Ana María Matute: «No estoy nada orgullosa de pertenecer a la especie humana»

La escritora catalana Ana María Matute cumple 85 años en activo y publica ‘La Puerta de la Luna’ (Destino), una recopilación de todos los cuentos de su carrera en los que afloran, entre otras cosas, su lucha contra la injusticia, y es que no se muestra «nada orgullosa de pertenecer a la especie humana».

En una entrevista concedida a Europa Press en su casa de Barcelona, Matute ha hablado de la infancia –«la recuerdo mejor que lo que hice hace cuatro días»–, de su obsesión por el tiempo y de los malos recuerdos de la Guerra Civil y la posguerra, algo que marcó profundamente su obra: «Fue una tragedia inmensa para todos los españoles».

Matute tenía 11 años cuando empezó la guerra, y ha reconocido que esa etapa es culpable, en parte, de que su obra no sea optimista. «Tú tienes que ser optimista, la vida no lo es», ha asegurado la autora, para quien toda la gran literatura es «triste».

De aquellos años grises la escritora recuerda especialmente su estricta educación, –«las monjas eran duras, y sobre todo, tontas»–, y más tarde la censura, que sufrió especialmente en ‘Luciérnagas’ (1949), que quedó finalista del Premio Nadal y fue bloqueada.

«El peor censor acabas siendo tú», ha confesado Matute, a quien en los 70, antes de la muerte de Franco, ya le «daba igual todo» y escribía sin demasiados miramientos.

Defensora a ultranza de los niños, critica que en la literatura española el niño haya sido tratado como «un ser inferior», y todavía le «molesta» escuchar eso de que un niño es «un proyecto de hombre». La escritora ha lamentado no haber tenido nietos, sobre todo por el placer que le daría leerles sus cuentos.

«Para mi la vida y la literatura es lo mismo», ha confesado la novelista, que odia releerse por si se lleva algún «disgusto», ha dicho. Matute ve el mundo «a través de los ojos de la escritora», porque, según ha comentado, «puede surgir un libro de la cosa más inesperada».

Sigue manteniendo que su novela predilecta es ‘Olvidado rey Gudú’ (1996), y aunque tiene cientos de manuscritos guardados en cajones, no se plantea publicarlos, porque «no todo lo que a ti te ha ocurrido tiene un interés para los demás». Entre los recuerdos que atesora desde niña destacan sus dibujos, con los que ha ilustrado algunos de sus cuentos, una afición que mantiene todavía.

«Los lápices de colores me chiflan», ha confesado la escritora, que debido a su «mala salud de hierro» –ha entrado 11 veces en quirófano– ha tenido que renunciar a otra de sus grandes pasiones: la carpintería.

De lo que no puede prescindir es del placer de escribir, y es que, aunque en 2008 dijo que ‘Paraíso inhabitado’ sería su última novela, ya tiene entre manos la próxima, de la que no ha querido desvelar nada. La escribirá como suele hacer, en su máquina electrónica y por las mañanas. De la tarde no le gusta «ni el nombre», lo único, la siesta.

Matute (Barcelona, 1925) es miembro de la Real Academia Española, autora de casi una veintena de novelas y otros tantos relatos y cuentos. Tiene, entre otros muchos, el Premio Planeta, el Nadal, el Nacional de Literatura, el Nacional de las Letras Españolas, y durante años ha sido firme candidata a ganar el Cervantes y el Nobel de Literatura. Ella, sin embargo, les resta importancia: «Un premio no hace a un escritor, hace lectores».

 

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