La entidad edita un libro electrónico sobre su historia

Unicaja, 125 años (1884-2009)

Braulio Mendel Cámara: "El balance ha sido muy positivo"

La obra proporciona, a modo de preámbulo, las bases que permiten caracterizar la situación económica y financiera de la España de los siglos XIX y XX

Braulio Mendel Cámara, presidente de Unicaja, ha presentado un libro electrónico titulado ‘Unicaja, ciento veinticinco años, 1884-2009’ en el que en 400 páginas se cuenta la historia empresarial de la entidad.

A continuación reproducimos el prólogo firmado por el propio Mendel Cámara:

Por modesto que sea, como todo proceso de creación, la puesta en marcha de cualquier proyecto empresarial es llevada a cabo con ilusión, ya que a los deseos de promoción se les suma un afán de vocación continuada de servicio y entrega para innovar y dotar al tejido productivo y a la sociedad, en general, de nuevas y renovadas capacidades y resortes para afrontar y superar los retos que impone continuamente un entorno dinámico y cambiante.

Este sentimiento se ve acompañado de los de alegría y satisfacción cuando el proyecto se consolida y comienzan a cristalizar con éxito los objetivos fijados, contribuyendo al desarrollo económico y social de los territorios en los que se encuentra imbricado.

Con la convicción de que nuestra andadura ha venido marcada por una clara impronta de desempeño en pro del beneficio y el bienestar colectivo, este año celebramos el emblemático 125º aniversario de la existencia de Unicaja, conmemorando el nacimiento de la Caja de Ahorros de Cádiz, la más pretérita de las cinco instituciones embrionarias de la entidad actual.

La simbólica efeméride coincide en el tiempo con el centenario de la Caja de Ahorros de Ronda, hecho que se produjo en los años 2000 y 2004 para las cajas de ahorros de Almería y Antequera, respectivamente, y el 60º aniversario del nacimiento de la Caja de Ahorros Provincial de Málaga.

Como toda fecha conmemorativa, resulta un momento oportuno para hacer balance de los objetivos, los retos y los resultados alcanzados durante tan amplio periodo, para, a partir de la experiencia pasada, reflexionar y prepararnos sobre qué nos pueda deparar el futuro.

Los principios y objetivos que animan la actividad de Unicaja -la búsqueda de la eficiencia empresarial y extraempresarial, tanto en la consecución de objetivos sectoriales como sociales- son los mismos que inspiraron a los fundadores de la Caja de Ahorros de Cádiz, así como a los de las cajas de ahorros de Ronda, de Almería, de Antequera y de Málaga, para iniciar un proceso de renovación y progreso que permitiese mitigar los problemas económicos y financieros e impulsar la consecución de mayores cotas de bienestar económico y social.

En el ejercicio precursor de su responsabilidad social empresarial, que ha permanecido incólume hasta hoy, nuestras cajas predecesoras se afanaron en sus orígenes en estimular la captación de ahorro popular y en proporcionar a familias y a pequeñas y medianas empresas los instrumentos necesarios para la realización de sus proyectos y la materialización de sus iniciativas, en su intención de universalizar la prestación de servicios entre la población y erradicar el acuciante problema de exclusión financiera existente, cubriendo adicionalmente las necesidades urgentes e inatendidas de la comunidad. Superadas las severas restricciones propias del periodo intervencionista, nuestras cajas de ahorros originarias actuaron decididamente en el contexto de liberalización financiera, experimentando un importante crecimiento de su actividad y de su relevancia en los ámbitos económico y social.

En las postrimerías de los años ochenta, el sistema financiero español y, particularmente, las cajas de ahorros, se encontraban inmersos en un proceso ordenado de liberalización económica y desregulación financiera, marcado por el proyecto de integración financiera europea, que acabaría transformando radicalmente el marco operativo de las entidades, perfilando un nuevo escenario, ciertamente más difícil y exigente, en el que las cajas tenían ante sí el reto de seguir prestando sus servicios y consolidarse en el espacio bancario único al que daría lugar la culminación de la unión económica y monetaria con la entrada en circulación del euro.

Al albur de la situación económica existente, el sistema financiero andaluz no partía en condiciones óptimas para encarar la metamorfosis que propiciaba el nuevo orden financiero continental, que demandaba la concreción de reformas estructurales de calado, dadas las singularidades de la configuración del sistema financiero andaluz y la excesiva fragmentación de las cajas de ahorros andaluzas. Conscientes de la importancia que tenía la disposición de un sólido sistema financiero regional, para el desarrollo económico de Andalucía y la consecución de una mayor vertebración económica y social en el incipiente proceso de construcción autonómica, se aunaban voluntades que auspiciaban la necesidad de avanzar hacia una mayor concentración de las cajas andaluzas.

El propósito era dotar a Andalucía de una entidad con una mayor musculatura y un mayor pulmón, acordes al peso económico de nuestra Comunidad Autónoma, capaz de compatibilizar la atención de las necesidades financieras regionales y de liderar el proceso de transformación mencionado. En este contexto se produce la constitución de Unicaja, el 18 de marzo de 1991, en el convencimiento de que ésta era la respuesta estratégica más adecuada al nuevo entorno para la consecución de dichos objetivos.

