Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental

Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental

Ficha técnica:

Título: Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental
Autor: Thomas Woods Jr.
Editorial: Ciudadela
276 páginas
19 euros

(Periodista Digital).-La palabra «civilización» está estrechamente ligada a la cultura occidental. Es la tesis de Thomas Woods Jr. en su libro «Cómo la Iglesia construyó la civilización occidental» (Ciudadela, 2007). Woods trata de demostrar que la fe cristiana apoya la razón, «la ilumina y nunca la desorienta» como escribe el cardenal Antonio Cañizares en el prólogo. La apuesta es extrema porque indicaría que la modernidad y la secularización que dio paso a la ciencia a partir del SXVII tendría una fuerte raigambre cristiana.

Woods intenta zanjar el problema de la teología, de la pastoral y de la Iglesia en la épóca moderna: devolver la razón a su propio lugar. A la razón, que se concibe dotada de autonomía, había que hacerla consciente de sus límites. A esto se dedicaron los grandes espíritus de la época moderna (Blondel, Maréchal y su escuela, Balthasar, De Lubac, Newman, y tantos otros).

El autor no está de acuerdo con el postulado de que durante los siglos XVI y XVII, el racionalismo es casi tan herético, en términos políticos, como la herejía religiosa representada por Pascal y el jansenismo. «La ciencia moderna surgió de la Iglesia», sentencia Woods. El Derecho en Occidente es en gran medida una aportación eclesiástica como lo demuestra el derecho canónico, de donde proviene la noción de «derechos fundamentales». El derecho canónico de la Iglesia Católica «introduce una serie de procedimientos judiciales de corte racional, además de complicados conceptos legales que acaban con ordalías arraigadas en la superstición».

Naturalmente, cuando se piensa en la Edad Media la imagen es otra. Se recuerda que Tomás Moro es decapitado en 1533, que Galileo (1564-1642) es condenado por la Inquisición, que Descartes, en busca de más libertad, prefiere emigrar a Holanda. En esa época, las matemáticas y, sobre todo, la física al impugnar las concepciones teológicas tienen también un carácter subversivo. Pero Woods intenta demostrar que existen ejemplos que confirman lo contrario: que la Iglesia ayudó al origen de la economía, al florecimiento de las artes y la arquitectura, el Derecho internacional y hasta en el campo de la moral.

El siglo XVIII, heredero del pensamiento de Descartes, fue también un siglo de hegemonía católica y protestante que marca con la Ilustración el triunfo del racionalismo, de la razón propagando sus luces, de la creencia en la evolución y el progreso. La convención indica que los filósofos de este siglo exponen los principios del nuevo orden que se está gestando y que se encuentra en abierta oposición al ideal autoritario que habían impuesto la Iglesia y el Estado en el siglo XVII pero, en realidad, lo que hubo fue una negociación constante entre formas de ver el mundo que estaban evolucionando paralelamente.

Woods observa que «la civilización occidental le debe a la Iglesia el sistema universitario, las obras de beneficencia, el derecho internacional, las ciencias y principios jurídicos fundamentales… La deuda de la civilización occidental con la Iglesia Católica es mucho mayor de lo que la mayoría de la gente cree –católicos incluidos–…. En realidad, la Iglesia creó la civilización occidental».

Woods escribe: «La presunta hostilidad de la Iglesia católica contra la ciencia puede ser su mayor tacha en la mente del público. A la versión sesgada del caso Galileo con la que la mayoría de la gente está familiarizada, le cabe una grandísima parte de culpa de la extendida creencia de que la Iglesia ha obstaculizado el progreso de la investigación científica.

«Pero incluso si el caso Galileo hubiera sido tan rematadamente malo como la gente piensa, es revelador, como dijo el cardenal John Henry Newman, el famoso converso decimonónico del anglicanismo, que éste sea el único ejemplo que siempre se menciona».

Woods argumenta de forma convincente que la moderna ciencia experimental comenzó a finales de la Edad Media debido a la creencia cristiana de que Dios creó el mundo de la nada y de que existe un «orden» en el universo que puede ser conocido gradualmente por los hombres. Como explica Stanley Jaki, la visión teísta católica afirmaba la importancia de averiguar exactamente qué clase de universo había creado Dios y así evitar las disquisiciones teóricas sobre cómo debería ser el universo. Por medio de la experiencia –un componente clave del método científico– llegamos a conocer la naturaleza del universo que Dios eligió crear. Y podemos llegar a conocerlo porque es racional, predecible e inteligible…

El nuevo libro de Thomas Woods bien podría ocupar un lugar en cualquier curso sobre la civilización occidental impartido en la enseñanza secundaria o en una universidad: es decir, en cualquier curso impartido por alguien dispuesto a reconocer honradamente que el mundo moderno y sus instituciones no surgieron espontáneamente a través de algún tipo de «evolución dispersa», sino que deben su existencia a hombres y mujeres profundamente influidos por la doctrina y las enseñanzas morales católicas.

Thomas E. Woods, Jr. (nacido en 1972) es un historiador y escritor estadounidense.

Tiene una Licenciatura de la Universidad de Harvard y un título PhD de la Universidad de Columbia. Fue profesor miembro del Departamento de Historia del Suffolk County Community College de Nueva York hasta el 2006, y ahora es un académico residente y profesor del Ludwig von Mises Institute (LvMI), además de miembro de la junta editorial del Journal of Libertarian Studies,[1] y académico asociado del Abbeville Institute.

Woods es un converso al catolicismo romano. Es autor del libro The Church and the Market: A Catholic Defense of the Free Economy, y asimismo ha sido editor asociado de The Latin Mass Magazine. Su libro mejor conocido es su bestseller The Politically Incorrect Guide to American History (Regnery Publishing, 2004).[2] Sus artículos de opinión han sido publicados en varios medios periódicos.

CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL
Thomas E. Woods Jr.
Ciudadela
276 páginas

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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