‘La ciutat de risc’, de Miquel Tresserras

'La ciutat de risc', de Miquel Tresserras

Miquel Tresserras, decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Ramon Llull de Barcelona, reflexiona sobre los riesgos de no ver la televisión, tecnología «símbolo de la época postmoderna o contemporania».

El filósofo y ensayista acaba de publicar La ciutat de risc. El prodigi de la televisió i altres tecnologies (en castellano, ‘La ciudad de riesgo. El prodigio de la televisión y otras tecnologías’), decimocuarto libro de la colección ‘Papers d’estudi’ (Ed. Trípodos), un ensayo sobre la televisión, el poder que le da su presencia inevitable en la sociedad actual, las características de su lenguaje, su manera de presentar los acontecimientos y las personas y la relación que establece con los espectadores.

Dividido en siete capítulos («Col·lapse cultural o naixement d’una cultura nova?, «El poder del text televisiu», «El paradigma del magazín», «La querella sobre els continguts», «L’espai mediàtic», «El subjecte arrelat» y «La ciutat de risc»), Tresserras, que es decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación Blanquerna de la Universidad Ramon Llull, sostiene en este ensayo que la televisión «ni es una trampa ni es un problema para quien sabe vivir dialogante con la gente y tomando decisiones. El problema no es la televisión, el problema es vivir sin riesgo, en la isla anieblada del decaimiento, dónde no hace falta preguntar a los amigos ni responder a ningún reto».

La televisión, paradigma de la sociedad actual

«Se puede acusar, con absoluta razón, a la mayoría de las cadenas públicas y privadas de someterse sin vergüenza a los intereses más malos de los gobiernos de turno y de los anunciantes. Pero sin la televisión todos seríamos algo más salvajes», argumenta Tresserras.

En su ensayo, Tresserras se distancia de los autores pesimistas -que califica de «analistas trágicos»- respecto al uso e influencia de la televisión (Neil Postman, Paul Virilio, Alain Finkielkraut, Pierre Bourdieu o Giovanni Sartori) y de los excesivamente optimistas -que califica de «analistas líricos»- (Nicholas Negroponte), sin dejar de ser crítico con esta tecnología a qué otorga un carácter «mítico» y una función «terapéutica» y defiende la tesis que en el texto televisivo encontramos un modelo o paradigma de la cultura contemporánea estandardizada como paradigma «de la multiplicidad, de la diferencia, de la pluralidad».

Para Tresserras, «no hay ningún testigo tan completo de la cultura popular como la programación conjunta de todas las cadenas generalistas que emiten en abierto» y da a la televisión la condición de «epónimo de nuestras ciudades, de nuestro mundo». «Como los castillos representan la época medieval, así la televisión sería el símbolo de la época postmoderna o contemporánea», afirma Tresserras.

«Espacio mediático» y «espacio de riesgo»

La tesis central del ensayo de Tresserras es que actualmente vivimos entre dos grandes espacios que se tocan y que a menudo se superponen y parecen confundirse: «el espacio mediático» -dónde nos relacionamos con personas y hechos representados- y el «espacio de riesgo» -espacio de la interacción con la naturaleza, con los bienes de la cultura y, sobre todo, con las otras personas-, pero finalmente los hombres y mujeres -que viven en esta ciudad cosmopolita, multicultural y multiétnica- son los que con su libertad y responsabilidad, y con una vida de relación y compromiso, pueden encontrar en los medios de comunicación, especialmente en la televisión -«punto de encuentro» de todas las personas que viven en la ciudad- «todo un prodigio».

Tresserras alaba este espacio de riesgo que es la ciudad, dónde viven la mayoría de los telespectadores (que son la inmensa mayoría de la gente). Alejado de los intelectuales que habitualmente han visto la ciudad como un espacio de deshumanización, Tresserras dice que la ciudad es «un laberinto articulado de gente de toda clase, donde los individuos y las familias pueden respirar libres de las razones del clan que ahogan la imaginación, donde estos individuos y estas familias son empujados a establecer contactos con la gente más diversa sin haberse de fundir en la masa (…). La ciudad no es una multitud indiferenciada. Es un cuerpo vertebrado con viviendas, clubes, sedes sociales, bares, gimnasios (…) y tantos otros espacios de encuentro públicos y privados dónde la gente se habla y actúa».

La ciudad, según Tresserras, es patria del individuo imprevisible, enigmático y también abierto de par en par todo y a todo el mundo. Y no obstante, el individuo que está inmerso en el juego de relaciones personales necesita estos medios de comunicación como por ejemplo la televisión -que forman l’espacio mediático que articulan artificialmente la ciudad- como fuente d’actividad. Desde esta perspectiva, ver la televisión no es ningún riesgo para la buena salud mental del ciudadano, sino que, como otras tecnologías de la comunicación como por ejemplo el correo electrónico y el teléfono móvil, una oportunidad para profundizar en la libertad, la autonomía y el bienestar de las personas.

SOBRE EL AUTOR

Miquel Tresserras (Aiguafreda, Barcelona, 1943), Catedrático de Historia del Pensamiento Contemporáneo en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Ramon Llull de Barcelona, donde es decano desde su fundación, se doctoró con una tesis sobre la filosofía educativa de Eugeni d’Ors. Ha publicado

L’encontre estètic (1997) y Wittgenstein, integritat i transcendència (2003) además de escribir numerosos trabajos sobre educación, filosofía y comunicación en revistas académicas y medios de comunicación. Es director de Trípodos, revista de comunicación, pensamiento y lenguaje que publica la FCCB.

Para más información

Jaume Risquete
Gabinete de Comunicació FCCB
Valldonzella, 23. Barcelona
Telf. 93 253 32 24 · premsa_fcc@blanquerna.url.es

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