El proyecto nació con la vocación y la convicción de convertirse en la mayor y más sólida entidad del sistema financiero andaluz y en una de las más relevantes del sistema financiero español, bajo el control de agen tes económicos y sociales autóctonos. Supuso un importante salto cualitativo y cuantitativo, al elevar la capacidad de actuación de la entidad resultante por encima de la mera yuxtaposición de la aportada por cada una de las instituciones precedentes, hecho que posibilitó que, por primera vez, una caja andaluza se situase entre las diez mayores de España.

El proyecto de integración de Unicaja, como unión simultánea de cinco cajas de ahorros, difícilmente encuentra parangón en la historia reciente del sistema financiero español, en el que han proliferado las fusiones. Una unión de este calibre plantea innumerables retos, tanto de carácter técnico como humano, entre los que cabe mencionar, por su dimensión y relevancia, la integración técnica de sistemas y de procedimientos, así como la de cinco organizaciones humanas diferentes, con sus propias idiosincrasias y con sus arraigos territoriales y culturales.

Las dificultades intrínsecas a la plasmación de una tarea de esta envergadura se vieron acrecentadas, en el plano financiero, por la coincidencia en el tiempo con una crisis económica generalizada, que afectó de manera especial a las zonas básicas de actuación de la caja.

Tan sólo el impulso temprano, sin dilación en el tiempo, de objetivos comunes como el reforzamiento, sectorial y geográfico, de la posición comercial de las entidades preexistentes, el avance hacia una estructura de balance y financiera más solvente, la consecución de importantes economías de escala y de alcance -sobre todo en las áreas tecnológicas- y el ofrecimiento de mayores y mejores oportunidades profesionales y garantías de futuro, permitieron superar los retos de la unión inicialmente planteados. Unicaja es hoy día la auténtica prueba de que es posible abordar procesos de consolidación amplios y de que este esfuerzo merece la pena, en la medida en que se contribuye a dotar a la Comunidad Autónoma de Andalucía de un sistema financiero acorde con el tamaño y la riqueza de la misma y a extender la oferta de productos y servicios al resto de comunidades y ciudades autónomas que constituyen nuestro ámbito de actuación.

A la luz de los logros alcanzados y de los retos superados se puede afirmar, con razón, que el balance de esta andadura es sumamente positivo. La favorable posición de la que goza Unicaja en las vertientes de solvencia, eficiencia y rentabilidad, junto a su compromiso social, reflejan de manera inequívoca la visión y el acierto estratégico del proyecto de fusión, que cuenta con el respaldo de todo lo alcanzado en su materialización y desarrollo.

Sin lugar a dudas, el éxito de la empresa durante estos 125 años radica en el esfuerzo de todos los que, en sus diversas manifestaciones, trabajando unidos por el futuro, han conformado y conforman la familia de Unicaja, a quienes desde estas líneas, en el nombre de la entidad y en el mío propio, manifiesto mi más sincera gratitud. Puesto que el mérito es de todos, la celebración de esta singular efeméride, como es el 125º aniversario de Unicaja, corresponde a todos.

Por ello, la entidad ha diseñado una extensa y variada programación de actos conmemorativos, que se suman a las actividades ordinarias de nuestra Obra Social, y se llevarán a cabo durante 2009 a lo largo y ancho de nuestro ámbito de actuación, entre los que se encuentra la publicación de este libro, 125 años de Unicaja.

A lo largo de sus páginas, los lectores tendrán la oportunidad de realizar un minucioso recorrido por la historia de Unicaja, de la mano de un granado elenco de autores procedentes de diferentes ámbitos, pero que comparten todos ellos un alto grado de cualificación y un no menos reconocido prestigio profesional. Aunque centrada en la entidad, tras una visión de conjunto introductoria, la obra proporciona, a modo de preámbulo, las bases que permiten caracterizar la situación económica y financiera de la España de los siglos XIX y XX, para así poder contextualizar el alcance y el papel desempeñando por las cajas de ahorros, en general, y las de la región, en particular, en la historia contemporánea andaluza.

Al margen de lo anterior, los capítulos centrales se dedican a dar cuenta detallada de la experiencia particular de cada una de las cajas integradas en Unicaja, desgranando los orígenes y el camino recorrido hasta los albores de la pasada década de los noventa y la conformación de la entidad existente hoy día. La obra se completa con la exposición del presente y las perspectivas futuras de la Caja, donde, tras ofrecer una visión global de nuestro discurrir durante casi dos décadas y de la realidad actual, se proporciona un panorama de las principales proyecciones en las que se manifiesta la contribución de Unicaja al desarrollo económico andaluz.

La publicación de esta obra, que me complace presentar, constituye una muestra de que en Unicaja estamos orgullosos de nuestro pasado, mirando siempre al futuro y concibiendo lo realizado hasta ahora como un estímulo para proseguir en nuestro trabajo cotidiano y superar los innumerables retos que se nos presentan, en una época de continuas exigencias de cambio, para, de este modo, seguir contribuyendo a la consecución de las metas y los objetivos que en su día nos fijamos.

Objetivos que se pueden sintetizar en la búsqueda permanente de una entidad más solvente, eficiente, rentable y competitiva, capaz de contribuir eficazmente al desarrollo económico y social de nuestro ámbito de actuación.

Hemos completado, en fin, nuestros primeros 125 años de historia y la entidad tiene energías renovadas para seguir ejerciendo su vocación de servicio a la sociedad a la que nos debemos.

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