Presenta “De la alpargata al seiscientos” (España 1952-60)

Juan Eslava Galán: “El Vaticano tiene cogidos por los huevos a los socialistas”

Una época en la que la Policía detenía a los emigrantes del campo

La Iglesia tiene más poder como organización que por los cristianos que hoy la siguen.

Juan Eslava Galán recrea en De la alpargata al seiscientos (Ed. Planeta) la crónica social de España entre los años 1952 y 1960. Años en los que España sigue bajo el férreo control de la dictadura pero que, paulatinamente, se va abriendo al exterior. De aquella época son dos acuerdos, calificados por Eslava Galán como «calamitosos«, entre nuestro país y EEUU y el Vaticano, respectivamente.

Aquella década de los 50 se inicia con el fin de la cartilla de racionamiento y el «aumento del nivel de calorías consumidas por los españoles». Aunque seguía habiendo personas que pasaban hambre y prueba de ello es el ingente éxodo de los pueblos hacia las ciudades. Cuenta Juan Eslava Galán que

«Fue tal esta migración que en algunas estaciones de trenes se apostaba la Policía para detener a los emigrantes y devolverlos a sus pueblos porque se estaban vaciando».

Con De la alpargata al seiscientos, Eslava Galán quiere hablar sobre todo de la gente que padece la Historia y no centrar el relato, como ya existen muchos, en los que hacen la Historia.

«Fue una generación (1952-1960) abnegada capaz de aplazar su bienestar para dárselo a las generaciones futuras. (…) Y ahora nos encontramos con que la gente joven quiere el placer inmediato sin tener que pagarlo previamente con su trabajo».

En este libro asistimos también a las acciones de la censura y a los acuerdos que el dictador firmo, de forma desesperada, con la Santa Sede y con EEUU:

«Franco no era una persona culta pero sí muy astuto para mantenerse. No tenía apoyos internacionales porque era la única dictadura que había sobrevivido a la II Guerra Mundial.

Aprovechó la guerra fría y su creciente anticomunismo para cederle una parcela importante de soberanía nacional a EEUU. (…) Pensaba que con ese acuerdo le sacaría el oro el moro a los americanos pero éstos sabían que estaba con el agua al cuello. Se dio por vencido y le dijo a Carrero Blanco que firmara lo que le pusieran por delante.»

Con el contrato con la Santa Sede pasó algo similar. Aunque cabe destacar, recuerda Eslava Galán, como días antes de la firma de la Constitución, UCD prologa todos los privilegios concedidos por Franco.

Y hoy, esos acuerdos siguen vigentes aun con gobiernos socialistas.

«El vaticano tiene cogidos por los huevos a los socialistas. Aunque el PSOE ha intentado hacer una interpretación restrictiva del tratado, realmente hizo lo contrario.»

 

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