Fue espiado por la inteligencia mexicana entre los 60 y 80

Documentos demuestran que García Márquez habría sido un agente al servicio de Cuba

Hizo de mediador entre la izquierda latinoamericana y Miterrand

Los documentos de la DFS demuestran que el escritor habría sido más que simpatizante con Fidel Castro

El escritor colombiano Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura en 1982, fue vigilado por los servicios de inteligencia de México entre los años 1967 y 1985, según publica el diario ‘El Universal’ en un artículo titulado «Gabriel García Márquez fue espiado por México y tachado de agente de la propaganda cubana». El diario que basa su información en unos documentos de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS), la antigua policía política del gobierno mexicano.

García Márquez, residente en México desde los años 60 y ya entonces ligado con la izquierda latinoamericana, está acusado en esos informes de ser «un agente de propaganda al servicio de la dirección de inteligencia de Cuba».

Los documentos, hasta ahora inéditos, revelan las actividades del premio Nobel desde que llegó al país, hasta la década de los años 80, época en la que los espías reportaron la manera en que el autor de ‘Cien años de soledad’ contactó a François Mitterrand y Régis Debray, consejero del presidente de Francia, con líderes políticos latinoamericanos, en especial de El Salvador, Chile y Colombia. Los documentos desclasificados abarcan hasta 1985; toda información posterior continúa como secreta.

INVESTIGADO JUNTO A OTROS INTELECTUALES

La DFS operó en México labores de espionaje en el marco de la llamada «guerra sucia» (1960-1980) que buscaba elementos subversivos afines a ideologías de izquierda. El equivalente mexicano a la CIA o el KGB, esta policía política extendió sus investigaciones a algunos intelectuales y artistas, como los escritores Octavio Paz (Nobel en 1990) y Salvador Novo.

Una conversación captada entre García Márquez y el director de la agencia de noticias cubana Prensa Latina, Jorge Timossi, recoge que el literato había cedido los derechos de su libro ‘Crónica de una muerte anunciada’ al Gobierno de Cuba. «Lo anterior confirma que Gabriel García Márquez, además de ser pro cubano y pro soviético, es un agente de propaganda al servicio de la Dirección de Inteligencia de ese país», se indica en un documento de la DFS.

CON UN PAPEL ACTIVO

El escritor se estableció en México a principios de la década de 1960, aunque ha residido durante periodos prolongados en otros lugares desde entonces. Actualmente vive en Ciudad de México. Fue vigilado también en la década de 1970, bajo los Gobiernos de Luis Echeverría (1970-76) y José Luis López Portillo (1976-1982). El espionaje no llegó a penetrar el círculo interno de «Gabo», aunque sí a identificar a su entorno de familiares y amigos y a intervenir su teléfono.

Uno de los archivos más amplios se refiere al papel del escritor como mediador entre movimientos de la izquierda latinoamericana y el presidente francés Francois Miterrand. La investigación de ‘El Universal’ está firmada por el periodista Julio Aguilar, que fue colaborador de García Márquez en la revista ‘Cambio México’, ya extinta. (Agencias)

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