspiraba a más y hacía bien.
VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 7
Texto: 8
Versión: 6
Dirección: 8
Puesta en escena: 8
Interpretación: 8
Música: 8
Producción: 8
Programa de mano: sigue sin haber
Documentación a los medios: 7
Teatro Español – Sala Principal
ESTA NOCHE SE IMPROVISA LA COMEDIA
De Luigi Pirandello
Versión y dirección: Ernesto Caballero
Del 17 de junio al 17 de julio
Estreno absoluto
CON
Felipe Ansola (Pomarici)
Jorge Basanta (El primer actor, Verri)
Natalia Hernández (La actriz característica, Doña Ignacia)
Joaquín Notario (Hinkfuss, el director)
Paco Ochoa (El actor de carácter, Zampoña)
Ana Ruiz (Totina/La cantante de cabaré)
Ainhoa Santamaría (Mommina)
EQUIPO ARTÍSTICO
Diseño de espacio escénico Monica Boromello
Diseño de iluminación Paco Ariza
Diseño de vestuario Beatriz Robledo
Ayudantes de dirección Pablo Quijano y Miguel Agramonte
Una coproducción de Lantia Escénica y Teatro Español.

